Gabriel García Márquez según Pedro Antonio Curto

Es invierno y un escritor escribe en un hotel en una máquina a la le falta la letra T. Escribe de noche y tiene frío y le dice a un amigo que no consigue que en la novela haga calor y el texto trascurre en el Sucre, Colombia. ¿Cómo puedo hacer que haga calor si vivo cagado de frío?, se pregunta. No tiene un franco, incluso ha pensado en salir de noche a recoger botellas vacías que le compran. A
l fin acaba la novela, doscientos folios con la T escrita a mano en el manuscrito. Esa novela tenía por título El coronel no tiene quien le escriba y su autor era Grabiel García Márquez.
Ahora habrá muchas lágrimas, muchos elogios, pero buena parte de ellos, pura babosidad e hipocresía, pues muchos de los que la hacen hubieran mirado por encima del hombro a ese escritor que con aspecto espectral (delgadísimo, el rostro lacerado, un jersey agujereado...) escribía sobre una máquina a la que le faltaba la letra T.
Pedro Antonio Curto