Así derrotó la crisis al consumo cultural en España

La noticia del cierre de la librería Negra y Criminal, de Barcelona, nos ha llevado a recuperar este texto publicado por El País sobre la muerte lenta de la industria cultural española. Datos como el 40% de  bajada en compra y lectura de libros o el cierre de 4000 empresas culturales en 6 años demuestran el hundimiento de España como sociedad. El número de empresas del sector ha disminuido de 112.643, en 2008, a 108.546, en 2013.


La cultura en España va por la orilla del nuevo tiempo digital por el que transcurre el mundo contemporáneo. El consumo de bienes culturales ha bajado un 27,7% en seis años, y el acceso a Internet ha retrocedido y asoma al país en el concepto de “empobrecimiento digital”. Un 4,5 es la nota media que dan los expertos y los gestores a las políticas públicas y privadas del sector, según el II Informe sobre el Estado de la Cultura en España: la salida digital, de la Fundación Alternativas (FA), que presentará este jueves. En tres años, la situación cultural del país, en cuanto a gestión, ha pasado de estar en la encrucijada a “las peores perspectivas imaginables”, si no se toman medidas pronto, dice Nicolás Sartorius, vicepresidente ejecutivo de FA, quien habla de “desastre” cuando se refiere a las políticas de apoyo a la cultura.
            Aunque el valor de la cultura no se puede cuantificar, el impacto de sus políticas sí tiene números, según este informe, de 2008 a 2013-14. Se trata del periodo de la crisis, “pero no todo lo malo se puede atribuir a ella. También hay una cierta resistencia y falta de ingenio para asumir la transición al nuevo paradigma”, reflexiona Sartorius.
Los números hablan: mientras el sector representa entre el 3,5% y el 4% del Producto Interior Bruto (PIB), el consumo ha pasado de 17.000 millones de euros en 2008 a 12.000 millones en 2013, es decir, 5.000 millones de euros menos.
            El retraso en acceso a Internet y lectura, con respecto a la Unión Europea, que es de unos diez puntos, lo que denota, según Sartorius, es que el país sigue con políticas culturales que no potencian todo lo que podrían promover. España, asegura, “siempre ha estado más atrasada; esa es nuestra historia, desde el analfabetismo a todo tipo de cultura. Y poco favor ha hecho el tener desde el año 2012 el IVA cultural más alto de los países del entorno”.
        “Este nuevo paradigma plantea usos culturales y de consumo radicalmente distintos”, recuerda Lluís Pastor, presidente de la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE). Desde la experiencia de tratar con los estudiantes y la reflexión y la creación que se produce en las universidades con la gente que va a dirigir los destinos del país, Pastor no duda en asegurar que “lo más importante que va a pasar en la industria cultural en los próximos años, desde ya, va a producirse en su vertiente digital”. Sin dejar de reivindicar lo conocido, pero sobre todo, agrega, sin aferrarse a ultranza al mundo que se está yendo, hay que desprenderse del miedo y del conservadurismo y no temer a lo nuevo y, por el contrario, adaptarse y sacar lo mejor de él.
    Pero, o son ciegos, o no quieren ver, o no entienden que el futuro pasa por el mundo digital. De ahí la resistencia o ralentización de las instituciones públicas, privadas y del propio sector para asumir los cambios en el nuevo mundo. “Este nuevo paradigma plantea usos culturales y de consumo radicalmente distintos”, recuerda Lluís Pastor, presidente de la Unión de Editoriales Universitarias Españolas (UNE). Desde la experiencia de tratar con los estudiantes y la reflexión y la creación que se produce en las universidades con la gente que va a dirigir los destinos del país, Pastor no duda en asegurar que “lo más importante que va a pasar en la industria cultural en los próximos años, desde ya, va a producirse en su vertiente digital”. Sin dejar de reivindicar lo conocido, pero sobre todo, agrega, sin aferrarse a ultranza al mundo que se está yendo, hay que desprenderse del miedo y del conservadurismo y no temer a lo nuevo y, por el contrario, adaptarse y sacar lo mejor de él.
            Las políticas culturales en España nunca han estado a la altura de sus creadores ni de sus amantes o aficionados, se lamenta Milagros del Corral, asesora de organismos internacionales. Pero también, añade, le cabe un grado de responsabilidad y de autocrítica al sector privado. Y lanza varias preguntas: “¿Qué han hecho ellos, de verdad, para promover e incentivar al público? ¿Han creado verdadero público para cada una de sus artes? ¿Cómo se están adaptando al nuevo tiempo?”. Hay muchas herramientas sofisticadas, reconoce Del Corral, pero vacías de contenidos y poco acordes al mundo digital, mientras la gente les da un uso mínimo y fácil.
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Descensos y retrocesos

- El sector representa entre el 3,5% y el 4% del Producto Interior Bruto (PIB).
- El consumo de bienes culturales ha descendido un 27,7%, en seis años. Ha pasado de 17.000 millones de euros en 2008 a 12.000 millones en 2013, es decir, 5.000 millones de euros menos.
- Cada español gasta, cada año, 107 euros menos de media, al haber pasado de 372 euros s 265, en 2014, es decir un 24% de caída.
- Por manifestaciones artísticas, el mayor descenso en la recaudación es para la industria fonográfica (un 56,2%), videojuego (47%)del libro (40%), las artes escénicas (24%) y el cine (20%).
- El número de empresas del sector ha disminuido de 112.643, en 2008, a 108.546, en 2013.
- El acceso a Internet es del 56% frente al 65% de la Unión Europea.
- En 2014, el acceso de los hogares a la Red ha retrocedido un 2%.
- El consumo de cultura gratuita ha subido: más de un 7,5% en televisión y del 6,7% en la radio.

- El acceso a la Red se hace en un 85% a través del móvil y un 73% por ordenador.