CONTEMPLACIÓN EXISTENCIAL


Todo comienza con una vistosa pirueta invertida al vacío azul. Hay quienes carecen de fe y nunca llegarán a realizarla. Una vez dentro, el cuerpo impuro debe aclimatarse a su nuevo hábitat líquido que le recuerda la dicha de cuando casi ni era. Debe renunciar al oído para poder avanzar, mientras que el olfato, el gusto y el tacto resultan del todo inútiles. Sólo la vista y la respiración permanecen con la ayuda de invenciones humanas. El pecho se contrae. Una bocanada de aire fresco entra en los pulmones. Al expulsarlo éste retoma su ser. Las primeras veces el movimiento será convulso y torpe como el de un neonato, pero el deseo de saber irán perfeccionando al ser en su búsqueda de la armonía. La vida no se pregunta; sólo se respira. Únicamente los bípedos pensantes son capaces de darle más vuelta a algo que todo animal sabe de memoria. No hay que  detenerse en contemplaciones sino seguir adelante. Sin embargo, ¿cómo no maravillarse ante la riqueza policromática de la vida atraída por un banco de coral? ¿Cómo no desafiar el sentido común y no hundirse en cuevas místicas que esconden secretos milenarios? ¿Cómo no volar arriba y abajo y dar vueltas unas vez que las cadenas de la gravedad se han roto? Cuando se ha encontrado la paz y la belleza; salta entonces la alarma. La diversión ha terminado. Hay que emerger a la vida inane.