La poesía de Lola Martínez Cerrada: "Vivencias"



Lola Martinez Cerrada

La de Lola Martínez Cerrada es una poesía nacida de un mundo de dificultades, son heridas abiertas que sanan con las palabras; y son versos dedicados a los olvidados de la ciudad. "Vivencias" (editorial Cuadernos del Laberinto. Madrid, 2018) acaba de llegar a las librerías de toda España en forma de bello anaquel, con una fotografía de cubierta —obra de Santiago Gómez-Esteban— y prólogo de Jesús Urceloy.

No cabe duda de que los versos de Lola Martínez Cerrada destilan sinceridad y huyen de cualquier adorno que no contribuya a enseñarnos ese submundo de los psiquiátricos, los tablaos, la prostitución en la calle Montera o la soledad clavada en los párpados. Un adagio vivo de la sociedad contemporánea y de todas esas emociones que llevamos en nosotros pero, rara vez, nos atrevemos a plasmar.


 Acaba de publicarse su ópera prima poética, “Vivencias”. ¿Qué va a encontrar el lector en estas páginas?
El poemario rezuma soledad: la soledad del desamor, la soledad de estar en paro en un barrio burgués tras años de haber trabajado como reportera de calle en la sección de local del diario ABC y como directora de una revista de información local con tirada en el barrio de Arganzuela en Madrid; una etapa hiperactiva en la que hube de tratar con gente de toda condición social, incluyendo las más calamitosas como las derivadas de sobrevivir sin un empleo... ¡Nunca pensé que me fuese a tocar a mi!.  

Una soledad que me lleva a estar postrada en la cama de un hospital después de varios intentos de suicidio pero que después es aceptada y se refugia en los ambientes bohemios, sobre todo los flamencos y tablaos, lo que me convierte en una asidua de la noche y cliente habitual de lugares emblemáticos, algunos ya desaparecidos como la mítica Soleá, en la Cava Baja…  

—Un tema fundamental en el poemario es el la dureza de la vida en la grandes ciudades, en donde el lector encuentra hospitales, mendigos, prostitutas… 
Mis principios y emociones están en cuestión y semejante plante existencial hace renacer en mí la necesidad de retomar mi vieja afición a sentir y expresarme en verso por lo que mi presencia en los ambientes poéticos, principalmente los de Lavapiés, cada día que pase será más regular.
 
Destaca la cubierta con la fotografía de Santiago Gómez-Esteban. ¿Puede decirse que es una representación gráfica de ese mundo marginal que usted refleja con sus versos?
Emulo a Santiago, autor de la fotografía portada de mi libro, una imagen tomada en la década de los 70 en una barriada del inframundo de Vallecas y al igual que él intentó testimoniar ese mundo de los “nadies” rescatando a sus personajes del anonimato sórdido de la marginalidad, yo hago lo propio con los míos a través de mi poesía. Los retrato pero sin juzgarlos, tan sólo me identifico y sueño esperando que haya alguien que pueda ayudarles. Intento en el fondo rescatarme pues la poesía, en mi caso, a menudo se convierte en terapia a pesar de que cuando no me siento equilibrada no pueda escribir; la poesía entonces no me fluye… Lo vuelvo a intentar pero la poesía mata a la poesía… y vuelta a empezar!



Lola Martinez Cerrada
Lola Martínez Cerrada
Nace en Madrid en los años 60. Pronto la lectura se convierte en su refugio, no tardando mucho en comenzar a escribir sus primeros versos, aquellos con los que ganará el primer premio en el, hoy desaparecido, diario YA.
Se licencia en Periodismo en la Universidad Complutense, y apenas finalizada la licenciatura logrará su primer trabajo como directora de una revista de información local de Madrid, a la vez que colabora con el diario ABC y con múltiples revistas de carácter alternativo y esotérico.

Ha publicado dos novelas de contenido marcadamente social,
María la Serrana y Ambientes. Su paso por la Piscifactoría y los Talleres de Urceloy le harán amar más aún la poesía. Ha participado en diversas antologías, como en la Veintitrés poetas tímidos, de la editorial Amargord.


VIVIR EN LA MONTERA
Diana es rumana.
Ve la vida desde unas sandalias de tacón altísimo
y una falda ajustada.
Tiene una cara angelical,
pero la mirada apagada.


Fuma y fuma
esperando algún cliente que le dé 25 euros
por 15 minutos de cama
en un hostal donde no se cambian las sábanas.


Ahora entre la Champion y la policía
apenas gana para tabaco
y una pizza
que come en el suelo sentada.


A veces la paso antidepresivos.
No la sientan ni bien ni mal.
Ya no cree en nada.
Tan sólo dice
que fregando escaleras estaría más explotada.
 


EL MAR

El amanecer se presentía.
De repente todo se llenó de color ambrosía,
el horizonte, a lo lejos, ofrecía un tributo
al Dios infinito.
El silencio estremecía al compás de un nuevo día.
Poco a poco la luz se iba haciendo dueña;
todo le pertenecía.


A lo lejos unos pescadores salían a faenar
con sus redes, sus anzuelos y sus barquichuelas.
El mar les columpiaba mientras dejaban sus casas.


De repente, no pude contenerme
y metí los pies en el agua.
Me sentía libre, limpia,
el zigzag de la marea me parecía una nana
en la que yo me mecía.




Más información:
"Vivencias".
Autora: 
Lola Martínez Cerrada

Editorial Cualdernos del Laberinto
Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, nº 81
I.S.B.N: 978-84-948260-0-9 • 98 páginas • 12€
Prologo de JESÚS URCELOY