Amaneció de nuevo Madrid, de Anamaría Trillo


Amaneció de nuevo Madrid es una forma de no olvidar hechos que sucedieron y otros que no, pero bien pudieron suceder; hechos nacidos en la mente y el corazón de su autora, pero que se alimentan del recuerdo colectivo, del recuerdo familiar, de la memoria que se niega a desaparecer.  Es una novela histórica que habla de Historia con mayúsculas, pero sobre todo de historias pequeñas, de las vidas de seres diminutos frente al amanecer de la gran capital, Madrid, que revive tras la guerra.  Anamaría Trillo recoge en Amaneció de nuevo Madrid la vida de Margarita, una niña que pudo ser real, que luchará por nacer como persona, y ser libre a pesar de vivir en un tiempo en que las niñas y mujeres eran prácticamente invisibles. Margarita amanecerá tratando de buscar la respuesta a una pregunta: el alma de la ciudad puede repararse, pero ¿puede repararse el alma humana?

Hemos charlado con su autora, Anamaría Trillo, quien nos ha desvelado las entrañas del proceso creativo.

Su primera novela Amaneció de nuevo Madrid (Editorial Playa de Ákaba, 2015) ha sido un gran éxito de ventas y crítica ¿Cómo es esa sensación de haber sabido comunicar y conectar?
Es una mezcla de satisfacción y vértigo. Estoy muy satisfecha porque siento que el duro trabajo de escribirla se ha visto recompensado con la buena respuesta de los lectores. Es algo indescriptible cuando los lectores comparten sus opiniones y ves que tus personajes o tu historia, la que ha nacido de tu cabeza, les ha llegado al corazón. Es maravilloso, sin duda. Pero como digo, también siento algo de vértigo porque hay otras historias que están a la espera de ser contadas y he de admitir que a veces me entran dudas sobre si volveré a llegar a buen puerto, si volveré a tener buenas críticas... en definitiva, es el miedo a quedarse anclado en la primera y única novela. Supongo que le pasa a mucha gente. Para luchar contra esa sensación creo que sólo queda trabajo, trabajo y trabajo.

Amaneció de nuevo Madrid ¿Qué se esconde tras este título? 
Se esconde la idea de que al final lo único que importa es que nos siga saliendo el sol por las mañanas y que, a pesar de cosas tan terribles como una guerra, el sol sale y amanece. A pesar de unos tiempos muy duros, Madrid, como ciudad, consigue salir adelante; lo interesante es ver cómo consiguen hacerlo los personajes que se mueven por sus calles, a algunos les cuesta más que a otros. Me interesan mucho los personajes que parecen pequeños, invisibles, y sin embargo tienen todos ellos una historia que contar.

¿Es Madrid otro de los personajes de la novela? ¿Cómo fue el proceso de documentación?
El título, donde no pone que amanece en Madrid, sino que Madrid amanece, persigue dar a entender que Madrid no es un escenario es un personaje más, efectivamente. Madrid parece que tiene vida propia cuando uno lee sobre su historia, sus leyendas, sus calles... El proceso de documentación ha sido laborioso, pero también apasionante. Yo he disfrutado, he aprendido muchísimo y me gustaría que algo de esa historia quedara en el recuerdo de los lectores. Si les animo a querer saber más me daré por satisfecha. He leído mucho sobre Madrid, en especial algunos de los libros de sus cronistas oficiales, como pueden ser Pedro Montoliú y Ángel del Río. He consultado prensa de la época, documentales, películas, incluso las decenas de webs y blogs de apasionados de la ciudad. Aprovecho para dar las gracias a todos ellos.

¿Qué la llevó a elegir el tema de la guerra civil española? 
Aunque mi formación es de periodista, y por tanto debería interesarme por los hechos actuales, admito que me gusta bucear en la historia y ser en cierto modo un poco cronista de tiempos que ya pasaron. Nuestra II República, la guerra civil y la posguerra me parecen apasionantes. En esos tres periodos de tiempo se forjó mucho de lo que somos hoy por más que hayan pasado tantas décadas. Se suele confundir el silencio con el olvido y con el perdón. Son etapas de las que no se nos habla, pero de las que todos tenemos alguna historia familiar. Y eso es lo que me gusta, las historias que pueden olvidarse si nadie las rescata. Pronto no habrá nadie que nos hable de todo aquello en primera persona. Cuando me documento para mis novelas y hablo con amigos o conocidos y me dicen que tendría que haber hablado con alguien que ya ha fallecido me entra una pena enorme, no porque no consiga la información, sino porque con su muerte también se ha perdido su testimonio. Hay mucha gente que no quiere hablar sobre lo que pasó en la guerra, pero también hay mucha gente que sí lo desea y no siempre encuentra quien escuche sus “batallitas”. Yo siempre he sido muy buen escuchando las “batallitas” de mis mayores.

-¿Se enseña mal la Historia en España? 
Sí, rotundamente. Los temarios hacen más hincapié en la Revolución Francesa o la Revolución industrial que en lo sucedido en nuestro propio país. Yo puedo contar con los dedos de la mano los profesores que me han hablado suficientemente de la guerra civil. En concreto uno, y ya estaba en la facultad de Periodismo. Recuerdo perfectamente que cuando ya llegábamos a la guerra, la posguerra y la transición se daban deprisa, o no se daban, porque se acababa el curso. A mí me decepcionaba, porque me había aburrido sobremanera con el paleolítico y el neolítico, y cuando llegábamos a lo interesante ya no había tiempo. Supongo que yo era una excepción. Para saber bien de nuestra historia uno tiene que tener el afán de saber y leer por su cuenta y eso no se puede pedir a todos los estudiantes. Creo que no se le da la importancia que tiene y se priman otros conocimientos que son quizás más prácticos, pero que no nos ayudan tanto a ser ciudadanos con capacidad de pensar por nosotros mismos qué clase de país y qué clase de sociedad queremos.

-Pertenece usted a la llamada Generación Subway, ¿qué les caracteriza?
 La Generación Subway hace alusión al mundo subterráneo en el que nos movemos los escritores que no tenemos visibilidad. Hay mucho talento que nunca sale a la superficie porque no se pliega a las imposiciones comerciales. Nosotros tenemos que transitar por multitud de túneles oscuros en busca de esa luz que quizás nunca llegue. Con este grupo literario queremos dar voz a esos autores a través de las antologías de relato y poesía.

¿En qué proyectos literarios está embarcada?Actualmente, acabo de terminar mi segunda novela, que recoge un episodio de la guerra civil española en el que vemos que miles de españoles se vieron obligados a caminar muchos kilómetros para escapar de la guerra. Exactamente lo que está sucediendo con los refugiados sirios, pero en el año 1937 y con hombres, mujeres, niños y ancianos de nuestro país. Es un episodio espeluznante, pero que, como decía antes, mucha gente desconoce porque hay una “desmemorización” en nuestra sociedad. A nosotros también nos pasó, y ser conscientes de ello ayudaría a tomar mejores decisiones en el presente.

Además, de esta novela que ya tiene su punto final bien colocado en el último folio (algo más difícil de lo que parece), estoy trabajando en mi tercera novela. Comienza en 1935, y estoy convencida de que será una gran historia. Me va a llevar tiempo, supondrá un gran esfuerzo porque debo compatibilizar la escritura con mi trabajo, mi familia, etc., pero estoy muy motivada, aunque eso, como decía al principio, serán los lectores quienes finalmente me den su veredicto.


Y de ahí, decenas de historias que deseo contar, cientos de cosas que aprender... Siempre aprender. 



Más información: http://www.playadeakaba.com/?q=obras/amaneci%C3%B3-de-nuevo-madrid
Amaneció de nuevo Madrid 

Playa de Akaba. ISBN: 978-84-16216-50-5 P.V.P.: 17.95€ Páginas: 600



Anamaría Trillo (Madrid, 1976) es licenciada en Periodismo, editora y escritora; combina sus labores como editora literaria​ en Playa de Ákaba​ con su ​pasión por la escritura. Cultiva con cariño la novela, el relato y la poesía. Es coautora en el libro Nueva carta sobre el comercio de libros (Playa de Ákaba, 2014) ​y miembro del grupo literario Generación Subway, del que emana el carácter subterráneo de estos relatos. Todo ello lo compagina con su afición por hacer libros a mano mediante técnicas de encuadernación artesanal.​