Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte, de Manuela Ipiña



MANUELA IPIÑA
(Bilbao, 1978) Estudio Derecho y se especializo en Recursos Humanos. Ha trabajado en diversos sectores industriales y actualmente compagina el trabajo con su formacion como Terapeuta, campo que le apasiona. En el año 2013 comienzo sus estudios sobre Terapia Corporal Integrativa y actualmente continua formandose como Terapeuta Gestalt. Todo esto ha hecho que en su vida exista un antes y un despues y que se hayan abierto nuevas puertas en su camino, como es, en este caso, la poesia. 
 Ha participado en diversas revistas literarias y colaborado en diferentes espacios dedicados a la difusión de la poesía. También ha asistido a diversos encuentros poéticos como Edita (Punta Umbría), Voces del Extremo (Logroño) y recitales variados en torno a la poesía. 

La editorial madrileña Cuadernos del Laberinto acaba de editar su primer y esperadísimo poemario Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte, un sugerente abanico de emociones a flor de piel, de aciertos y dificultades propias del conocimiento de uno mismo y el reflejo de la mirada jovén y pasional de Manuela, quien nos hace sentir en cada verso un trocito del alma limpia que sus ojos verdes y profundos reflejan.
Hemos tenido la ocasión de charlar con ella y conocer de primera mano cómo es el paso de la escritura a la edición y cómo entiende ella el mundo y la creatividad.


Llega a las librerías su  primer poemario “Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte”, ¿Qué se esconde tras este potente título?
 El poemario toma el nombre de uno de sus poemas, que habla del amor utilizando terminología propia de la Seguridad Social. La inspiración para el mismo surgió  durante una charla que exponía el modo de funcionamiento del Sistema Creta.
Los poemas surgen de aspectos o elementos de la vida cotidiana que  se trasladan al terreno de la consciencia, en una maniobra que busca remover al lector,  aprovechando como excusa de un par de mandarinas, un cómic, o elementos diversos del día a día.

En alusión a esta capacidad de abstraernos a otros mundos en cualquier situación, para intentar llegar a un sentido más profundo, se utiliza el planeta Marte, como símbolo de este ir “más allá”, siendo Creta el mundo más material, nombre que recibe del Sistema que la Seguridad Social puso en marcha para realizar sus liquidaciones hace ya unos años.




-¿De dónde nació ese afán de escritura?
 Lo recuerdo como algo consustancial a mí. No sabría decir de dónde nace. La sensación de poner en palabras sentimientos, emociones e inquietudes es algo que siempre me ha acompañado, desde pequeña, quizá como vía se escape o como pequeño microcosmos donde una se encuentra con una misma, siempre en búsqueda de respuestas.

 En los últimos años y tras comenzar mi camino de desarrollo personal y formación como terapeuta, es donde la puerta se abrió con más intensidad o necesidad, buscando siempre un poso o fin constructivo en cada poema, ya sea ver nuestros propios engaños, encontrar la esperanza en medio del caos, o reconocernos y amarnos tanto en los aspectos positivos, como negativos, pero siempre “vistos”.

-Su poesía refleja un espíritu libre, casual, de lo cotidiano. ¿Podría hablarse de poesía joven?
 Creo que se trata de una poesía fresca, fuera de convencionalismos, que abarca un amplio espectro de temas y lo hace sin tapujos, de manera libre y directa, buscando el elemento sorpresa y utilizando el simbolismo.

-¿Refleja la poesía las preocupaciones sociales actuales o es un mundo donde el poeta se esconde para alejarse? 
 Creo que ambas cosas son compatibles. La primera parte del poemario recoge los poemas de carácter social o más generales, tal y cómo los siento, en ocasiones de manera reivindicativa y siempre intentando provocar una reacción en el lector, un pequeño “click”que le mueva del sillón.
Cuando uno está escribiendo, se refugia o adentra en su interior, independientemente de la temática sobre la que escribe, al menos en mi caso y aunque también se haga con vocación de compartirlo. Creo que las posibilidades son infinitas y varían según el momento, vivencia, estado de ánimo.

- Y hablando de tejados,
creo que a tu espalda le faltan mis abrazos.
Pasa y disculpa.
En todo este lío, sólo faltas tú.


¿Es el amor la esencia de su poética?

Diría que más que el amor en sí, se trata de conocernos a través de él, utilizarlo como elemento para “vernos”, reflejar o ver cómo podemos comportarnos ante su presencia o ausencia, qué resortes nos mueve y qué trampas nos inventamos, cómo idealizamos, cómo salimos (rotos o no), qué sentimos. La segunda y tercera parte del poemario afrontan estos aspectos, siempre, como digo, utilizándolos para conocernos más a nosotros mismos y aprender de la experiencia.

-¿Cómo ha sido el proceso de lograr editorial? Eso de publicar poesía suena a aventura peligrosa.

Fue una tarea difícil. Decidí no escuchar a las personas que me contaban lo “prácticamente imposible” que era encontrar editorial y hacer caso a los que me animaban a intentarlo, algo interiormente me decía que tenía que intentarlo y que iba a salir. Estoy muy agradecida a la Editorial Cuadernos del Laberinto, por haberme dado la oportunidad.

-¿Cuáles son sus referentes en poesía, qué libros son los imprescindibles en su biblioteca?

Los imprescindibles van cambiando a medida que una evoluciona, en su vida, en su escritura, en sus gustos. Aun así, nunca faltará Benedetti, Sabines, Pedro Salinas, Cortázar y Galeano, por un lado y Rumi, Bukowsky, Rilke, Szymborska, por otro, junto a muchos autores de poesía contemporánea, la mayoría mujeres, como por ejemplo Katy Parra, Ana Pérez Cañamares, poetas ambas que me encantan.
 
Es una pregunta que me han hecho varias veces y me cuesta responder, me gusta mucho  “ picotear” y nunca me lo he planteado como la elección de “unos cuantos” sobre el resto.


Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte
Manuela Ipiña

Editorial Cuadernos del Laberinto. Madrid, octubre 2015
Coleccción Berbiquí de poesía, nº10
104 páginas • I.S.B.N: 978-84-944036-5-1 • 10 €