De monstruosidad y locura, Roberto Arlt, prólogo de Pedro Antonio Curto

La monstruosidad y la locura son dos temas de gran importancia en la obra del argentino Roberto Arlt, quizá no tanto por gusto, como por la influencia de un entorno hostil. Reconoció Arlt en el prólogo de El jorobadito: "Los seres humanos son más parecidos a monstruos chapoteando en las tinieblas que a los luminosos ángeles de las historias antiguas." Más que una dedicatoria, es toda una declaración de principios.

Cuando el lector se encuentre en este libro relatos como El jorobadito, Odio desde la otra vida, Rahutia la bailarina, Los hombres fieras, La pista de los dientes de oro, o Las fieras,entre otros, comprenderá que no sólo entra en contacto con la obra de uno de los escritores más importantes del S.XX, sino que ha abierto una puerta a la verdad, al terror, al espanto que producimos los seres humanos en los demás. El juego de los espejos es fundamental en literatura, porque nos muestra quiénes somos, y Arlt lo logra con maestría.

En el extenso y valioso prólogo, escrito por otro gran autor, Pedro Antonio Curto, se han destacado algunas ideas de Arlt que parecen escritas hoy mismo: "Creo que nos ha tocado la horrible misión de asistir al crepúsculo de la piedad, y que no nos queda otro remedio que escribir deshechos de pena, para no salir a la calle a tirar bombas o instalar prostíbulos." Se adelantó a su tiempo, o quizá, meditó sobre la realidad humana de todos los tiempos. Arlt escribió con la violencia de un cross a la mandíbula, y en este libro se muestra la perfección de una técnica literaria más viva que nunca.

ROBERTO ARLT
(Buenos Aires, 1900 - 1942)
Escribió novelas como El juguete rabioso, Los siete locos, Los lanzallamas, El amor brujo o El crimen casi perfecto, y libros de relatos como El jorobadito, Viaje terrible, El criador de gorilas y Regreso. Entre sus obras teatrales destacanTrescientos millones, Separación feroz, Saverio el cruel y El desierto entra en la ciudad.


Crimen en La Torre de Montijo, novela de José María López Conesa

Una violación, un crimen. ¿Quién iba a cometer tal atrocidad? Estamos ante una novela austera, frugal, incluso adusta o, quizá, nos adentramos en la sección de sucesos de un periódico. Es una historia difícil de encajar, porque nos muestra el lado oscuro de nuestro entorno.
José María López Conesa parte de un hecho real ocurrido en la región de Murcia, una violación, algo que se lee habitualmente en los periódicos y se olvida, pero marca la vida no sólo de la víctima, sino de todos quienes la quieren. 
El autor plantea el desarrollo del asunto de un modo áspero, descarnado casi, por realista. Podría parecer un drama de "la huerta profunda", con violación, venganza, muerte, un drama de la España negra, pero apegado a los clásicos de la tragedia, lo que convierte el tema en universal y propio de todos los tiempos. El autor, al contarnos esta historia real, pretende sobre todo ser verídico. Y nos deja un cúmulo de sensaciones terribles.
  
José María López Conesa

(Molina de Segura, Murcia, 1945) Licenciado en Filología Románica por la Universidad de Murcia. Ha publicado ocho libros de narrativa: Que se hunda el convento y otros relatos, Servidor de ustedes y amores bajo la Torre Eiffel, Atrapada, Lazos de sangre, Preciada soledad, Turbulencias psíquicas, El diario inconcluso de Belén y Misterio en la cueva. Ha publicado decenas de relatos y ensayos en distintas revistas. Ha cultivado el periodismo en prensa y radio y se hadedicado a la enseñanza en distintos Institutos de la Comunidad de Murcia durante treinta años.


Entrevista a Mario Martín Gijón, autor de "Un día en la vida del inmortal Mathieu"

Entrevista por Astrida Aezpucio
 
P.- ¿Mathieu Beaujour, personaje de la novela, esconde alguna clave?
R.-Como dije en una ocasión, no puedo entender la escritura de ficción sino como una forma de dar voz a personajes ficticios que empiezan a hablarme. Empecé a escuchar a Mathieu Beaujour, a través del tiempo y del espacio, hacia finales de 2008, y supongo que empecé a oírle por un interés cada vez más acuciante por las mismas cosas que le ocupaban a él. Todos los avances biotecnológicos que se cumplen en el año 2070, en el que se sitúa Mathieu, han sido previstos desde hace años por científicos y pensadores como Raymond Kurzweil, Aubrey de Grey, Nick Bostrom o Allen Buchanan, del movimiento transhumanista, por desgracia aún poco conocido en nuestro país. El apellido del personaje, obviamente, puede referirse a su condición idealista y utópica, y su empeño por construir días mejores. No se refiere a ninguna persona de actualidad, si es a lo que te refieres.

P.-¿Cuál es la fórmula para que una novela fantástica funcione?
R.-No sé si esta novela funcionará o no, eso deberán decidirlo los lectores. De todas formas, creo que en este caso sería más apropiado hablar de novela prospectiva o futurista, que trata un desarrollo seguramente poco probable del mundo, pero más factible, sin duda, que los viajes en naves espaciales. El protagonista de mi novela dice en un momento: “Recuerdo con qué ingenuidad, hace más de un siglo, creíamos que nuestro futuro estaba en lejanos viajes interestelares (...) Pero los viajes más importantes, las expediciones más escalofriantes y los pasos más gigantescos para la humanidad fueron, por supuesto, los que se realizaron dentro de nosotros mismos”. Creo que en un intento como éste es preferible no pretender describir demasiado en detalle un futuro que siempre será imprevisible, dejar una zona de incertidumbre que cada lector pueda completar a su gusto.
 P.- ¿Cuáles son tus referentes literarios?
R.- Soy muy promiscuo literariamente y por otra parte nunca me he sentido parte de un grupo o corriente literaria. En este libro en concreto hay guiños a escritores como Michel Houellebecq, Ricardo Menéndez Salmón o J. G. Ballard, pero sin embargo creo que la influencia más decisiva en este libro han sido los ensayos predictivos de autores como los que mencioné antes. Por otra parte, la figura de Miguel de Unamuno está muy presente en la obra, pero desde una óptica que a mi entender le vuelve más actual que nunca.
 
P.- El tiempo es un elemento importante, ¿es una noción clara para ti, cómo defines el tiempo?
R.- Vaya, menuda pregunta, Astrida. ¿Lo es para alguien? Somos tiempo, no hay que haber leído a Heidegger para saberlo, y por eso cualquier modificación en nuestro lapso vital cambiaría nuestra óptica sobre muchas cosas. La radical longevidad de la que disfrutan los habitantes del mundo de Mathieu (quiero especificar que no son inmortales en sentido estricto, y probablemente nunca lo serán, aunque es el objetivo que persiguen, como lo persigue Kurzweil y otros) supondría una forma muy distinta de ver las cosas, desde el desarrollo de una carrera profesional hasta las relaciones personales. Mathieu Beaujour, como psicólogo y optimista que es, enfatiza los aspectos positivos, como el mayor tiempo que existe para disponer de otras oportunidades en la vida, pero también hay otros nada positivos.
P.- ¿Crees que el futuro del que nos habla la novela va a cumplirse?
R- No quise hacer de profeta, aunque me interesa señalar que los cambios más importantes de la vida en ese año 2070 son factibles y ya han sido realizados en parte. Otra cosa es que naturalmente quienes tienen los medios y el dinero para financiar la investigación en mejorar las condiciones de vida o alargar ésta prefieren emplearlo en otros fines. Es la tragedia del científico, depender casi siempre de seres con unos horizontes incomparablemente más estrechos y mezquinos. Cuando empecé a escribir esta novela no sufríamos una situación de crisis y decadencia política tan desesperanzadora. Con todo, la situación en la que viven los contemporáneos de Mathieu no es envidiable en muchos aspectos. Me interesaba describir un futuro posible y a la vez radicalmente distinto a nuestro presente. 
 

Entrevista a la poeta MARÍA JESÚS FUENTES


MARÍA JESÚS FUENTES, malagueña afincada en Ceuta, licenciada en Filología Hispánica y autora de los poemarios Con la vida a cuestas, El dedo índice, La maldita comedia, la vitola Poemas para leer de pie, Aguamarina y Palabras rotas;  de las novelas La verdad si es que existe y Secundarios, el relato El maleficio de los Bogavante y en investigación El género femenino en los textos de bachillerato. Acaba de publicar un último poemario HEBRAS DE UNA HOGUERA centrado en la violencia de género, en donde en forma de diario analiza la evolución de una mujer ante este drama.


http://www.cuadernosdelaberinto.com/Berbiqui/Hebras_de_una_hoguera.html 

"Hebras de una hoguera" es su último poemario publicado. Háblenos de este título tan original. ¿Cómo ha logrado vincular unos versos de Virginia Woolf con este nuevo poemario? ¿Y cuál es la esencia, la clave de este nuevo libro?
—En Las olas escribe Virginia que "las hebras de una hoguera se fundieron en un resplandor". Este despertar del día expresa con acierto simbólico la evolución de la protagonista. Desglosando el título, las hebras son los distintos pasajes que van componiendo la obra y que se corresponden con los distintos días en que ella recurre a su diario. La hoguera representa los once meses que transcurren desde la sorpresa por los primeros signos de violencia de su pareja, hasta la determinación y la búsqueda de soluciones. La clave es la Violencia de Género tratada sin crudeza, pero con realismo, desde el punto de la vista de una mujer que empieza a padecerla y que no encuentra comprensión ni apoyo entre sus familiares y amigas por la apariencia y el atractivo de quien la maltrata. 


  —¿"Hebras de una hoguera" interioriza el tema del maltrato de género gracias al diario de la protagonista. ¿Podría decirse que es gracias a esa reflexión, que la escritura supone, que la mujer logra exteriorizar sus sentimientos y hacerse fuerte frente al agresor?
— Sin duda; el desahogo es primordial y terapéutico; y el análisis que va haciendo de los hechos, esa reflexión, consiguen que marque distancia y, a pesar de atravesar las típicas fases, incluida la de la culpa, que se sobreponga, que luche y que no se detenga ante la adversidad.

—¿Qué la ha llevado a tratar con poesía un tema tan difícil, tan alejado de lo formal y tan centrado en el contenido? ¿Podría definirse claramente como "poesía social" o es más bien "prosa social"?
—La idea, el desarrollo, la protagonista... hasta el desenlace, todo fluyó solo, casi sin esfuerzo. El asunto me interesa muchísimo, soy una persona comprometida, declarada luchadora por los derechos de la mujer. Pero no forcé el momento. Durante unos meses, me dejé invadir por los sentimientos de alguien ficticio que anidó en mí, en cuyo lugar me puse y... el diario se fue escribiendo. Su propia personalidad dio lugar a un final esperanzador. La forma estaba a expensas del contenido. Sí, me gusta el concepto de "poesía social" y soy amiga de reivindicarlo para el siglo XXI para designar la expresión solidaria. En tiempos difíciles y ante problemas difíciles hay que tomar partido y pronunciarse. Cada cual tiene sus armas; en el caso del escritor, el arma es la palabra y debe utilizarla. El término de prosa social también me resulta atractivo, al fin y al cabo, para darle cercanía, espontaneidad y realismo, medio libro está en prosa.


—¿Pessoa decía que "la vida no basta, por eso existe la literatura". ¿Cuáles son los motivos que la llevan a escribir?
—Sin ánimo de contradecir a Pessoa, a quien admiro, diré que la vida no sólo basta sino que, a veces, sobra: sobran las desgracias, las visiones de lo terrible, los desastres naturales y los artificiales; sobran el niño desnutrido y la explotación; sobran los maltratadores. En ese punto del "sobra" empieza la inspiración y... sobre todo, un impulso superior a la propia voluntad que me invade, me llena de voces y de sentimientos y me hace construir estampas, nunca exentas de experiencias personales, que acaban saliendo al exterior. La intención comunicativa no camina siempre paralela; en este libro, sí.


—¿Es cierta esa fama de envidias y zancadillas entre los poetas, en los cenáculos literarios en donde se apoya al que da el premio para a su vez dárselo algún día?
—Me ha costado llegar a entender y a percibir eso que llaman envidia; las zancadillas las veo antes porque son más evidentes. Desde Montesquieu a Larra, pasando por Galdós, la crítica irónica hacia los "intereses creados" ha quedado establecida con sus crónicas y sus propios ejemplos. A Fray Luis lo encarcelaron y Cervantes vivía en la miseria. Creo que no hay nada nuevo bajo el sol que hay seres mediocres que viven o triunfan a costa de maledicencias, rencillas y compraventa. Si andan por cenáculos y premios, no me sorprende, porque entre sus habilidades está la de saberse situar sin notable cualificación. Afortunadamente para mí, no he sido testigo de nada de eso, cuando las sensaciones me llegan llenas de sombras me doy la vuelta y, como hay tantos lugares llenos de de camaradería, gentileza, desinterés y calidad, me dirijo a ellos y me dejo conmover por la verdadera esencia de la poesía. La vana gloria (vanagloria) concede medallas instantáneas que arden en otra hoguera, la que sólo da humo. El verdadero poeta no está ahí.


—Háblenos sobre ese gran proyecto que lleva a cabo desde hace años con la revista "Mester de vandalía".
—El nombre de la revista parafrasea el de Mester de Clerecía del siglo XIII e intenta, en esa dialéctica de la historia, continuar con la corriente anterior, Mester de Juglaría, en donde los poetas iban por las calles, recitaban ante el pueblo y conquistaban su atención. El "Oficio de Vándalos" empezó, un poco, como una broma, como algo divertido, durante unas Jornadas de Poesía Última en la Fundación Alberti, donde participaba, aunque la propuesta era (y sigue siendo) seria: retomar las andanzas, recuperar el sentido popular y, sobre todo, mostrarle a la gente del siglo XXI que además de las ofertas de algunos medios de comunicación en donde predomina la violencia, la discusión, la mezquindad y la incultura, haya una corriente amplia que defiende la amistad y que postula el entretenimiento de una manera diferente. Cuidamos mucho la forma, todo es artesanal, para trasmitir verdad. Por nuestras páginas pasan los consagrados, los nuevos, los desconocidos y los requeridos. Son siempre vándalos, rebeldes, educados, tolerantes, exigentes, concienciados con una causa y que predican con el ejemplo. La máxima es la de celebrar los éxitos ajenos como si fueran propios porque la guerra, el conjunto, se gana a base de batallas. La pretensión, sin ínfulas, sólo la de cambiar el mundo.


Usted es profesora de secundaria desde hace muchos años, ¿Qué grandes cambios ha notado entre su adolescencia y la que contempla ahora en las aulas? ¿Nota desinterés por las asignaturas clásicas como son filosofía, latín, literatura…?
—La enseñanza ha cambiado diametralmente en veinticinco años porque la sociedad ha cambiado. Las grandes modificaciones que ha experimentado el sistema han desembocado en un grave desajuste en el proceso educativo, quizá porque la ley no ha sabido adaptarse a la evolución o quizá porque la demanda de ocio y el engañoso avance de las tecnologías han configurado un nuevo tipo de individuo, mucho menos dispuesto al sacrificio o, mejor dicho, que considera que lo que hace ya conlleva esfuerzo. Nada más lejos de la realidad. El desinterés no existe sólo hacia la filosofía, el latín o la literatura. No me da la impresión de que otras disciplinas resulten más atractivas ni tengan más demanda. En general, el estudiante siempre ha querido que le pusieran por delante asignaturas fáciles y poder aprobar con soltura. Pero en la actualidad es difícil conectar con el conocimiento. La progresiva supresión de datos, que apoyo, no ha conllevado un espíritu crítico que permita analizarlos cuando aparezcan en una pantalla. Algo ha hecho aguas por el camino y la verdad es que me preocupa porque el futuro está en manos de los jóvenes que un día serán adultos; sólo con ciudadanos formados, no manipulables, podrá seguir avanzando, democráticamente, un país al que le ha costado mucho llegar donde está. Y, lamentablemente, a nadie parece importarle. 

—¿Qué consejos daría a los jóvenes que se inician en el mundo de la escritura?
—Siempre que doy un consejo, lo acompaño de un "no soy quién"; sí les puedo decir que disfruten del camino y que no persigan más fin que el de transitar por un mundo maravilloso que va a ejercitar su mente, a enriquecer su círculo y a fomentar su cultura. Dedicarse a escribir significa rodear, nombrar y crear; merodear por el lado oscuro, indagar entre los gestos y volar por encima de las nubes. Frecuentar, conocer a otros escritores, no tiene precio.


—Realizó una investigación sobre "El género femenino en los textos de bachillerato", ¿grosso modo, qué descubrió?
Descubrí que los libros de bachillerato mencionan a muchos más autores masculinos que autoras femeninas y que los textos que se insertan para ejemplificar pertenecen, en mayoría, a hombres. El estudio fue apasionante, pero el resultado obedece a un mero recuento. No es necesario añadir cuáles fueron las conclusiones porque los datos hablan por sí solos..

—¿Cuáles son sus poetas fundamentales y cuáles destaca de la poesía actual?
Me resulta siempre, por fácil, difícil responder a esta cuestión. Por mencionar a los españoles: Garcilaso, la mordacidad de Quevedo, la musicalidad de Bécquer, la valentía de Carolina Coronado, la sensibilidad de Rosalía, el espíritu de Machado, el duende de Lorca, la magia de Cernuda, la perspectiva de Ernestina... siento que van conmigo, que me acompañan y recitan en boca de quienes los han convertido en un eco continuo. De la poesía actual , me quedo con mis vándalos, sin expresar preferencias, porque como más de una vez me dice mi queridísima Carmen Jodra, una vándala mater, como ella me llama, quiere igual a todos sus hijos.

Más información:  Editorial Cuadernos del Laberinto

Entrevista a Abel Bri por "Ander". Accésit del premio 451 de Novela de Ciencia ficción

P.-¿Cómo nace la idea de una novela futurista como Ander?
R.- Las fuentes de inspiración, para mí, son múltiples. Como escritor, busco ideas en cuanto me rodea: vivencias, televisión, cine, noticias, revistas, cómics y, en este caso, surgió mientras leía un libro de ciencia ficción, Dune. Soy un lector lento porque, para mí, los libros son ventanas que me llevan a evocar e imaginar otras realidades, y a cada página que leo, dejo escapar mi imaginación. La idea de Ander surgió con una pregunta que me hice a mí mismo: ¿Y si se descubriera un planeta de condiciones extremas, pero habitable para el ser humano, y allí se adiestrara un ejército invencible? Así, cree un relato en el que, siguiendo la ley de la selección natural, en ese planeta, se forja a soldados que compiten entre ellos para sobrevivir.


P.-¿Una historia así puede resultar demasiado lejana e irreal para un lector?
R.-Mi objetivo con el libro no ha sido contar una historia grandilocuente, ni una compleja trama política. Lo que pretendía era contar la historia de unas pocas personas, reales, de carne y hueso, a quienes el destino coloca en una situación límite. Son héroes involuntarios, son personas a quienes condenan a matar para sobrevivir. En esta novela he buscado perfilar personajes cercanos, realistas, que, pese a ser adiestrados para asesinar como máquinas, no dejan nunca de ser humanos. Y, como cualquier humano, se plantean rebelarse contra un sistema opresivo.

 P.-¿Puede haber paralelismos entre este relato futurista y la actualidad?
R.-Sí, a menudo los escritores nos alejamos de la realidad para poder retratarla fielmente sin tapujos. En este caso me he ido muy lejos para hablar de algo mucho más crudo, cruel y terrible que la ciencia ficción, porque es realidad. En cierto modo, para esta historia me inspiré en los niños soldado de Sierra Leona, a quienes, siendo muy pequeños les daban un arma y, drogados, les obligaban a matar a su propia familia, a violar a mujeres inocentes y los reclutaban para sus fines. Sin embargo, en mi historia, como en la realidad, por descorazonadora que sea la situación, queda un camino para la esperanza, pues, por ejemplo, algunos de estos muchachos de Sierra Leona fueron rescatados y reintegrados en la sociedad, arrepentidos de unos crímenes de los que no eran culpables, no les dieron más opción que matar o morir. Igualmente, los protagonistas de Ander conservan su humanidad y tienen fe en un futuro sin asesinatos.


P.-¿Cuáles son los atractivos que ofrece el libro?
R.-Se trata de un libro con un estilo de narración directo y un vocabulario sencillo y ágil, con breves descripciones que invitan al lector a imaginar nuevos mundos y que, sobre todo, se vuelca en la acción. Es decir, en esta historia la forma está al servicio de la historia, el lenguaje pretende ser muy visual y no entorpecer la lectura. Es un libro pensado para disfrutar, para lectores que ven en la literatura, sobre todo, un componente lúdico y de evasión. No obstante, a través de las situaciones que planteo, también invito al lector a una serie de reflexiones sobre la naturaleza humana y lo desafío a que se pregunte qué haría él en dilemas semejantes.

 P.-¿A qué público va dirigida la novela?
R.-Yo, aunque suene a tópico, escribo para mí mismo. Este es un libro que me hubiera gustado descubrir, por el que me hubiese dejado atrapar. Por la temática y por el vocabulario, es una obra apta tanto para adolescentes como para lectores adultos, una historia cercana a los cómics de ciencia ficción y aventuras, de los que soy un gran lector. Debido a mi profesión tengo contacto directo con los adolescentes y muchos me han dicho que han disfrutado de su lectura. Sin embargo, cabe precisar que no se trata del libro que a los padres les gustaría que leyeran sus hijos, sino del libro que le gustaría leer a sus hijos. Quiero decir que no hay nada edulcorado, es un libro violento, y tampoco aparece ningún tipo de moralina. No pretendo aleccionar a nadie, sino favorecer la lectura por placer mientras invito al lector a que saque sus propias conclusiones o lecturas. De cualquier manera, no es un libro pensado para adolescentes, sino para cualquier lector que tenga capacidad de soñar, y, de hecho, me ha sorprendido cómo lectores que jamás habían leído nada de ciencia ficción porque es un género que, a priori, les causaba rechazo, me han felicitado por cómo les ha atrapado esta obra. 

Más información en la web de Ediciones Irreverentes http://www.edicionesirreverentes.es/2099/Ander.html

Entrevista a Pedro Pujante por "El absurdo fin de la realidad", Premio 451 de Novela de Ciencia ficción


P.-¿Qué destacarías de El absurdo fin de la realidad?
R.-Es una novela distinta y original que, aunque parta de algunos presupuestos de la ciencia-ficción, viajes en el tiempo y visita extraterrestre incluidos, está teñida de ironía y sarcasmo, de humor y de mucha, mucha literatura. Es una antinovela de ciencia-ficción que se parodia a sí misma y que yo he transcrito de lo que RayBradbury y Borges me dictaban en mis estados de trance (Pedro Pujante se ríe).

P.- Al parecer el argumento ya da algunas de las claves para entenderla, ¿verdad?
R.- Así es. Unos extraterrestres se disponen visitar un pueblo mediterráneo. Así que el escritor
oficial del pueblo prepara una especie de discurso de bienvenida. A medida que prepara el discurso habla y piensa en libros y autores, hace referencias a películas que le resultan interesantes, detalles pintorescos de Orentes, su pueblo y muchas otras anécdotas de lo más delirantes. Pero comienzan a ocurrir fenómenos extraños y la realidad empieza a deformarse. Bueno, creo que habrá que leer la novela para descubrir qué misterios y enigmas encierra.

P.-¿Y por qué incorpora una cita al inicio de cada secuencia, tienen algún sentido argumental?
R.-Las citas las he incorporado como una especie de títulos de los ‘capítulos’. A veces indican de qué se va a hablar en ellos, a veces no. Son un puro juego, y lejos de tratar de sentar cátedra o de dotar al libro de autoridad, solemnidad o extrema seriedad, están pensadas para lo contrario. Para reírme un poco del uso de las citas, que el lector las lea como un intertexto, son un guiño a él. Algunas son serias y reales. Otras son apócrifas (o no, el lector debería averiguarlo, es un juego y de eso tratan). Hay una que viene a decir lo siguiente: ‘Esta cita no sé por qué la he escrito, pero creo que quedará bien.’ El autor. Lo cual demuestra lo poco en serio que me he tomado el asunto de las citas y lo mucho que de divertimento hay en ellas.

P.- El libro ganó el  Primer Premio 451 de Novela de Ciencia Ficción de Novela que promueve Ediciones Irreverentes, ¿Qué ha supuesto para usted?
R.-Un premio como el de una editorial independiente tan destacada como Irreverentes ha sido para mí una alegría por varios motivos. Primero una felicidad porque es una editorial que admiro por su trabajo y por su búsqueda incesante de literatura de calidad, huyendo de lo comercial y de la basura, que apuesta por los autores jóvenes y que también ha publicado a escritores admirados por mí como Bradbury, Paco Umbral o incluso Pirandello. Y también porque me ha permitido poder dar a conocer mi novela, algo que hoy día es bastante difícil para los escritores que no aparecemos en tertulias televisivas o escribimos novela histórica.

P.- He leído a un crítico escribir que la novela es ‘lúdica y a contracorriente’. ¿Está de acuerdo con tal calificación?

R.-Los críticos casi siempre se equivocan, aunque esta vez estoy totalmente de acuerdo. Es un artefacto lúdico que trata de provocar risas pero también ideas, pensamientos, reflexiones. Y también tiene una clara vocación de ‘irreverente’, de subversivo. Estoy muy contento con las críticas que ha suscitado y al contrario de lo que pensaba está llegando a  mucha gente. Algunos lectores me han escrito desde Canadá para interesarse por el libro y sé que alguien de Turquía se ha hecho con un ejemplar. 

Más información sobre el libro en http://www.edicionesirreverentes.es/2099/PedroPujante.html  

El amigo, microrrelato de José Manuel fernández Argüelles



Prendí con rapidez los billetes que estaban sobre la mesa de juego y escapé. El ambiente, tan cargado, de la habitación me había obligado a respirar con dificultad toda la noche y me causaba un picor continuo en la garganta, por eso en la calle nocturna y fresca noté el alivio balsámico del aire gélido. Antes de correr hasta el vehículo me entretuve disfrutando con el soplo limpio que entraba en mis pulmones.   Ese fue el error. Dos sombras salieron de ninguna parte y cayeron sobre mí con la rapidez de lo inesperado, me golpearon, y desde el suelo, inmóvil, noté cómo hurgaban en mis bolsillos y arramblaban con mi cartera. Entonces cometí el segundo error. Intenté incorporarme y quedé frente al rostro de uno de los asaltantes. Sus rasgos, de sobra conocidos, me hicieron pronunciar con rabia su nombre.
               -¡Te ha reconocido! -dijo el otro atracador.
               -Será lo último que recuerde -comentó fríamente mi amigo


Más relatos en http://www.cuentoscortosarguelles.com/ 

Concha Rodríguez: “Mi protagonista ha vivido durante toda la época de la burbuja imitando cánones de triunfadores y ha colado. Hasta ella misma se lo ha creído. Y cuando cae todo, no sabe recomponerse”



Ediciones Irreverentes ha presentado hoy en el Café El Espejo, de Madrid, Efecto Dulcinea, de Concha Rodríguez, texto publicado en libro por Ediciones Irreverentes, y que se estrenará el próximo domingo, 19 de enero, en el madrileño Teatro del Arte (C. San Cosme y San Damián, 3), con puesta en escena a cargo de La Estampa Teatro.
Afirma Concha Rodríguez sobre la protagonista de Efecto Dulcinea, “No tengo tan claro que la emprendedora de mi obra haya triunfado en algún momento. Posiblemente ni siquiera haya triunfado. Ha vivido durante toda la época de la burbuja imitando cánones de triunfadores y ha colado. Hasta ella misma se lo ha creído. Y cuando cae todo, no sabe recomponerse. No sabe tomar otros caminos, ni desandar lo andado.”

¿Qué encontramos en esta comedia recién publicada por Ediciones Irreverentes? De tanto leer libros de Autoayuda, Lola –editora, feminista radical, explotadora y demagoga- enloquece y se rige por los cánones de la Mujer Ideal. En su vida se mezclan sus más fieles colaboradores y una serie de personajes que harán de ella la peor de las villanas. Con el Quijote de fondo y su obsesión por dar voz a Dulcinea, Lola, la eterna luchadora perfecta, será diagnosticada con una enfermedad mental poco conocida, pero muy padecida, El síndrome Dulcinea, que padecen todos los enamorados cibernéticos, que son cegados de amor por seres infundados, desconocidos y a veces inexistentes.

¿Liberación de la mujer, igualdad? La vida es más dura de lo que cuenta la publicidad oficial, sobre todo cuando te han convencido de que debes ser una emprendedora. ¿Libertad acaba siendo sinónimo de soledad? Sobre la difícil conciliación de trabajo y vida profesional, que tanto le cuesta a muchas mujeres, medita la autora en la obra “Posiblemente yo sea una de ellas. Creo que todas tenemos un poco de intentar controlar el trabajo fuera de casa y la conciliación familiar. Y nos culpamos, cuando no estamos en todas partes al cien por cien. Y si además trabajas, como es mi caso, en un trabajo vocacional, que amas con todas tus fuerzas y que te hace viajar mucho… pues sientes que algo de la vida real te estás perdiendo.”

En todo caso, al presentar los problemas de la mujer ante un mundo voraz, en el que la empresa puede quitarte la vida, Concha Rodríguez lo plantea desde un punto de vista amplio “Creo en el Teatro como espejo de la sociedad en la que vivimos. Si el autor es un hombre escribe lo que ve… y sin duda una mujer tendrá otro punto de vista y otras necesidades… Tal como somos de distintos y de complementarios. Pero no diferenciar la problemática de la mujer como algo aislado. La problemática de la mujer debe ser la problemática de toda la sociedad.”

La compañía permanecerá en el Teatro del Arte de Madrid los domingos del resto de enero y todo febrero.

Efecto Dulcinea es una obra muy divertida, con momentos de carcajadas, y crítica con los estereotipos que se le han “vendido” a la mujer como deseables, se asegura una hora y media divertida y un post-acto de meditación.

El escritor Miguel Ángel de Rus, autor del prólogo afirmó “Efecto Dulcinea nos ofrece una estructura clásica de comedia, con enredos, equívocos, y sobre todo el gran equívoco permanente de la propia vida. Que entre un moro guapo y te alegre la tarde es un equívoco cotidiano; que creas que estás siguiendo el camino que querías seguir, es un equívoco que arrastramos hasta la tumba. Es una comedia entre ácida con puntos amables, que te hace leerla —o verla representada— con una sonrisa y algunas carcajadas, y que luego, cuando se ha pasado el efecto del calor del arte en vivo, te lleva a pensar. ‘¿No seré yo el protagonista?’”

Concha Rodríguez: Autora teatral, directora y actriz. Funda la compañía La Estampa Teatro en 1994, que en la actualidad cuenta con quince montajes. Es autora de textos como La última luna de abril, Para Bellum, Soltera SLU, Primitiva Vanidad, Mi sobrino el concejal, Nido de Víboras, Flamenquería, Siete hembras sin piedad y ¡Estáis quemadas!, entre otros.

La comedia Efecto Dulcinea, de Concha Rodríguez, se estrena en el Teatro del Arte de Madrid

Ediciones Irreverentes presentará la próxima semana un nuevo libro de su colección de Teatro, Efecto Dulcinea, de la actriz, directora y autora Concha Rodríguez.
               Pero antes de leer la obra, podéis verla representada, porque se estrena ya en Madrid.
               Este domingo, 12 de Enero, a las 19 horas, La Estampa Teatro empieza temporada en El Teatro Del Arte de Madrid (calle San Cosme y San Damián, 3) con la comedia Efecto Dulcinea, de Concha Rodríguez.
               ¿Qué podemos anticipar sobre esta comedia? Que de tanto leer libros de Autoayuda, Lola –editora, feminista radical, explotadora y demagoga- enloquece y se rige por los cánones de la Mujer Ideal. En su vida se mezclan sus más fieles colaboradores y una serie de personajes que harán de ella la peor de las villanas. Con el Quijote de fondo y su obsesión por dar voz a Dulcinea, Lola, la eterna luchadora perfecta, será diagnosticada con una enfermedad mental poco conocida, pero muy padecida, El síndrome Dulcinea, que padecen todos los enamorados cibernéticos, que son cegados de amor por seres infundados, desconocidos y a veces inexistentes.
               La compañía permanecerá en el Teatro del Arte todos los domingos de enero y febrero.
               Muy divertida, con momentos de carcajadas, y muy crítica con todos los estereotipos que se le han “vendido” a la mujer como deseables, se asegura una hora y media divertida y un post-acto de meditación. Más información sobre la obra en http://www.laestampateatro.com/ 

Entrevistas a escritores: JUAN GUERRERO SÁNCHEZ


— ¿Acaba de publicar su primera novela, con gran éxito, Excéntrico. ¿Qué argumentos usaría para convencer a nuevos lectores de la necesidad de incorporar Excéntrico a sus bibliotecas?
— No querría aspirar a convencer a nadie usando argumentos muy delimitados a mis propias convicciones. Me interesa el arte que provoca la exégesis. Si después de la posible experiencia íntima que pueda provocarte ése arte, hay una invasión interior, ya se ha ganado. Luego, sin delimitaciones temporales, repetir visitas en busca de nuevas y distintas emociones, ya es más que trascendental. Y claro, las post-reinterpretaciones son importantes. He pretendido marcar mi tendencia a re-investigar todo lo que me agarra. Y Excéntrico requiere reinterpretaciones.

Pueden "arriesgarse" también a leer Excéntrico aquellos lectores que continúen delimitados a leer historias cómodamente diseñadas para pasar por ellas de puntillas, sería una experiencia. Y no digo con una connotación negativa lo de pasar "de puntillas". Es como bracear en un mar calmado, bajo un sol agradable, algo muy recomendable. Valoro ésa literatura, hay de todo y debe haber variedad, pero no la van a encontrar en mis historias. Excéntrico es un laberinto, entendido como una confusión constante, y también como lo indica textualmente la Real Academia Española: "Lugar formado artificiosamente por calles y encrucijadas, para confundir a quien se adentre en él, de modo que no pueda acertar con la salida". A quién le atraigan los laberintos en los que se puedan topar con calles hechas de pensamientos, auto-análisis y conversaciones introspectivas, pasión, deseo, turbación, lírica, alucinaciones, meta-realidad al fin y al cabo, con Excéntrico pueden pasar buenos momentos. Sólo que este mar es azul oscuro, casi negro y está un poco picado, y el cielo está a punto de gruñir y de destellar.

Excéntrico está hecho de pequeñas historias conectadas, que podrían ser independientes también. Se debe leer con calma, y mi escritura es intrincada, refractaria con su propio existir, emocional, caótica, como yo…

— En la novela se indica que el ser humano está compuesto por sensaciones y pensamientos que se dejan llevar sugiriendo lo complicado que resulta sentirse cómodo dentro de la posición social ¿Es Excéntrico una forma de rebeldía? ¿Es una lucha social usando el arte como arma?

— Quizá desde alguno de los puntos de vistas, sí. La rebeldía que empieza en uno mismo, la resistencia a lo "normal" cuando uno no se encuentra reflejado en su espejo, o a los clichés. Y analizar nuestra educación, canalizando la ceguera interior causada por tanto imput extrínseco. Sí, puede ser una rebeldía relativa a la obediencia de la consciencia como reflejo de lo que realmente somos.

Excéntrico es desvanecerse sin advertirlo del paisaje, y el flujo de pensamiento, los silencios naturales, la introspección. La lucha es más personal, es convertir tabiques en espejos. No es una lucha social.

No soy una persona individualista, ni pretendo ser un escritor dogmático, soy inseguro por naturaleza. Yo hablo de lo que pasa por los mundos interiores de mis personajes, como parte de mis propios ritos de esparcimiento, de mis intentos de poetizar la subsistencia. No pretendo exponer moralejas, no sé nada de eso.

— ¿Cómo ha sido el proceso de creación del libro? ¿Cómo se documentó y cuánto tardó en escribirlo?

— Primera y la segunda pregunta: incoherente, sin patrones. Ha sido como armar un puzle en el tiempo, con retazos de emociones, mucha lectura, conversaciones, montones de galerías de arte, virtuales y físicas, canciones, programas de radio, pensamientos indelebles de mis viajes de trabajo, en el coche, en los hoteles, en el avión. Y notas por todos sitios…

Tercera pregunta: he tardado quizá un año y medio en armarlo y desarmarlo. Una reconstrucción que hubiera podido ser inagotable. Es como un paisaje onírico en el que me he movido continuamente y en el que nada estaba jamás en orden. Y sigo desconcertado.


— Siendo un escritor novel que sólo contaba en su haber con un par de relatos publicados ¿cómo resultó de complicada la búsqueda de editorial? Creo que todo empezó por una noche de juerga y una apuesta, ¿es así?
— Sí. Llevo toda la vida escribiendo y una noche de vinos, yo que soy muy invasor en mis conversaciones con la gente que quiero, y que me lo permite, se abrió esa puerta. Hablábamos sobre la inconstancia, de lo importante que es hacer lo que realmente nos gusta. Divagábamos con que sólo tenemos una vida, y que no se puede estar esperando un milagro, hay que provocarlo. Después de mis intervenciones trascendentales, por el alcohol, me preguntaron: ¿Y tú, que llevas toda la vida escribiendo y no pruebas a presentarte a un concurso, o enviar un manuscrito a una editorial? Al día siguiente lo hice. Escribí a seis o siete editoriales que me gustaban. Soy un amante del libro, y Cuadernos del Laberinto lo hace tan bien…, tiene un gran catálogo de artistas con talento y cuida sus libros. Y funcionó…


— La novela está compuesta por multitud de personajes que se mezclan en un escenario real y fingido ¿hay partes autobiográficas? ¿se ha inspirado en personas de su entorno para trazar los rasgos básicos?
— La realidad es una de las muchas concreciones del hombre. Nadie mira desde dentro de otra persona. Es posible que si pudiéramos hacer algo así, nos sorprendería que el mundo pudiera ser otro muy diferente al que conocemos.

En Excéntrico la historia se desarrolla en el interior de los personajes, está hecho de meditaciones, y no de ficción, de indagar en la reflexión ante diferentes percepciones de la realidad. Además, nadie es igual por dentro que por fuera, ¿quién exterioriza la mayoría de sus pensamientos sin customizarlos a su objetivo? Hay autobiografía en los sistemas, en las fórmulas y procedimientos, pero no en las tramas, que son muchas. Alguno de los sentimiento, las referencias culturales, la pasión contenida y el lirismo de algunos trazos son muy yo, pero quede claro que yo todavía no sé quién soy y no puedo ofrecer un sí absoluto, dejémoslo en un puede.

Y no, no me he inspirado en personas para esbozar los rasgos básicos. Sí ciertos detalles, aspectos físicos, elucubraciones y atracciones particulares, y mi propia percepción de la realidad.

— El narrador principal, el psiquiatra, es un mentiroso, o al menos llena con ficción lo que no conoce de sus pacientes. Es ésta una forma complicada de llevar a los personajes por la novela ya que el lector no tiene certeza de una realidad. ¿Ha buscado este caos conscientemente? ¿Es como la tercera ley de Termodinámica en donde el caos es el generador de la materia?
— Todos los medios tachan de mentiroso al narrador de Excéntrico, y yo no lo logro comprender, no estoy de acuerdo. Si el libro se desarrolla entre abstracciones y en conversaciones con el yo más intrínseco, y con sus análisis, juicios o voces inquisidoras, jurado al que pertenecemos todos de alguna forma, ¿dónde está la mentira? Todos pensamos y decidimos en muchas ocasiones sin temor a equivocarnos. Podemos odiar toda una vida a alguien que nos trató mal con quince años, cuando ambos éramos unos niños, es tan absurdo. Todos, con una batería de detalles que consideramos precisos y suficientes, nos hacemos a la idea de cómo son los demás, de qué les puede haber pasado, y con nuestros veredictos, les confinamos a un lugar cruel, triste, envidiable o misterioso. En nuestras cabezas somos todos unos mentirosos, entonces.

Además el psiquiatra habla con el lector continuamente, y confiesa sus propias mentiras. A mí me parece un tipo honesto.

El caos, para mí y teniendo en cuenta que hay gran variedad de intensidades, como que el cero grados nunca es absoluto, es el principio del orden. Esto es muy sencillo, y según mi ángulo es de sentido común: ¿Cómo se organiza algo que no necesita orden? ¿Hacer algo que ya está hecho? Más que generar materia, forja un camino mediante un proceso en el que nada es indiscutible. Y las interpretaciones, emociones, sensateces y sentencias, o decisiones, nacen de algo que no está simplificado o sistematizado aún, necesita dedicación. Lo dejó claro Machado: Al andar se hace el camino. No existen las metas absolutas, después de cruzar la línea siempre hay más.

— ¿En Narcisuss, el pintor de la novela, se le descubre un gusto por lo prerrafaelita, ¿Es fruto de su, digamos, "segunda vida en England"?
— En parte sí. Inglaterra es un bellísimo país, un propulsor del arte. Museos gratuitos, o de precios simbólicos, y llenos de gente, eventos constantes, inversión, o la propia cultura y el profundo interés del pueblo por ella. En nuestro país el arte es nuestro mejor tesoro, el talento natural, la fuerza de nuestro instinto, el estilo y el talento son intrínsecos en nuestra naturaleza, y pienso que no se está gestionando de una forma adecuada, y aquí la política hace un papel muy importante. Inversión, inversión e inversión.

Viví algo más de un año en Inglaterra y allí disfruté mucho del arte en general. La oferta era, y es, ingente. A los Prerrafaelitas los he admirado siempre, pero los descubrí en profundidad gracias a Laura Font, mi mejor amiga, que además vive en Cambridge. Ambos trabajamos para la editorial de la universidad, ella allí y yo en España. Viajo continuamente al Reino Unido y disfruto enormemente de su oferta cultural y los Prerrafaelitas me encantan. Son una fuente de inspiración inagotable, un verdadero caudal de belleza, una biblioteca de segundas lecturas, de mensajes, de reinterpretaciones, de color, un golpe pasional a los sentidos. Emociones que también me despiertan las teorías, la mitología o el Fluxismo.

— Es llamativa la atracción del psiquiatra por su paciente Laura, casi irrefrenable. Háblenos de ello.

— Sí, sí, es irrefrenable. Hay pasiones que, al ser pura química, no tienen contención. Aquí entra la insoportable levedad del ser, y si se prende la mecha, se pierden las formas. El psiquiatra no logra escapar de la atracción que siente por Laura.
Cuando te ocurre algo así, ¿qué se debe hacer? Todo esto está dirigido por el pudor, la tiranía de lo correcto o la lealtad a tu realidad amorosa, porque no es lo mismo que te ocurra algo así soltero, que casado y con una familia. A veces, y remarco, a veces incluso puede que ya seas feliz y que estés, digamos, satisfecho, o que creas que eres feliz y asumes que tu satisfacción es proporcionada a tus expectativas y decides dejarlo pasar, o romper con todo y lanzarte. El psiquiatra no puede parar. Medir es una de las labores más complicadas en la vida.

El lector que termina de leer Excéntrico. , comprende mucho mejor esta atracción desenfrenada, esos encuentros faltos de compromiso. A veces enloquecemos con la simple necesidad de experimentar placer, de sentir llamaradas recorrer la piel, y que nos falte el aliento sin ningún signo de inferencia, tan sólo el momento de enloquecer en esos brazos. Lo que pasa es que somos un animal muy complejo y, o nos pasamos, o nos quedamos cortos. El psicólogo lo pasa mal… Pero hay que llegar a las últimas páginas para comprender su apasionado poema dramático.

—Algo que se aprende con Excéntrico es que no es bueno juzgar a nadie. ¿Podría ser un resumen ético de la novela?
—No pretendo usar la ética en mi historia con idea de aconsejar al lector en nada. Excéntrico no es, en ningún caso, un libro de autoayuda. Además, todos somos diferentes y tenemos una forma diversa de entender lo que es juzgar a los demás. Lo que para algunos es impensable, para otros es el día a día. Y no hablo de delitos, sino de las simples cosas.

Por mi salud mental trato de aprender a no meterme en la vida de los demás, y puestos, prefiero justificar a señalar, pero no pretendo demostrar nada con lo que digo, ni aconsejar a nadie. Cada uno que sujete su vela. Puede que inconscientemente lo muestre con la escritura. Aunque, ¿de qué sirve?

Si consigo con el libro que alguien se insubordine, aunque sea momentáneamente, de invertir tiempo en señalar a los demás, y que éste sea un efecto de su propia interpretación de mensajes que encuentre en Excéntrico, estupendo, pero no es una pretensión.

—Como lector se tiene la sensación de estar leyendo un puzle que va encajando poco a poco, pero con algunas piezas difíciles de encajar ¿es un juego literario buscado, o cómo surgió este efecto?
—Eso es lo que buscaba desde el momento en el que entendí que el primer manuscrito, en bruto, estaba terminado. Por eso las historias son cortas, si el lector tiene esa sensación es que no era tan loca la idea. Y sí, hay piezas difíciles de encajar. Cuando me sentaba a escribir Excéntrico, me dejaba llevar por cómo me sentía en ese momento y vomitaba sobre los personajes y sus vivencias. Yo no soy un buen lingüista, pero soy extremadamente sensitivo y vivo dentro gran parte del tiempo. Trabajar con las emociones ha sido el camino. Había días que yo estaba difícil en mí mismo, por eso Excéntrico tiene un carácter tan poliédrico y es tan desigual, tiene picos, como nosotros.

—La novela va a acompañada de ilustraciones. Explícanos el por qué.

—Fran leyó Excéntrico rápidamente. Una mañana, escuchando a Yoko Ono, en una tertulia muy Fluxus, en un día muy Fluxus, acabamos dibujando y charlando sin parar, surgió. Yo le pregunté: ¿Y si a través de una canción haces ilustraciones espontáneas teniendo en cuenta algunos pasajes del libro? Escuchando Rising II, salieron todas… El complemento que le faltaba a mi puzle, ahí están… A mí me encantan.


—En la novela aparecen escenas y personajes que se van desfigurando, volviéndose invisibles ¿Qué significado quería trasmitir con estas sensaciones de invisibilidad?
—Cuando me introduzco por la puerta que hay en mi sala de escritura, debajo de la ventana, todo desaparece. Y lo hace lentamente. Siempre me ha llamado la atención al regresar, hay días en los que escribo sostenido por un espacio negro.

Ésta es una reacción de mi subconsciente, o al menos eso creo. Yo no soy nada nostálgico, tengo la sensación de que mi pasado ha desaparecido, como los sueños cuando ya estás tomando el café… Lo que no me importa, termina desapareciendo sin más, no forma parte de mi vida, termina por no causar un efecto, y se desvanece. Imagino que es supervivencia. Me sigue sorprendiendo, y es normal que sea reflejado en lo que hago. Estoy en el ahora y sus consecuencias.

—¿Ha vuelto a releer la novela? ¿Qué sensaciones encuentra con la distancia del tiempo?

—Sí la he releído. Soy muy crítico con todo. Y en general prefiero exponer mis opiniones sobre lo que sí que me gusta. Hablo de libros, cortometrajes, opiniones trascendentales, esculturas, obras de teatro o canciones. No soy crítico de profesión, pero conmigo soy implacable. Imagino que es un efecto de la inseguridad, de la sensación de llevar toda una vida escribiendo y de no saber si lo que hago le importa a un número suficiente de lectores como para saber con quién estoy dialogando. En Excéntrico hablo continuamente al lector, le inquiero, le arremeto sin piedad. Serán secuelas del aislamiento, o susurros de mi ego, que lo decida un psiquiatra. No lo tengo tan claro porque después, a la hora de la verdad, desaparece todo y escribo en una incondicional y plena soledad.

Sí puedo decir que estoy contento con el alma del libro. Cuando pinto me pasa igual, ocultaría y añadiría de un modo constante. No soy capaz de dar por terminado casi nada de lo que hago en mi espacio artístico, todo está sujeto a modificaciones. Será porque nunca somos la misma persona y cada día nos transformamos otro poco, y esto afecta claramente a lo que vives a flor de piel. Es como el cuento de la princesa y el guisante.

Hace tiempo que lo di por terminado, muy a mi pesar. Todo tiene su final. Y fue después de haberlo enviado a imprenta, no me quedaba otra... Me gustan los lugares donde se desarrollan las historias de Excéntrico, el fijador de sus piezas, las múltiples ramificaciones en una búsqueda constante, la cantidad de puertas y de ventanas, el laberinto. Pero sobre todo me satisface el resultado final, es una especie de Frankenstein. Por descontado no como el libro, pero sí como el hermosísimo monstruo en sí mismo, después del rayo, que camina torpe y le cuesta ser lo que es, pero ahí está. En el fondo me resulta hasta sexi.

—¿Por qué el psiquiatra de su novela no cree en la amistad?

—Me sorprende el calado que ha tenido este asunto. Las historias suceden dentro, son pensamientos, y todos en algún momento hemos considerado que no creemos en la amistad.

La amistad no se vive igual en la juventud que llegada a cierta edad. Hay muchos grados de entrega y con los años la intensidad, la calidad, las entregas en sí mismas, son menos efectivas. La sociedad es cada vez más individualista y las relaciones son cada vez más interesadas. Muchas veces son un arma para luchar contra nuestra soledad, y nos terminamos conformando.

El psiquiatra de Excéntrico ha huido prácticamente a un lugar recóndito de su interior, se ha cansado. Y además, como cualquier diálogo con uno mismo, estaba en un día en el que, por diferentes motivos, terminó rescatando de entre sus muchas conclusiones sobre temas importantes, una falta de fe en la auténtica amistad. Se sentía solo, como nos sentimos todos en múltiples ocasiones.

—Parece como si la música y la pintura formarán parte de su creación, como si los integrase plenamente en su obra mezclando varios géneros. Puede explicarnos cómo influyen estas disciplinas artísticas en su literatura.
—Ocurre todo el tiempo, con todo lo que hago. Me dejo influenciar por el aire que acaricie mi rostro, si me despierta algo, lo asimilo. Soy muy mitómano, aunque la intensidad es mucho más leve ahora, con la edad.

Hago yoga desde hace años. He aprendido, gracias a esta disciplina de vida, que también es un arte, a centrarme en asimilar todo lo que me hace bien, no solo a reconocer y gestionar oxígeno respirando mejor o a mover todos los músculos y articulaciones para hacer fluir la energía corporal, también a dejar pasar emociones negativas y a tratar de impermeabilizarme en ambientes tóxicos.
Trato de persuadirme con la belleza y el arte que nos rodea, y facilitar que medie en lo que hago. La música forma parte de mis días, como la comida, la naturaleza, los animales, la pintura o la poesía y les pongo mucha atención, para comprender mejor, para sentir más y poder aprovechar la consecuencia de su influencia.

Me transformaron la vida los animales, vivo con cuatro perros y cuatro gatos. También lo hizo la poesía surrealista y la simbolista, la corriente Prerrafaelita, el arte conceptual, la música, correr por la montaña, la mitología o la filosofía, invadiendo mis emociones, formando parte de cualquier acción, de los modos de mirar a la vida y para debatir, escribir, pintar o descubrir cómo debía de ir avanzando por la vida. Sólo tenemos una y deber ser plena, las medias tintas me dan pavor.

—¿En qué proyectos literarios está trabajando?
—Estoy dándole forma a un nuevo experimento. Estoy intentando equilibrar mi prudencia. Ya lo que decía un tema del gran genio Carlos Berlanga: Ser prudente de más es tan malo como no serlo. Éste será un paquete de relatos líricos, que irá acompañado de música, ilustraciones y un par de fotografías.

He decidido dejarme llevar por el surrealismo, que es donde me siento más cómodo, con mayor libertad y con menos pudor que en Excéntrico. . Trato de montar varios columpios en una arboleda, y que cada uno se acomode y se balancee, mirando a mi paisaje e interpretando íntimamente los relatos de mi pasión a su forma, porque el libro tratará de un amor desbocado y febril.