Salvador Allende, andando libre por las alamedas, artículo de Raúl Vallejo

El golpe empezó a fraguarse apenas triunfaste en las urnas.

—Mal comienzo para una poesía, peor inicio para la esperanza,  aunque la peste del olvido hizo de Macondo un pueblo sin historia—.
Tú elección fue inaceptable para Nixon y sus heraldos de la muerte.
—¿Acaso la poesía no es el refugio de mis hesitaciones personales?
Inacabable es el sendero del desmemoriado y sus extravíos—.

El asesinato del general Schneider en octubre de 1970 fue el principio.
Yo era un flacuchento de 12 años y unos ojos espantados por el horror, las noticias que venían desde el Sur cargadas de miedo, nos decían que Allende era la maldad personificada del comunismo internacional.

Después vendría la escasez provocada por la burguesía, y las damas con sus relucientes cacerolas importadas para la foto en El Mercurio: el hambre de poder provoca la más sangrienta devastación del bosque.
Gente de alcurnia, decían, tristes por la lejanía de sus propiedades,amenazados por sus propios trabajadores, esos rotos de la CUT. 

El juego de la democracia no admite a los jugadores que pretenden cambiar las reglas del libre mercado, apóstatas del dios del capital, ¿Dónde están los defensores de la civilización Occidental y cristiana?

¡Qué pasa con los marines que no llegan! ¡Qué espera la CIA que no actúa! 
¡oh, venerable Walt Whitman, que invocaste el amor viril de los camaradas,
el canto optimista para aquella dama que llamaste Democracia,
tu poesía cargada de humanidad fue herida en el verso y su maroma!

Llegué a los 14 años con el nostálgico sonido de flautas, quenas y zampoñas, escuchando los amorosos tonos metálicos del charango y la guitarra, alimentado por los ritmos vibrantes del bajo, el bombo y los timbales.  Entonces creíamos en las canciones y en los grupos teatrales de obreros,  en la poesía militante y la palabra encendida de los estudiantes; creíamos que era posible el sol alumbrando la oscurana del Imperio. ¡oh, poeta de las cosas, lo terreno y el amor, Neruda de la caracola,  del caldillo de congrio, del viudo y su tango, de la turbulencia amorosa, tu poesía cargada de América sangró torturada por los traidores!

Cuentan que el 11 de septiembre de 1973 la mañana estuvo gris, dicen los cronistas que a las 09h03, Salvador Allende habló por Radio Magallanes: Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre,

para construir una sociedad mejor… Las pitucas ya pudieron ordenar que regresen sus cocineras, mariposas descoloridas en jolgorio por las calles,  las cacerolas golpistas volvieron victoriosas a sus cuarteles en Las Condes.