Relato 42.Stella Manaut. (España)



Bigamia.

La relación extramatrimonial se mantenía desde años atrás: altibajos, pausas, viajes. Breves, pero intensos encuentros.
Ella se había trasladado a Galicia; él, vivía en Barcelona, donde se conocieron. Allí se inició una extraña relación que, pese a todo lo imaginable, parecía eterna: matrimonio paralelo, rara bigamia bien llevada, a pesar de la ahora gran distancia que ella recorría con una asiduidad matemática.
Él, como hombre, no movía ficha, dejándose querer: rasgos repentinos de generosa amabilidad, siempre y cuando no perturbaran su egoísta organización.
También es cierto que acudía a su lado con ansias de bebé hambriento de sexo, donde él destacaba con un 9 sobre 10, aportando, de vez en cuando, una dosis mínima de ternura que todo lo compensaba.
Ella, cosa extraña, se mantenía fiel dentro de su infidelidad. Ninguna de sus aventuras había durado tanto, quizá porque él le ofrecía una seguridad que nunca encontró en otros amantes: siempre dispuesto a recibirla, cuando ella quisiera, a la hora que ella eligiera, en su casa, en su cama.
Seguiría llamándole día a día y seguiría corriendo a su lado hasta que algo incontrolable se lo impidiera.