La lesión de Muñoz Molina y una conversación con Miguel Ángel de Rus. Artículo de Andrés Cárdenas


Mi buen amigo Miguel Ángel de Rus escritor irreverente, me decía hace poco que los escritores no deberíamos preocuparnos tanto por el futuro porque está totalmente convencido de que algún día los aclamados por la sociedad serán los pensadores y los autores de obras maestras de la literatura. Uno irá a escuchar una conferencia de un filósofo, por ejemplo, y tendrá que haber sacado la entrada dos o tres semanas antes. La gente acudirá en masa a estos eventos culturales. Se formarán largas colas para oír a un filósofo y se pagarán hasta cien euros en la reventa para verlo en directo. Durante la conferencia habrá pancartas de aliento y los asistentes cantarán lemas de ánimo: ¡Oé, Oé, Oé…! Las televisiones harán suculentos contratos a los organizadores de eventos culturales, que no tendrán que vivir de las migajas de las subvenciones. Los hinchas serán de Cervantes, Espronceda o Unamuno. Y hará una liga literaria nacional donde se dirimirán quienes son los mejores y cuáles obras son las que más han influido en el desarrollo mental de la humanidad. Luego habrá una liga europea y los textos de nuestros escritores patrios se medirán con los de James Joyce, Marcel Proust o Friedrich Nietzsche. Cuando eso pase, me decía mi amigo, se reunirán junto a cualquier fuente miles de ultra seguidores de Joyce, que acabarán gritando ¡Ulises, Ulises, Ulises! y mostrarán orgullosos las bufandas de su club. Mientras, nuestros hinchas recitarán de memoria y a voz en grito los poemas de Machado, pongamos por caso. Vendrán cientos de corresponsales extranjeros a cubrir este tipo de eventos y los titulares de los periódicos lamentarán cuando un pensador actual sufra un bajón o un escritor se haya lesionado el dedo con el que le da a la barra espaciadora. «Savater se pierde el final de temporada». Ó: «Muñoz Molina se lesiona mientras cortaba jamón y será baja ochos semanas». Entonces los periódicos literarios, que habrá muchos y de variadas tendencias, explicarán con minuciosidad y con infografías detalladas cómo ha sido la lesión que dejará dos meses en dique seco al autor de ‘Invierno en Lisboa’. Y la gente vivirá muy pendiente de esas bajas y estará deseando que otra vez se pongan a escribir y a pensar. Habrá tertulias literarias televisadas en las que los expertos debatirán a grito pelado cuál es el mejor párrafo de, por ejemplo, ‘Cien años de Soledad’. O el mejor pensamiento en ‘Así habló Zaratustra’.
En cuanto al fútbol, en esa época que dice mi amigo que está al llegar, la afición la representarán pequeños grupos que se estarán quejando siempre de que los medios de comunicación apenas se ocupan de esta actividad. Se reunirán silenciosos en los cafés a hablar de su afición que apenas tiene eco en la sociedad actual. Y los equipos harán lo posible por no jugar los días en que haya Liga Nacional de Pensamiento y Literatura porque se exponen a que no vaya nadie al partido. A los jugadores de fútbol apenas les llegará el sueldo a fin de mes y pensarán que es lo justo… SEGUIR LEYENDO

Artículo publicado originalmente en el diario Ideal, de Granada, acerca de Extraña noche en Linares.