Regresan "LOS VIEJOS PAPELES", de David G. Panadero



Con la ocasión de la presentación el próximo jueves de la novela negra "Los viejos papeles", de David G. Panadero hemos entrevistado al autor, quien de primera mano nos ha contado los secretos de su escritura.
 —¿Cómo surge la idea de esta segunda edición revisada de “Los viejos papeles”, qué va a encontrar el lector bajo este título?
La idea surge en una conversación con Carlos, director de la colección Estrella Negra, y Alicia, editora del sello. Coincido con ellos en actos culturales, y también los organizamos juntos. Y nos gusta charlar en bares de ambiente selecto. Cuando hablamos de colaborar les pedí que leyeran mi novela y la conclusión lógica de todo ello es esta edición.
Los viejos papeles es, como dijo un amigo, un western que desemboca en la tristeza. Es decir, una novela negra protagonizada por gente corriente pero a su manera leales e insobornables. Gente que por su exagerado idealismo está fuera de tiempo y fuera de lugar. Y ni con esas tiran la toalla.
“Los viejos papeles” es un homenaje a las revistas de kiosko, las revistas de “a duro”. ¿Es también un homenaje al pasado?
Fíjate, yo mismo como lector utilizo la literatura como vínculo y evocación del pasado. Las novelas de kiosko, con su despampanante humildad, con su desarmante ingenuidad, son un testigo de primera de una época, una forma de vivir. Me interesa recuperar ese legado sin humor ni nostalgia, con toda la dureza que tenían las historias de aquellos que escribían de sol a sol, escondidos bajo un seudónimo. Me gusta mirar al pasado siempre y cuando en esa mirada no haya simplificación o nostalgia complaciente.
El libro está dedicado a su madre, sin embargo en la primera línea se la carga. ¿Cómo es eso?
 Se me ocurrió el argumento de Los viejos papeles saliendo de casa de mi amigo Carlos Pérez Merinero. Pensaba que en términos de ficción, la amistad entre maestro y discípulo daba juego. Sobre todo si consideramos todas las zonas de sombra del maestro y la sugestión e imaginación del discípulo, que puede redescubrir acontecimientos enterrados del pasado. Muertes que no interesaron a nadie. Escribí la novela durante los últimos meses de vida de mi madre. Y como en las buenas conversaciones, lo verdaderamente importante salió a relucir, se quiera o no. De forma que al final, con el tiempo, me doy cuenta de que hablaba más de mi madre, o en un sentido metafórico, de la madre. Y que esos enigmas del pasado eran un pretexto para rendir homenaje a una mujer sufrida, fuerte y luchadora como lo fue mi madre.
Puede decirse que “Los viejos papeles” es una novela negra  poco ortodoxa en donde los sentimientos juegan una de las partidas principales. ¿Es usted un gran sentimental?
Soy un gran sentimental. Claro. Muy observador, bastante obsesivo y con capacidad de análisis. También tengo mi punto de mal humor, pero te recomiendo que no intentes buscarlo, que lo dejes estar… Pero sí, básicamente al final, siempre me dejo llevar por alguna pequeña pasión. De lo contrario, si algo no me motiva o no me sale de las tripas, seguramente lo abandono a mitad de camino.
Aparte de escritor, es usted el director de la revista “Prótesis” especializada en novela negra. ¿Cómo acogen los lectores estas revistas tan especializdas? ¿Goza de buena salud en España este género?
Tanto lectores como editores y gestores culturales de todo tipo han recibido siempre muy bien Prótesis, la revista. Sobre todo porque somos pioneros. Llevamos ahí desde 2002. Y les suele interesar el diálogo que creamos, ya que el tiempo nos ha convertido, tanto a mí como a mis amigos y colaboradores, en especialistas.
En España llevamos viviendo un boom de la novela negra desde hace más de diez años. Hay buenos escritores y buenos foros. También se encuentran trabajos mejorables. Pero el mero interés por el género, al margen de un debate sobre calidades, demuestra, al menos a mi parecer, que los puntos de vista marginales y los fenómenos extremos, que antes solo comprendíamos y aceptábamos, incluso disfrutábamos, una minoría, ahora resultan interesantes para casi cualquiera. La gente se ha familiarizado con el crimen y las conspiraciones políticas. Así que seguramente es nuestro momento.
Recomiéndenos autores del género españoles.
Mis autores favoritos son los de la Transición. Andreu Martín, Jaume Fuster, Francisco González Ledesma, Carlos Pérez Merinero… También el veterano Francisco García Pavón. Si tengo que citar a alguien de ahora, es Óscar Urra sin lugar a dudas el que más me interesa.

"Los viejos papeles", de David G. Panadero

El pasado es como un perro rabioso.
Arturo Iglesias es un joven periodista que, como la mayoría, tiene una vida laboral marcada por la inestabilidad. La reciente muerte de su madre supone un cambio radical en su vida, una especie de liberación que le mueve a emprender su proyecto más personal: un gran reportaje sobre las novelas de bolsillo en los tiempos de Franco.
Eso le lleva a conocer al viejo escritor Mateo Duque, autor de decenas de novelas «de a duro» bajo el pseudónimo de Matt Duke. El pasado se disfraza de casualidad para reunir a estos hombres que, poco a poco, van descubriendo que algo les une: un suceso acaecido años atrás, en los tiempos oscuros. Y desde ese pasado, la traición y la muerte avanzan de la mano hasta alcanzar el presente.
Con un estilo intimista y una prosa directa, el autor combina el mundo interior de los protagonistas con un código de honor insobornable, y nos presenta unos personajes que caen víctimas de sus ideales.
Aprovechando sus extensos e intensos conocimientos de la novela popular española, David G. Panadero nos ofrece una mirada nostálgica pero nada complaciente al mundillo de las novelas de kiosco. Como telón de fondo, el Madrid de tiempos de Franco, los sindicatos y los intentos de convocar una huelga general… Ideales fracasados que arrastran a sus personajes sin remedio.

«Los viejos papeles» es la combinación definitiva de Dino Buzzatti y las películas de Sergio Leone. (LUIS DE LUIS)

«Los viejos papeles» es la novela pulp de los sentimientos. (JUAN SALVADOR LÓPEZ• Estudio en Escarlata)


Más información: 
Editorial Cuadernos del Laberinto. Colección ESTRELLA NEGRA, Nº15
128 páginas • I.S.B.N:978-84-945530-2-8 • 16€
 

Doce meses y un día, de Pilar Pastor

Con motivo de la publicación del poemario "Doce meses y un día" (Editorial Cuadernos del Laberinto), entrevistamos a su autora, Pilar Pastor.

Pilar Pastor acoge al tiempo en su regazo, lo siente, lo piensa, lo tensa ante sus ojos, ávidos de sentir y de saber; ante una conciencia dispuesta a atravesar el límite de la realidad para llegar hasta la otra orilla, donde es posible lograr, en palabras de Cioran, «el estado límite de la sensación», una suerte de éxtasis que consiguen sólo quienes «aventurándose fuera de sí mismos, sustituyen la ilusión cualquiera que fundaba sus vidas por otra suprema, en la que todo se resuelve, en la que todo es superado».Y desde ahí, otros ojos contemplan el transcurrir del tiempo; otros oídos escuchan, atentos al «ulular sin boca».

En «Doce meses y un día» se ponen al descubierto cada una de las estaciones, con sus peculiares cambios, y en sus variadas naturalezas muestran las diversas facetas de un ser que, mediante las palabras que no busca, sino que a él mismo le atrapan, es capaz de apreciar un nuevo universo, desposeído de las pesadas cargas de la realidad sumisa.

Pilar Pastor sabe mirar, mirar para encontrarse, escucharse y escuchar todos los ecos, y sentir el deseo de la palabra para lograr adivinarla, escudriñarla y destilar toda su esencia.




Llega a las librerías su primer poemario “Doce meses y un día”, ¿Qué se esconde tras este potente título?
En realidad es un título “transparente”, si bien es cierto que juega a esconderse tras una denominación que podría sonar casi carceraria. Pero no se trata de una condena, ni de un tiempo pasado que se cuenta en meses, en días o incluso en minutos y segundos por imposibilidad de disfrutarlo, sino todo lo contrario. Cada mes, cada día, cada instante son plenos  y son contemplados, saboreados, estrujados; son los doce meses de un año pensados como una parábola de vida: un inicio casi esbozado a través de los dos primeros versos  y  poco a poco un cuerpo que va creciendo como se crece a medida que pasan los años. Y un día… un día extra que nos permite mirar hacia lo que vendrá

¿De dónde nació ese afán de escritura?
La verdad es que no sabría decir de dónde nació, pero sí sé que es imperativo para mí y que ha determinado muchas de las decisiones de mi vida. Me hice periodista para poder escribir y para cultivar esa pasión con la que convivo desde siempre.  La palabra es en mi opinión el  instrumento más preciso y eficaz que poseemos para la comunicación, incluso para comunicar con nosotros mismos. Muchos de nuestros pensamientos pasan por nuestra cabeza en forma de palabra. 

¿Cuáles son sus referentes en poesía, qué libros son los imprescindibles en su biblioteca?
En poesía he leído y leo sobre todo poesía española. Por mi trayectoria vital, he entrado en contacto también con la poesía italiana y destacaría a Vivian Lamarque, una poeta italiana que he llegado a conocer a través de los libros de cuentos que leía a mis hijas antes de dormir. Admiro la levedad de Wislawa Szymborska y me duele no ser capaz de poder disfrutar de sus palabras leyéndola en polaco. Entre los españoles, no puedo dejar de seguir leyendo a  José Hierro, Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, José Ángel Valente  y, sobre todo, a  Antonio Gamoneda. Pero hay muchos libros de prosa que para mí son imprescindibles . Durante los últimos años quizás la intensa prosa de Cormac McCarthy  es la que más me ha interesado:  hay fragmentos que se leen como se lee un poema.

Una duda que todos tenemos: ¿las mujeres que escriben poesía, son poetas o poetisas?
Bueno, la RAE admite las dos formas, así que va en gustos. Yo, la verdad, prefiero “poeta” porque creo que “poetisa” tiene que sacudirse de encima esa connotación de cursilería que  tradicionalmente –y de forma equivocada- se ha atribuido a las mujeres que escriben versos.

¿Qué papel  juega la rima y la métrica en la poesía del siglo XXI?
Encerrar un mensaje en un cierto formato poético no debería escandalizar a nadie en el siglo XXI, visto que hay redes sociales que se han impuesto obligando a restringir nuestras ideas en 140 caracteres.
Por otro lado, la métrica y la rima son instrumentos para permitir a la poesía mantener el cordón umbilical que la hizo nacer unida a la música. Forman parte de la disciplina, aunque el verso libre ha abierto un enorme caudal de posibilidades a la palabra poética. El verso libre es el dodecafonismo de la poesía: bajo la apariencia de una falta de código se esconde el código más potente que es la palabra desnuda.

Últimamente parece que la poesía goza de muy buena salud, se ha relanzado su afición y las cifras de ventas aumentan ¿A qué cree que es debido este despertar poético?
En primer lugar, creo que es una excelente noticia y sobre todo que esto sea tan evidente en España. Yo vivo en Italia y son muchas las personas que me comentan admiradas esta nueva lozanía poética que notan cuando llegan a nuestro país.  En mi caso concreto, y creo que no es el único, la poesía es un buen refugio para encontrar un rincón donde no permitir el paso a todos esos estímulos visivos, sociales e informáticos  que el entorno me ofrece o impone. La única máquina que funciona cuando leo un poema es mi cabeza, un instrumento  más potente que cualquiera de las gafas de realidad virtual que hay en el mercado.  La lectura de un poema nos permite tener entrenada esa maravillosa máquina de imaginación que llevamos sobre los hombros y reconstruir  a través de la lectura algo que nos pertenece solo a nosotros y que irrepetibile: es la artesanía de la imaginación a kilómetro cero.

¿En qué proyectos literarios está trabajando?
En mi libreta tengo varias ideas para desarrollar un pequeño volumen de cuentos, aunque sé que es un género que últimamente no tiene mucho mercado. Además, la edición de este libro me ha animado para recopilar otra serie de poemas que espero poder convertir en un nuevo poemario.



PILAR PASTOR
Nació en Astorga (León), pero vivió en Madrid desde los nueve años. Es periodista y ha trabajado en RNE y RTVE. Es, asimismo, doctora en lingüística aplicada a la enseñanza de la lengua por la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid y actualmente vive en Italia donde trabaja como profesora en la Universidad degli Studi di Trento.

En prensa escrita ha formado parte del equipo de redacción de varias revistas y ha sido jefe de producción de Arena Internacional del Arte y redactora jefe de la revista Diseño Interior. Ha colaborado con diversas publicaciones periodísticas y sigue colaborando con la revista Claves de la Razón Práctica. Ha sido responsable de la página de reseña de libros de la revista Dunia.

Como poeta ha escrito desde su juventud y ha publicado en la revista Amén, en las antologías Enésima hoja (2012) y Bajo la estrella, el viento (2016).  


Más información:
DOCE MESES Y UN DÍA, de Pilar Pastor
Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, Nº 62
Prólogo de Nuria Claver
Ilustaciones a color de Maurizio Corradi
Edición bilingüe: EspañoL / Italiano
54 páginas • I.S.B.N: 978-84-945530-5-9 • 11,50 €



Todos los aficionados a la buena poesía están invitados
a la presentación de "Doce meses y un día" en Madrid

Fiesta del teatro en Coslada con la presentación de Tres poemas de mujer, de Fernando Alonso Barahona





Ediciones Irreverentes ha presentado en el Centro Cultural Margarita Nelken de Coslada la obra teatral Tres poemas de mujer, de Fernando Alonso Barahona. Presentó el acto el escritor y editor Miguel Ángel de Rus. Con la actuación de Irene Asensio e Irene Martín, quién interpretó Alfonsina y el mar, para terminar el acto. Sala repleta en un largo acto que unió teatro, poesía y música.

Reportaje fotográfico de la presentación de "Casa de fieras" en Burma





M.A.R. Editor presentó la antología de relatos sobre el concepto de "mujer mala", Casa de Fieras, el pasado viernes, 18 de noviembre, en la madrileña librería Burma, con leno de público y mucha participación
            Participaron en la presentación las escritoras Mariaje López, María Luisa de León, Rosi Serrano y Sara Sánchez Rivas. Moderó el escritor y editor Miguel Ángel de Rus.

            Reportaje fotográfico del acto.

No importa cuándo si hoy es todavía. Poesía de Manuela Ipiña

Sexto Continente, de RNE, ha tenido la oportunidad de charlara con la poeta Manuela Ipiña (Bilbao, 1978), cuyo nuevo poemario "No importa cuándo si hoy es todavía" (editorial Cuadernos del Laberinto. Madrid 2016) acaba de llegar a las librerías de toda España.

 Manuela ríe con toda la risa y llora con todas la lágrimas, cuando hay que hacerlo y cuando hay que escribirlo. Con toda la autenticidad que este mundo necesita.

La poesía de Manuela Ipiña agita las palabras en todos sus significados para que elijas con quién danzas en la pista de tu baile. Escucha, al fondo de la sala, suena todo el tiempo el amor en gerundio mordiendo indiferencias.


No importa cuándo si hoy es todavia es una aventura, un paseo por la sensibilidad, la fuerza, la ironía, la conciencia, la risa, el descaro, la ilusión y su contrario; de encontrar bocas y otras calles, ratones sin salida, bicicletas entre aviones, estrellas y planetas. La Vida en sus matices; La Vida, sobre todo.



Acaba de llegar a las librerías de toda España “No importa cuándo si hoy es todavía” , su segundo poemario tras el éxito de “Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte”. ¿Qué va a encontrar el lector?
 Creo que dependerá de cada persona que lo lea. Cada uno y cada una de nosotras nos quedamos con aquello que resuena con nuestra historia, con algo que vivimos, anhelamos, tememos, algo que nos toca, en definitiva. Encontrará muchas historias, puntos de partida y sobre todo ganas de vivir y valentía; una poesía que reconcilia con la vida y el amor. Todo ello salpicado con alegría, ironía, humor, dobles sentidos, cierto surrealismo y mensajes escondidos. De ahí que pueda tener muchas lecturas y aportar algo nuevo cada vez que se lea. En cualquier caso, poemas que despiertan.

El poemario abre con una cita de Antonio Machado de la que ha extraído el título. ¿Es un homenaje a la poesía clásica? ¿Recupera la prosa y la métrica en este poemario?
Escribiendo estos poemas me encontré sin buscarlo con Antonio Machado en muchas ocasiones. Uno de los títulos que había barajado espontáneamente era precisamente “Días Azules”, y en otros de los poemas me encontré a mí misma hablando del “Camino”. Después de acabarlo, me di cuenta de que no siempre hoy es todavía. Algunas historias siguen vivas en nosotros porque a día de hoy, seguimos sintiéndolas. Otras en cambio, quedan en el olvido y ya no son parte de nuestro presente. 
 
Cuando algo nos toca, no importa cuándo lo hace, sigue en nosotros hasta que deja de hacerlo. Por eso quiero decir que no importa cuánto tiempo haya pasado de algo, si hoy todavía sigue pasando. En cierta manera también es decir que el tiempo no lo cura todo, como suele escucharse. Por mucho que haya pasado, algunas historias se reviven cada día. Que dejen de vivirse en el presente es lo que hará que la herida cierre y que hoy ya, no contenga esos “todavías”.
 
En este sentido, el título tiene una acepción diferente y abre la posibilidad a que pueda o no pueda ser hoy, todavía, algo que ya pasó, de ahí el condicional que cierra la frase.
 
Entiendo la magnífica frase de Machado en el sentido de que siempre estamos a tiempo y lo que importa es el aquí y ahora, lo que vivimos. Sin embargo en nuestro ahora pueden darse cosas del pasado como si fueran presente, porque son todavía y otras en cambio, mueren y ya no son parte de nuestro hoy, no son ahora, no laten ahora.
 
Creo que da para disertar ampliamente y en cualquier caso quería homenajear la figura de Antonio Machado, porque como ya he dicho, me he encontrado con él, sin querer, en numerosas ocasiones, durante el tiempo que estuve escribiendo los poemas. 
 
Recupero la métrica en algunos poemas aunque sigo prefiriendo el verso libre. La prosa poética es un género que también me apasiona y en este sentido creo que siempre estará unido a lo que escriba.

Una de las características de su poesía es que se pregunta por temas poco comunes en este arte, como pueden la profundidad de las dudas, las contradicciones en las que cae la sociedad actual o la simple felicidad. ¿Es un reflejo de su personalidad, de su peculiaridad como artista?
 Sí creo que es uno de los componentes o características de lo que escribo. No concibo escribir sin afrontar lo que cuento desde el punto de vista del conocimiento personal, de la construcción, del verse, del “darse cuenta”. Me han dicho en ocasiones que soy bastante filósofa y estoy de acuerdo. Influye mucho también el hecho de que parte de mi camino vital sea el conocimiento personal y la psicoterapia. Eso me aporta una visión quizá más consciente, de la que tendría si no hubiera sido así, aunque ya desde pequeña iba por esos derroteros.

¿Se da cuenta de que muchos de sus poemas están teñidos por el surrealismo y el sentido del humor?
 Lo sé, a veces es la chispa que nos hace reaccionar, despertar, otras la que mitiga el dolor, le quita hierro, le aporta alegría y apertura de miras. También están en mi manera de ser, de hablar. Una en el fondo, escribe como es. En cuanto al surrealismo, es algo que siempre me ha llamado, innato en mí y creo que le da mucha originalidad.
 Esto hace que los poemas se abran exponencialmente a miles de posibilidades y puedan entenderse de muchas y diferentes maneras. Creo que aporta magia a los poemas y abre la concepción o percepción a mundos paralelos, que quizá también existan.

Da la impresión de que en este nuevo poemario ha evolucionado, su poesía es más madura, más asociada con la realidad en contraposición con la fantasía que reflejaba en el primero.

Supongo que los poemas acompañan y van con la madurez del poeta. Yo siempre he tendido a la fantasía, forma parte de mi carácter. Quizá en este segundo poemario se vean las cosas desde un prisma más sereno y como decía, reconciliado con la vida y el amor, con el suelo que pisamos.

¿Cómo define la poesía?
 No me gusta definirla. Soy contraria a ello. Creo que cada definición encierra una jaula. Siempre es algo vivo, íntimo, que toca, que cuenta una verdad adornada con imágenes, ritmo, música, que impregna los sentidos y encuentra bellas y múltiples formas de llegar al corazón, disfrutando de un camino hecho de palabras que bailan entre sí.

¿Qué le da poesía frente a la narrativa?
 Me da libertad, precisión y rapidez para llegar al mensaje que quiero trasmitir. 
 
Me ofrece caminos y contra picados, juegos de despiste y golpes certeros, me abre a un mundo infinito de posibilidades y da cabida a la magia mediante todas sus figuras. Me da el disfrute  mientras cuento la historia. Me conecta con el sentir y me ofrece a la vez, mil maneras de decir. Además con ella, puedo dar saltos que difícilmente podría dar con la narrativa.



 CUANDO LA TIERRA CONFUNDE
A UN GLOBO AEROSTÁTICO

 Si te quedas atascada
en la mirilla del tiempo
y olvidas el poema
que de niña recitabas,
si el globo en su alzada
se ofusca en enseñarte
las aristas de una tierra
que siempre fue redonda,
si algún día no te encuentras
y te hallo resignada,
ese día, amiga mía,
tendré que espabilarte
con un par de bofetadas.


 ADIÓS A LAS ARMAS

 Hagamos que el poema
deponga las armas.
Dejemos que descansen
las palabras infieles.
Que sea el perdón
quien abra la puerta
que el odio golpea.
Que cuando llamen responda
la vida sin olvido.
Que mis ojos se aclaren,
una vez limpios.
Que se moje el papel,
una y otra vez,
en letras capaces
de festejar esta fiesta
que para mí es la vida.


MANUELA IPIÑA
Bilbao (1978) Estudió Derecho y se especializó en Recursos Humanos. Compagina el trabajo con su formación como psicoterapeuta, campo que le apasiona. Comenzó sus estudios sobre Terapia Corporal Integrativa en 2013 y actualmente continúa formándose como psicoterapeuta Gestalt. Todo esto ha hecho que en su vida exista un antes y un después y que se hayan abierto nuevas puertas en su camino, como en este caso, la poesía. En 2015 publica su primer poemario, Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte (Editorial Cuadernos del Laberinto). Para Manuela escribir es una manera de reflexionar sobre vivencias y sentimientos universales que todos hemos vivido; revivir lo vivido, aceptarlo y amarlo como parte de la vida.
Le gusta escribir sobre temas sociales y cotidianos e intenta llegar al terreno de la consciencia. Confiesa que para ella, el amor es uno de los ejes principales.
Ha participado en diversas revistas literarias y ha colaborado en diferentes espacios dedicados a la difusión de la poesía. También escribe pequeños micro relatos. Manuela es una buscadora que se reencuentra una y otra vez, y hace que todos nos veamos en ella. Sabia, valiente, guerrera, maga, presente y consciente.


 Más información:
 http://www.cuadernosdelaberinto.com/Berbiqui/no_importa_cuando.html
 Editorial Cuadernos del Laberinto. 
Coleccción Berbiquí de poesía, nº13
150 páginas • I.S.B.N: 978-84-945530-4-2 • 10 €
Prólogo: Ana León 


 

"EL ACONTECIMIENTO POÉTICO. La culpabilidad de las imágenes", de Jesús Hilario Tundidor

(por Alfredo Piquer Garzón)





Conocí a Jesús Hilario Tundidor hace tres veranos en la feria del Libro de Soria en el Aula del instituto donde Antonio Machado fue profesor de francés.  Lógicamente no se acordará porque fuimos muchos los que le saludamos en aquel momento y a mi me sorprendió especialmente en ese momento  su  cordialidad.

Jesús Hilario Tundidor, zamorano, sale sin embargo de su ciudad cuyo ámbito siente reducido a partir de un momento dado y vive en varias capitales españolas a medida que la necesidad de otro clima, otra palabra, otra luz, va llamando su inquietud creadora.

Pero explica que de todos los pueblos o ciudades en que vivió recibió un hondo aprendizaje para la vida y un hondo conocimiento del hombre como verdad común y, sobre todo, de los pueblos más pequeños, de su aceptación y su humildad. Y con todo,  no deja de reconocer que toda la inspiración y todo el trabajo en su poesía, así como su propia vida más emocional están condicionados por su ciudad de origen.

Creo  que "El Acontecimiento Poético"  surge,  él me corregirá,  de una conferencia pronunciada en el Ateneo de Madrid con el título de "El escritor ante el espejo".

“El acontecimiento poético”  reúne  artículos, conferencias, estudios, y cartas que reflexionan y justifican el hecho y la actitud  de escribir poesía. Se trata de textos breves donde se cierra cada reflexión puntual pero que se estructuran a lo largo de un hilo lógico que  conecta y construye paulatinamente, diría, un único discurso. Invitan desde luego  a constatar su coherencia e identificarse con su reflexión y su planteamiento.

Desde el título de  aquella conferencia del Ateneo: El autor se sitúa ante el espejo. 

Pero el hombre no tiene más espejo ante sí mismo que la nada, y a pesar de todo,  el poeta  verdadero no claudica ante la tarea de organizar la realidad, interpretarla, desde su emoción. Es un mago que nos contagia de esa pasión. Con su palabra el mundo se abre, las cosas significan, los acontecimientos motivan nuestra percepción y el poema explica en definitiva su verdadero sentido humano.
Como ha dicho también  Diego Jesús Jimenez,  el poeta es excelso interprete de MITOS, es profeta y vidente, y ese resplandor del lenguaje es la batalla que sostiene: encontrar una sucesión de palabras que esclarezca el misterio”. 

 Hilario Tundidor afirma:  “No salvaremos nuestro fracaso de inmortalidad, de ser seres espaciales, temporales, racionales y conclusos, mas aprenderemos que si la destrucción es el fin postrero del hombre y que nada nos saca de la  muerte, al menos nuestra vida será historia, ejemplo y aprendizaje de humildad y silencio.

* * *

Se habla en este libro de la relación entre poesía y pensamiento. La poesía como pensamiento o el pensamiento como poesía.  Poesía y pensamiento son un mismo sendero de validez para la comprensión de la realidad. 

Y cito:  “El Pensador y el poeta pertenecen a un tiempo y época precisos y determinados y no pueden permanecer indiferentes al momento que les ha tocado vivir tanto social como civil, como ética y estéticamente, representando el plano significativo de su testimonio. Los conceptos y poemas en tiempos de crisis deben aceptar sus compromisos como actores en la sociedad a que pertenecen”.

Juan Carlos Mestre decía en una ocasión: «Las palabras siguen fundando un pequeño territorio de libertad; decir todo aquello que a veces la ideología del poder nos impide contar. Eso es la poesía» 

Responsabilidad, compromiso y sinceridad: En la sinceridad de los consejos a un desconocido Franz Xavier Kappus en sus ”Cartas a un joven poeta”  Rainer María Rilke  advierte  de que la crítica y el trabajo de revisión de la poesía es fundamentalmente introspectivo y pasa por descubrir con sinceridad la  existencia de una verdadera motivación interior para la escritura. 

Porque tanto para escribir buena poesía como para escribir buena prosa, se dice en El Acontecimiento Poético, hay que presentar un estado especialmente predispuesto, estar, inspirado.  Tundidor recuerda los consejos de Rilke:  Para que haya arte es necesaria la embriaguez.  Quizá aquel “Enivrez vous”  de Baudelaire   cuando escribía:  “¡Emborrachaos! ¡Para no ser los esclavos mártires del tiempo;  de vino, de poesía o de virtud, es  hora de emborracharse!

Y por eso se recuerda asimismo a Pedro Salinas: en ‘Todo más claro’: que afirmaba “Eche por donde eche, vía de San Francisco o vía de Baudelaire todo poema digno acaba en iluminaciones”

 Iluminación, trance o inspiración porque esa borrachera, esa embriaguez, “como proceso de ‘autotransferencia emocional’,  es la entrega que el poeta hace de su vida para el ordenamiento del caos con que se presenta la realidad a su percepción”. 
Dice también el autor en una entrevista: “Si entiendo por inspiración la lucidez máxima con que se realiza la inauguración de posibilidad en un poema, creo, absolutamente, en lo que llamamos “inspiración”. Lamentablemente, se malentiende considerándola como un soplo arcangélico en las orejas del escribidor, lo que es un absurdo”.

Y dice en su poema  ‘Creación: 
“Toda la cercanía: esta sorpresa
De la semántica, ese tejido de las palabras
Con que se dan al mundo, reposa ahí, bajo tu mano.
¡cómo sientes la vibración, el estremecimiento
De la fábula!...”

Y concluye:
“… poesía esencial,
Única, viva, derramada
Desde el ser a las cosas, de las cosas
Al ser, convertida en pasión, oh prometida.”

Escribir poesía por tanto, supone   la contemplación del mundo como un suceso personal propio.   Pero la obra solo pertenece a su autor  en cuanto responsable de su nacimiento. Creo que fue Valery quien dijo también que cuando la obra ha salido de las manos de su creador, ya no le pertenece.  Leer un poema es reescribirlo personalmente. O nos produce emoción o no nos la produce. Jamás debemos abordarlo con presiones o pretensiones de razonamiento lógico y lineal    que no pertenecen a la verdadera poesía.  Recrear el verdadero sentido de la poesía es recrear el mismo poema en nosotros. 

Pero dónde está esa  culpabilidad de las imágenes a la que alude en el título de su libro?   
    
Porque  la poesía es esencialmente palabra, palabra viva y la palabra es semántica,  significado,  y son las imágenes y las metáforas las que organizan su originalidad enraizándose  en el subconsciente.

Por eso la función de la metáfora es comunicar lo incomunicable, aquello que nos acerca  a  la realidad desde la intuición.  Y no se sustrae el autor del libro a deslizar una muestra de cuanto afirma cuando redacta la frase:  “Originalmente, como buen viajero, el poeta inicia su camino buscando el poblamiento del cantar desde el itinerario de la duda, en la noche del silencio, hacia el camino de la luz, abriéndose a la claridad de la mañana, en el ardor vivo de la palabra necesaria”.

El poema supone así una sutil aventura del espíritu, un viaje para un descubrimiento.  Y es verdad que debiéramos hablar de redescubrimiento más que de descubrimiento porque la poesía no descubre sino que desvela y conforma los distintos aspectos de lo que existe.  Como la arena de un jardín Zen donde agua, bonsáis o roca representan para el monje oriental la totalidad del cosmos, el poema es el ámbito que da sentido y unidad a la expresión poética.

Manuel Altolaguirre escribió:   “La poesía es mi principal fuente de conocimiento. Me enseña el mundo y en ella aprendo a conocerme a mi mismo. Pero la poesía es reveladora de lo que ya sabemos y olvidamos. Ella nos libera de lo circunstancial, de lo transitorio.  La poesía salva no solamente al que la expresa sino a todos cuantos la leen y recrean.  De ese modo nos comunica hondamente, en lo que nos atañe de modo profundo como género humano”.

Borges Dijo: “En toda la poesía, hay una temática que profundiza en una realidad psicológica y existencial que es común a todos los humanos y que por tanto nos comunica hondamente”.  Y recuerda Tundidor  que decía Ortega, que la poesía nos pone ante el rostro nunca visto del objeto de siempre.
Por tanto, el poema verdadero, el logrado, se presenta con su propia personalidad.  Y el entusiasmo de esa constatación personal nos conecta al  latido universal  que permanece en el subconsciente colectivo.  De ello son desencadenantes o provocadoras precisamente la imagen y la metáfora. Esa es su responsabilidad y su culpabilidad.

Entonces, la tarea del poeta en este mundo disperso y caótico que quizá nos envuelve y también nos actualiza, es  sentir la emoción que este suceso le  provoca, nos provoca  y devolverlo, ordenado por la palabra y realizado en el ámbito preceptivo de la escritura. Poesía es expresar intelectual y emocionalmente la capacidad humana del poeta; es obtener otra realidad donde el ser y la emoción tengan sentido.  Escribir poesía es apasionar la inteligencia. Y bajo la culpabilidad de las imágenes, del lenguaje, subyace la posibilidad del conocimiento absoluto del hombre”

 
JESÚS HILARIO TUNDIDOR


* * *

Quiero enlazar en este punto el contenido anterior  de “El Acontecimiento Poético” con el texto, también incluido en el libro, de esos “Apuntes para una oposición mítica en el estudio de las operaciones creativas en la lengua de la literatura española.

Aunque el texto se  escribe para un fin y un momento concretos, se justifica el proceso evolutivo en paralelo de la literatura y la lengua.   Pero ¿ Se trata de un enfrentamiento de contrarios o más bien de un dialogo?

Oposición mítica porque, en ese sentido, el mito griego, Apolo y Dionisos representan y simbolizan la ambivalente dualidad del mundo. Coherentemente a los conceptos de caos y cosmos.  

Se trae el mito  como paradigma del tránsito de las cualidades y la riqueza del castellano entre lo apolíneo y lo dionisiaco. Siguiendo el hilo de la evolución del castellano desde su condición de ‘sermo rusticus’, lengua vulgar, hasta su adopción consciente como lengua literaria por parte de D. Juan Manuel, y su Conde Lucanor, allá por el siglo XIV,  dos grandes grupos o series históricas de sucesivos autores, autoridades, se adscriben con claridad  a lo apolíneo o lo dionisiaco.  Y se establecen los ejemplos de uno y otro modelo en Fray Luis de León y  el Conde de Villamediana, Juan de Tasis.

Ambos conceptos se enfrentan como contrarios que sirven de diferente modelo al dialogo literario. Pero, diríamos que ambos conceptos son irreconciliables? 

Si la ebriedad de Baudelaire era claro síntoma dionisiaco,  Hilario Tundidor nos hablaba de tránsito, el poema ‘Apolo ebrio’  nos sorprende con una conjunción de esos contrarios que sin embargo podría ser la metáfora del trance, de la actitud vital y profunda del poeta:

“…la belleza está loca y el dios
la ambrosía ha bebido, vaga por las alturas insomnes
del poema, se mira en las acequias
del verso. Y está solo. Y luciente. Y ebrio escucha.”

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Haré un breve aparte con otros dos textos específicos del libro porque se refieren, aún participando de toda esa explicación de fondo del autor sobre el hecho poético, a temas concretos…

Uno es esa segunda introducción a Mausoleo

Se le preguntó en una ocasión: Qué libro de poemas le define mejor? Él respondió con claridad, "Mausoleo", por su mensaje,  su redacción y su intento de comprensión del suceso fundamental de la Historia.

Con referencia estructural al mito cristiano, de nuevo el mito en la raíz del hecho poético,  y redactada en forma de prosa, la trama de Mausoleo está concebida en seis estancias en que se estructura la metáfora de la historia de la humanidad.. Alguien dijo que Mausoleo  es la epopeya cívico religiosa del siglo XX.  En su  fondo yace la profunda fe en la salvación universal de la persona. Porque ‘es necesario ofrecer al individuo histórico un destino donde las discordias y las desigualdades no sean admitidas y aparezca un nuevo sentido de la sociedad’.

“Henos ya cercenada
La ronda de los sueños, áridos como arena
Al sol, perdida
La fe en el hombre, las estrellas del aire, el alma
De otra más alta y digna fraternidad posible”.

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En Epístola,  y con el motivo de la   carta escrita a la italiana Giuliana Baita a propósito del ensayo  de ésta sobre la obra de Jesús Hilario Tundidor, el autor le traza una biografía en la que explica qué suponen y cual es la motivación, el contenido y la intencionalidad de sus libros, la circunstancia en que se originaron, su trayecto y sus consecuencia.  

Coda.-
Otro texto más remata este libro bajo el epígrafe CODA del latín Cauda, Cola,  Conjunto de versos que rematan otros poemas  o adición brillante al final de una pieza de música. Constituye esta ‘cola’ un bellísimo texto sobre la luz, la luz vista, sentida, constatada en los diferentes lugares de la geografía española transitados, y sobre su significado poético, el sentimiento de esa luz como metafísica.

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Se ha hablado con respecto a Jesús Hilario Tundidor de eficacia creadora,  de responsabilidad en la palabra que construye una producción única,  en intensidad y en  experiencia,  que transmite una concepción introspectiva de la realidad desde una  singular perspectiva poética, pero que implica en definitiva una clara  innovación como síntoma de profundo amor a la vida.

El pintor Antonio López decía que ante el dibujo no hay excusas. Seguramente el artista se refiere a la necesidad estricta del conocimiento y la destreza técnicas pero también a la llamada ineludible del prurito creador. Jesús Hilario Tundidor  reacciona del mismo modo ante la llamada del poema.

Sobre la técnica sostiene el punto de vista equilibrado del sabio, no el vanguardismo vacío y rompedor porque sí, pero aún menos el conservadurismo o la reacción. La escritura se sostiene en un mundo de exigencias y leyes propias diferentes a las de la narrativa, se trata pues de géneros bien decantados históricamente por mucho que en un momento dado y con sentido e intencionalidad concreta y experta se puedan transgredir  fronteras;  medida y rima pueden ser auxiliares al verdadero poema pero jamás forzamiento de una rima que califica de “chatarrera”, ( me ha gustado francamente el adjetivo) o de una medida silábica sin ritmo interno. O el fragmento prosaico con caja de verso, intentando dar gato por  liebre.

Escribe  esencialmente, para explicarse  a sí mismo, dice, “ participando en el gran acontecimiento que supone la existencia y la misma vida. Para existir y sentirse  viviendo. Para conocer y encontrar el sentido verdadero de la absurda vida -¡maravillosa!- que nos encarcela, y para amarla y para encontrar la razón de este amor y para saber que todos debemos concienciarnos de nuestra pluralidad en la unicidad múltiple del ser.”

El lenguaje, las palabras, los vocablos, en esa transgresión, ese rompimiento culpable de fronteras que las asocia lúcidamente en su fertilidad, abriendo, inaugurando nuevos significados, y a propósito de todo ello, esta secuencia reflexiva, esta poética donde Jesús Hilario Tundidor aporta su conocimiento de raíz eminentemente filosófica, remito a todas sus citas,  y no por ello menos inteligible,  vienen desde luego a esclarecer e iluminar de un modo personal pero objetivo el acontecimiento de la poesía.


(ALFREDO PIQUER GARZÓN)

Leído en el acto de presentación de
"EL ACONTECIMIENTO POÉTICO. La culpabilidad de las imágenes",
en Madrid, octubre 2016.


JESÚS HILARIO TUNDIDOR y ALFREDO PIQUER GARZÓN durante la presentación de "El acontecimiento poético"