Torres de palabras entre la pluma y el papel: "ESPÍA MI BOLSO"



Tras haber compartido con la autora miles de aventuras académicas y profesionales, creo que lo que me une a Silvia Gallego con más fuerza es el amor incondicional por las palabras y las Letras.
Hace un par de años, tuve la suerte de leer en un documento que me envió por correo electrónico algunos de los poemas que hoy ven la luz en Espía mi bolso. Estoy segura de que este libro abre una nueva etapa en su vida que auguro larga e intensa. Estoy segura de que Silvia Gallego comienza a andar un camino, como decía nuestro queridísimo Machado, que sabrá hacer con pasos firmes. Y estoy segura también de que permitirnos espiar tu bolso le traerá muy grandes recompensas.
Después del primer vistazo, que me supo a gloria, he releído sus versos y soy capaz de imaginarlos impresos en los libros de texto, que ya serán tablets o iPads, en un futuro no muy lejano. Pronto, y ese es mi deseo, estaremos leyendo su nombre y sus títulos entre los autores de la literatura extremeña.
Espía mi bolso es Silvia Gallego. El último poema la autora monologa con el lector, convirtiéndolo en protagonista de la obra, y nos dice “Te presté mi bolso / -en un descuido casi- / y entre sugerencias, jugué a desnudarme / Puse entre tus dedos / sueños, historias, maquillaje / hilos de sonidos que forman / el bolso que soy”.
Espía mi bolso es Silvia Gallego porque está cargado de símbolos que la identifican. Toda su vida está impresa en él. Los que la conocemos, reconoceremos en las entretelas de sus versos su alma y sus pasiones, su profesión, sus miedos, sus deseos y sus amores, su pasado y su presente. Y los que no la conocen, descubrirán en estas páginas a una mujer fascinante que cuece por dentro todos los ingredientes de la pasión, en su sentido más literal. 
Espía mi bolso es una invitación a la lectura más íntima y sensual, como leemos en los versos del poema titulado “Lápiz de ojos”: Femme fatale asegura / placeres lectores / en todo el cuerpo. / Atrévete a imaginarme.
Espía mi bolso es un libro de amor y desamor –torbellinos complementarios, irremediablemente-. Ya en el prólogo, Luis Alberto de Cuenca, uno de esos poetas que ella y yo hemos estudiado en los libros de texto y que nos han sabido enamorar desde sus versos, dice con gran acierto que “parecía una proeza inasequible escribir algo sobre el amor que no se hubiese escrito de antemano”. Pero ella lo ha conseguido, dice el poeta, “desde la frescura, la pícara ingenuidad, la docta sencillez de sus poemas”.
            Y es que Silvia Gallego ha sabido hacerlo mezclando todos los ingredientes que tenía a su alcance. Y los que no tenía los ha creado.
 La autora lleva en su bolso temas clásicos como el amor, que es la columna vertebral de la obra, en versos tan viscerales como los del poema titulado “Toco tu boca, me miras”: “Me miras cada vez más cerca, / en el latido nos superponemos, / nuestros ojos respiran confundidos, / se muerden como labios, / juegan con el silencio”.
Junto al amor, el desamor se acomoda en poemas como el que lleva por título “A pesar del dolor”: “Dicen algunos / que no supimos vernos ni hablarnos. / Que las luces resonaban / pregonando los últimos saldos / de la felicidad”.
Junto a estos, encontramos dentro de su bolso temas paralelos como la soledad, la nostalgia, la búsqueda de la identidad o el tiempo. Lo magistral, y quizá a esto se refiriera el maestro en el prólogo, es que los trata desde el erotismo, la sensualidad y, me atrevo a decir, la sexualidad.
Una de las más atrevidas novedades de la obra son las nuevas tecnologías (NNTT) -acierto virtual que, sin duda, enganchará a los más jóvenes-. Sirvan como ejemplo de estas novedosas carcasas algunos títulos de las secciones en que se organiza el libro, como “Emociones en MP8, o “Lecturas en el IPAD”. Sirvan también títulos de poemas como “@”, “Pantallas”, “Anuncios en la prensa digital”, “Whatsapps”.
En cualquiera de los temas que maneja la autora se entrevé una magistral retórica y un manejo exquisito del léxico, que se convierte entre su pluma y el papel en una torre de juegos de palabras.
Hay un poema en el que la fusión entre lo clásico y lo tecnológico se ve con especial claridad: “Percibo que nuestros sistemas / ya no son operativos. / Mi bucle de  obsesiones / te alcanza en gmail.”. A principios del siglo XX, este poema hubiera sido motivo suficiente para ubicarla entre los movimientos de vanguardia más futuristas.
Junto a todos estos cachivaches, Silvia Gallego lleva en este bolso visceral su formación literaria (es licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura comparada). Y digo esto porque he visto en sus versos a Juan Ramón Jiménez, cuando inventa palabras nuevas como “misterízate conmigo / bolericemos las miradas / entimismado / polifundido / enversado / esquizoverso”. Todos estos neologismos ponen de manifiesto la imposibilidad del lenguaje para expresar lo que siente el poeta, tanto, que le obliga a inventar un nuevo lenguaje. He descubierto en sus versos a Machado, a Cervantes, a Fray Luis, a Salinas, con la eterna dualidad del tú y del yo, artífices pronombres de esa bendita locura llamada amor. Dices que “A pie de / almohada / tu sinestesia / alitera mis / sonidos”.
Su formación lingüística (es Licenciada en Filología Hispánica y profesora de Lengua y Literatura) y la docencia directa del idioma están versificadas en este bolso mágico, jugando con las palabras en la sección “ZIP de letras”. Los juegos magistrales de conceptos y palabras hablan por sí solos: “Atrapada / entre mi prefijo / y mi sufijo / busco cambiar las letras. / Soy raíz / sin desinencia”.
Espía mi bolso es, en profundidad, un sugerente vistazo a la vida de la autora, sus amigos (Julio Santiago y su Risa bajo el ombligo), sus raíces extremeñas en prefijos adorables, como “puñaíno de Egoísmos”, sus cantautores cómplices, como Luis Pastor o Sabina, sus ciudades (Cáceres y la cerveza; la árabe Granada y el té).
Y ella misma está encerrada en un poema exquisito en el que, los que hemos compartido sus espacios y la conocemos bien, sabemos ver en sus versos todos los post-it que la acompañan en su vida cotidiana. Cobra sentido entonces el poema titulado precisamente así, Post-it. Y en él la vemos, caótica y maravillosa, anotando las anécdotas y vuelcos para que espiemos su bolso y su alma. 
Inmaculada Sánchez Leandro

Espía mi bolso
de Silvia Gallego
Editorial CUADERNOS DEL LABERINTO •Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, Nº 25
Prólogo: Luis Alberto de Cuenca • Ilustación de cubierta:Mercedes de Bellard
80 páginas • I.S.B.N:978-84-941115-6-3 • 12€

Más info: http://www.cuadernosdelaberinto.com/Poesia/ESPIAmiBOLSOsilviaGALLEGO.html