Luis Soler Dauchy, entrevista por la novela erótica SE TRASPASA

Cloe ha nacido para ser la manzana del árbol de la tentación. 

¿Quién no mordería una fruta fresca, apetitosa y sobre todo prohibida?

 Nació en Mahón en noviembre de 1974. De formación administrativa y comercial, un día se le cruzó el mundo de la radio. Pasa por diferentes emisoras hasta consolidarse en la Cadena SER donde actualmente edita el principal programa a nivel insular. Siempre le tentó la literatura hasta que su amor a Andalucía se convirtió en un poema ganador en un certamen local. Este premio se volvió a producir en ediciones posteriores. Se traspasa es su primera novela publicada.

P.- ¿Cuándo comparan a la Cloe de tu novela con una versión novedosa de la Lolita de Nabokov, qué sientes?
R.- Me parece excesivo. Y un orgullo, claro. Lolita es un claro referente del género y Cloe no ha pretendido ser un calco de ese éxito editorial. Sin embargo, Cloe ha nacido para ser la manzana del árbol de la tentación. ¿Quién no mordería una fruta fresca, apetitosa y sobre todo prohibida? Eso lo va a tener que resolver el protagonista masculino de la novela. Esta Cloe es, en cierto sentido, más universal -aunque se parezca a Lolita en edad y atrevimiento.
P.- ¿La vida sexual alocada que muchos creemos ver en las Baleares te ha influido a la hora de escribir esta novela?
No. Hay que puntualizar que, visto desde dentro, este archipiélago tiene cuatro islas y cuatro formas de disfrute sexual (si se me permite el atrevimiento). Formentera está en la memoria colectiva de una joven Lucía que vive plenamente el sexo mientras recorre la isla en una motocicleta. Ibiza es el desenfreno, la noche, la juerga y la incursión en los límites. Mallorca es la eterna luna de miel. Y Menorca es, aunque no lo cito textualmente, el lugar del sexo maduro y pausado, relajado, que intenta recuperar el protagonista cuando se ve acorralado en un pueblo de provincias de la península. Vamos, un escape, una reconciliación con un matrimonio que ha perdido el fuelle, la pasión. Pero insisto, en ningún momento cito la isla de Menorca pese a lo que se puede reconocer fácilmente en esta isla a la que algunos de los protagonistas van en un momento de esta historia.
P.-¿Crees que Se traspasa va a ser leída como una novela estrictamente erótica o que al mismo tiempo tiene algo de crónica de costumbres de una época?
R.- Me gustaría que llegara al lector o a la lectora de cualquiera de las maneras y que sea su criterio el que la clasifique. No puedo obviar que tienen un claro contenido erótico. Pero la vida misma es así también. Una sinopsis rápida podría definirla como la historia de un hombre de mediana edad que ha de resolver un lío de faldas en el que cae sin remisión. ¿Acaso no es algo habitual? Incluso, ¿acaso no nos hemos planteado alguna vez qué haríamos en una situación así, si nos pasara a nosotros?
P.- Trabajas en la Cadena SER de Baleares. ¿Hasta que punto el trabajo periodística, las personas que conoces, puede haber influido en tu obra?
R.-La radio es un palco preferente de lo que pasa en la vida. Si la vida tiene colores, tengo el crisol frente a mí a diario. Lo cierto es que no sé cómo no he escrito antes esta historia y otras muchas. A su debido tiempo. Y sí. En el día a día veo, hablo, conozco, entrevisto a perfiles muy diferentes. Eso me hace a la fuerza diplomático, tolerante, crítico y un testigo de muchas historias que me facilitan crear historias como ésta. No he buscado retratar a ningún perfil en concreto si no más bien novelar un tema universal
P.- Si en tu vida real re dieran a elegir entre lo estable y la locura de una chica que, como Cloe, casi podría ser tu hija. ¿Qué preferirías?
R.-Voy a contestar que escogería lo estable por convicción. Pero si lo viviera como Pedro, el protagonista del libro, ya te digo que lo pasaría muy mal para decidir tan a la ligera. En una entrevista le preguntaron a Quentin Tarantino por qué todas sus películas eran tan agresivas y él contestó que el cine (la fantasía que creamos) nos permite hacer aquello que no haríamos en la realidad. Pues eso.
P.- ¿Alguna vez has soñado con tener una tienda de ropa y ser un Voyeur?
Soy nefasto a la hora de escoger mi vestuario. Por tanto, respondo no a lo primero. Y respecto a lo voyeur me imagino en la media; no me siento un depravado pero si la ocasión se tercia y surge, si nadie ha de salir herido, nada malo veo en ser anónimo espectador de la belleza.
P.- El entorno un tanto agobiante del vendedor que se ve envuelto en la vorágine de Cloe me recuerda a la vida provinciana del protagonista de Ninette y un señor de Murcia. ¿Esa vida de lugar pequeño en el que todo el mundo se conoce, incita al deseo de huir?
R.- En un lugar pequeño todo el mundo te conoce. Eso condiciona. Sobre todo cuando entra por la puerta Cloe. Así que lo que realmente incita a huir es el no saber cómo mirar a los ojos de una persona y no saber qué decir o cómo decirlo. O sí saberlo, pero no atreverse. En ocasiones, hay miradas que resultan difíciles de mantener. El peso de la culpa, el miedo al rechazo, ponerse en evidencia, la fragilidad de sentirse desnudo (aunque sea el alma),... Ahora multiplica esto por ese círculo de personas que conforman el mundo de tu día a día. Claro, la huida es una opción clara.
Entrevista original http://www.noticiasirreverentes.com/entrevistas/Luis_Soler_Dauchy.html