Entrevista al poeta y pintor JULIO SANTIAGO

—Su nuevo poemario "Eyaculacciones" es un gran tributo a la belleza, casi podría decirse al hedonismo, al placer del cuerpo humano ¿Qué puede decirnos del proceso de creación junto a Jimena Marcos, la fotógrafa?
—Jimena Marcos y yo llevamos casi veinte años realizando sesiones de desnudos a personas que nos gustan físicamente y emocionalmente. Ella es mi fotógrafa personal, inmortaliza cada uno de mis actos públicos y a la vez pone imagen, piel, belleza..., a gran parte de mis sueños poéticos. En este caso he seleccionado noventa fotografías entre diezmil, correspondientes a once modelos.
 
"Eyaculacciones", es decir, eyacular acciones, ¿Cree que aún hay gente que se escandaliza con estas cosas?
—Sí, claro, demasiadas personas se escandalizan por lo que para mí es natural, cotidiano, bello. Todo es un problema cultural, una distorsión de la realidad, una falta de autoconocimiento y autoaceptación. Vivimos en una sociedad donde sorprende y escandaliza un desnudo pero no un asesinato, la desigualdad social, la muerte por falta de recursos... 
 
—¿Todos los modelos que aparecen en "Eyaculacciones" son poetas? ¿Eran las sesiones fotográficas una forma de "rimar amistad"?
—De los once modelos, sólo cuatro son poetas, pero la elección de los mismos no es por su profesión sino por su afinidad emocional y por su belleza. Las sesiones son muy largas y forman parte de un ritual creativo y de exploración de uno mismo y del otro. El modelo se desnuda, yo también, siempre hay que interpretar una historia con nuestros cuerpos y Jimena capta cada una de las imágenes poéticas que van surgiendo. Después de cada trabajo es difícil no sentirse implicado en la vida del otro. Todos los modelos son buenos amigos.
 
—¿Es el pudor un defecto? Parece que usted no tiene pudor por nada, confiésenos qué le da vergüenza
—Yo creo que el pudor es un gran defecto. Impide decir o hacer todo lo que deseas. No me reconozco en él. Sinceramente no tengo vergüenza alguna. Pero no hay que confundir la extroversión con la mala educación, nada tienen que ver.

—¿Por qué esa brevedad en sus poesías, hasta cuándo seguirá con la "poesía depilada"?
—Al igual que nos depilamos para dejar los pelos que nos parecen esenciales para tener una armonía y belleza corporal, mi poesía también se debe desprender de todas aquellas palabras, letras, metros y rimas innecesarias para los tiempos que corren... Además me divierte mucho que mis poemas se lean de arriba hacia abajo, como si de pequeñas felaciones se trataran. Ya forma parte de un estilo literario muy personal y al que no deseo renunciar por ahora.
 
—Sus libros parecen usar el sexo como forma de exponer conflictos psicológicos, o incluso sociales ¿es quizá el vidrio por el que analiza su tiempo?
—Sí. Mi poesía es "irótica", a través de la ironía y el erotismo realizo crítica social, política, religiosa, cultural, económica... Nunca hay que perder en el arte la identidad ni tampoco el humor. Se puede hablar de religión con el sexo en la boca y de la muerte con una sonrisa.
 
—Es usted un artista multidisciplinar: pintura, poesía, narrativa… ¿Con qué género se siente más cómodo?
—Sencillamente soy un poeta que pinta y un pintor que escribe. La literatura es una forma de dibujar y el dibujo una forma de escribir, todo es causa y consecuencia de todo. Me siento cómodo en cualquiera de las artes que deseo.
 


—¿Sigue viendo la ciudad de Madrid como el centro artístico de España, o tras tantos años viviendo aquí empieza a encontrarla más defectos que virtudes? ¿Cómo ve la vida cultural en la España de hoy en día?
—Indiscutiblemente Madrid para mí sigue siendo el rompeolas de la vida artística española. Es el gran punto de encuentro, la casa de todos. Cuanto más tiempo pasa más me gusta. Pocas ciudades tienen el equilibrio social, cultural y artístico que tiene Madrid.
En España todo evoluciona, aunque no con la
celeridad que me gustaría. Pero es un país que tiene los recursos necesarios para hacer arte de muy buena calidad. Nos queda mucho por hacer con la mediocridad cultural, pero tengo una visión optimista del futuro.


—¿Para cuándo una plaza o calle con su nombre en su pueblo natal, Miajadas?
—Esta pregunta no me corresponde responderla a mí, ¿no? Pero yo no necesito este tipo de reconocimientos para reconocerme como una persona feliz y plena con lo que hago en el día a día. Para mí la mejor calle o plaza es la libertad de expresión compartida con mis personas queridas y mi público.


—¿Qué aconsejaría a los jóvenes que empiezan a escribir, cómo abrirse camino?
—¡Autenticidad! Que se dediquen a conocerse, aceptarse, quererse tal como son. Que interpreten la realidad o el sueño tal como desean. Y finalmente que lean mucho y se relacionen con la sociedad que les rodea. Todo es cuestión de calidad personal y con-tactos...