Jesús A. García Sevilla, con "Camino del silencio" reflexiona sobre los temas capitales de la existencia humana

Hubo un tiempo en que algunos autores se planteaban la escritura como un proceso de inmersión sobre las grandes cuestiones del hombre y la humanidad: la vida y la muerte, la ciencia, la religión, el destino del hombre en medios dominados por la superstición, el dominio y la soberanía sobre el propio cuerpo... Dostoevsky o Montaigne, la gran novela del diecinueve, son algunos de los que han transitado por esos caminos. Una obra hecha con artesanía, encajando piezas de ideas y pensamientos en búsqueda de lo trascendente.
     Algo que no encaja en la industria de los bet-sellers que pueblan las estanterías. Pero existen escritores que ajenos al ruido prosiguen con esa tarea de dar un sentido trascendental al hecho literario. Jesús A. García Sevillano con su novela Camino del silencio, es uno de ellos. En dicha novela se crea un personaje y toda una cosmovisión de la existencia, el médico jubilado José Santaella, que en el México profundo y el crepúsculo de su vida, busca respuestas en los dos ríos que han confluido en su vida: su formación científica y una castradora educación religiosa.
     La narración gira fundamentalmente en torno a un largo monólogo, que recorre su vida y su experiencia, las partes traumatizantes y las liberadoras. Así Santaella, sumido en ensoñaciones, se debate entre los dos hemisferios del cerebro, reflexionando: “lo repito ahora, solamente yo intervengo en mis sueños, ¡nadie más!, no habiendo lugar para dioses y por lo tanto para mensajes divinos..., estoy más seguro, la ciencia fue mi religión y aún creo tímidamente en ella”. Así el doctor protagonista va desarrollando un complejo monólogo, en el que combate contra sí mismo y unas creencias que vienen de su educación religiosa, que se instalan en su inconsciente sin que pueda librarse de ellas. En particular en una tierra como México, marcada por lo mítico y una fuerte presencia de la muerte, como bien recogería D. H. Lawrence en varias de sus novelas.
     En la novela de García Sevilla, su protagonista, el médico mexicano navega entre la vida y la muerte, un viaje agónico donde se mezclan lo científico y la superstición religiosa. Una niega la otra, lo racional pone en cuestión lo religioso, pero no puede evitar, por su propio carácter anti-dogmático, la duda. Y la duda en un aliciente para todo espíritu científico. Lo que en su situación, el crepúsculo vital, lo lleva a un planteamiento existencial. En ese paisaje Santaella se ocupa de la autopsia de dos guerrilleros del EZLN; la muerte, la corrupción e injusticia del poder, se hacen rebelión a su manera en el viejo doctor Santaella, el cual se plantea: “puedo creer que los dos guerrilleros que me estaban esperando en la morgue habrían sido niños amados y atendidos, por lo que consiguientemente a esto y con el paso de los años llegaron a seres adultos sin miedo, que es tanto como decir libres y aguerridos.”
     Jesús A. García Sevilla es un veterano médico y Catedrático de Farmacología, dedicado a la investigación en neurociencia en diversas universidades, lo que de una importante base científica a la narración.
Publicado originalmente en http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article67407
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