Relato 48.Carlos Garcia Miranda.(Perú)

TÉ HUMÉA LA TARDE.
“Hubo una época en que en este pueblo no se podía vivir. Las desgracias eran cosas de todos los días… Todo cambió cuando regresó tu tío Severino. Venía de recorrer el mundo y trajo artefactos asombrosos. Pero lo que nos cambió la vida lo tenía en un baúl. Era té. Nos enseñó a tomarlo en los días de intensa lluvia, luego de los nacimientos inesperados, de las muertes y de todas las calamidades que nos azotaron. Obviamente, no disminuyeron –dijo mi abuela mientras levantaba su taza y miraba mi abultado vientre de futura madre soltera-, pero con el té le quitamos el dramatismo”.