Luces y sombras de Eros, artículo de Pedro Antonio Curto

Decía George Bataille que eran necesarios los tabúes para así plantearse la necesidad de su trasgresión, no como una meta, sino un medio en sí mismo. No sé cuántas de las miles de personas que visitaron el I Salón Eros Asturias se han planteado esa trasgresión, pero lo cierto es que supone una cierta interrupción en una vida ciudadana a menudo demasiado gris y un cambio en la visión de la sexualidad con respecto a no hace muchos años. En particular, la salida del armario de una industria pornográfica situada hasta hace poco en las catacumbas. Porque no deja de ser curioso que vivamos en una sociedad de sexoadictos (sexo es una de las palabras más buscadas en internet, por ejemplo) y, sin embargo, las ramificaciones de la sexualidad provoquen a veces espanto o en otras una sonrisa tan cínica como ignorante. No es bueno vivir de espaldas a nuestras pulsiones, sino entablar con ellas un diálogo con el que poder conocernos mejor y no a través de reglas marcadas, en las que no solemos participar mucho. Como escribió Marilyn Monroe, la musa triste de eros en unos escritos apuntados en un cuaderno íntimo y recientemente publicados: «Sentir lo que siento, en mi interior, es decir, intentar ser consciente de ello, también lo que siento en otros, sin avergonzarme de mis sentimientos, pensamientos o ideas, dándome cuenta de lo que son». Quizás eventos como éste sirvan para reencontrarnos y conocer esas partes situadas en las penumbras, que configuran también nuestro ser y no necesariamente negativas, porque a veces las luces deslumbran demasiado.

Las cientos de miradas que se pasearon por los escenarios y 'stands' del pabellón la Feria de Muestras son muy diferentes y diversas, porque el erotismo, que es a fin de cuentas una invención del arte, significa un viaje complejo, diverso y contradictorio. Desde la sexualidad más mecánica a la ligada a la imaginación y la fantasía, aparte de los gustos específicos en ocasiones mal situados bajo el epígrafe de perversiones, que van mucho más allá de un hedonismo superficial con el cual a veces se vende. Porque la sexualidad actual tiene mucho de Ítaca freudiana. Y uno, en particular, prefiere un eros más intimo y onírico, una mirada tenue al espejo donde encontrarse con las vibraciones de la piel.

Puedes leer las primeras páginas de los siguientes libros de Pedro Antonio Curto

Los amantes del hotel Tirana http://www.edicionesirreverentes.com/narrativa/AmantesTIRANA.htm
Los viajes de Eros http://www.edicionesirreverentes.com/incontinentes/ViajesEros.htm