Relato 025. Félix Díaz (España)

Soñé que era un hombre

Ayer soñé que era un hombre. Me mantenía en pie sobre mis patas traseras.
Hablaba y llevaba ropa.
Todos me obedecían, ¡me temían!
Yo era poderoso. Tenía a los demás atados, les daba de comer cuando me daba la gana y hacían algo que no me gustaba, los castigaba. Ellos me lamían los pies, pero sólo cuando yo se los permitía.
Y allí estaba Ella. Alta, preciosa, imponente. Yo le gustaba. Estaba en celo, como era lo habitual y nos acoplamos.
Entonces desperté. En mi caseta, atado como siempre.
Me levanté sobre mis cuatro patas y me rasqué con la trasera.
¡Dichosas pulgas!

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