Comos los asnos bajo la carga, Txema Arinas se atreve con el entorno nacionalista vasco

Hay autores que lo basan todo al estilo, otros que saben a los premios se  accede yendo a tomar copas, y otros que cogen la realidad por la solapa, la levantan y la golpean hasta que la realidad se rinde. Txema Arinas es de los últimos.  
          El planteamiento de esta novela -con portada mucho menos atractiva que la historia del interior- es complejo, digno de una tragedia griega, varios amigos de juventud se reencuentran durante una manifestación en protesta por un atentado. ETA ha matado a un conocido político vasco y su escolta, la sociedad ya no aguanta más y los ánimos están muy encrespados porque unos acusan a los otros de tibieza con los terroristas, y éstos a su vez a los primeros de mercadear con el sufrimiento ajeno por intereses electoralistas. No serán todos los miembros de la vieja cuadrilla los que se vuelvan a reunir después de mucho tiempo, y los que se vean ni siquiera estarán todos en la misma manifestación. No puede ser de otra manera, ha trascurrido mucho tiempo desde la última vez que compartieron algo más que el tiempo libre, también un credo, un ambiente e incluso un plan que en su momento, tan convulso como confuso, para ellos y por extensión también para el conjunto de la sociedad vasca, los puso a todos al borde del abismo.
            Se sentirán retratados en esta cruda y lúcida de Txema Arinas algunos de quienes creyeron de buena fe que ETA luchaba contra Franco, otros que la justificaron pensando que gracias a ella llegaría la libertad. Muchos se reencontrarán con sorpresa consigo mismos. Y se sentirán retratados, muchos que han tenido miedo a hablar durante estas décadas y que poco a poco han ido tomando la calle. Es una novela para leer sin prejuicios, porque no es literatura de trinchera, sino de razón. Guste o no la postura del autor. Txema Arinas es buen polemista y nos incita a entrar en el debate.