Relato 54. Felisa Moreno Ortega.(España)

HACERSE EL MUERTO

Me gusta hacerme el muerto. Cruzar los brazos sobre el pecho y poner una pierna sobre la otra, quedarme quieto, inmóvil. Acompasar los latidos de mi corazón a un ritmo lento y tenue. Imagino lo que harían los dos si me descubrieran en este instante, cesarían en la pelea continua. Me mirarían atónitos y pensarían, ya está, se ha muerto el viejo. Ella soltaría una lágrima hipócrita, mi sobrino me acercaría un espejo a la boca para asegurarse de que mis pulmones ya no respiran. Después organizarían el entierro, el más barato, un ataúd de pino y una corona de margaritas blancas, he visto la oferta en la funeraria. Me gusta pasarme por allí de vez en cuando y mirar el precio de los funerales de saldo. Disfruto imaginando sus caras de comadrejas cuando lean el testamento, no saben que he cambiado el que firmé delante de ellos, donde les cedía todos mis bienes a cambio de que me cuidaran el resto de mi vida. De eso hace más de veinte años y aún no me he muerto…, ni tengo intención de hacerlo.
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