Relato 44.L. Alejandra Reyes Ruiz del Cuet.(México)

Mexico en el metro.
Impacta cuando alguna señora con la mirada cansada, el cabello despeinado y la frente brillosa de trabajar todo el día puede regalarte una sonrisa. Tantas son las sorpresas con las que te topas en el metro. Como a una joven universitaria recitando un poema de Sabines; o a un viejito tocando un violín con sólo dos cuerdas, desentonado, con tennis y sombrero, la figura nos llena de ternura; o al escuchar una canción que nos gusta proveniente del estéreo de un comerciante que la interrumpirá con gritos de venta.
Muchas son también las interrupciones del metro, algunas molestan, casi todas entristecen. Con el tiempo pareciera que nos acostumbramos a ellas y comienzan a pasar desapercibidas. Pretendemos leer, hundirnos en nuestro libro o periódico o conectar los audífonos del ipod a nuestros oídos y desconectarnos de nuestro alrededor. Sin embargo, todos recordamos las primeras veces que un niño de ocho años o una mamá con el bebe en la espalda nos repartió un volante pidiendo ayuda para salir de su pobreza; o al adolescente de quince años que en lugar de estar en la escuela nos vende dvds; o al invidente que pasa cantando y rebotando su bastón con el posillo en el que dos o tres le depositan monedas; o al señor que no puede caminar y se arrastra por el piso pidiendo dinero; o al chavo que pide dinero a cambio de dar el espectáculo de estrellar su rodilla contra un montón de vidrios…que difícil es mirar la realidad.
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