Javier Villacieros Machimbarrena: Nueva York (1957- 1962)

La colección LA VALIJA DIPLOMÁTICA cumple su título número 45 y para celebrarlo hemos asistido a una metamorfosis radical.
Recordemos que esta colección un clásico para todos los que se interesan por la política e historia contemporanéa nació gracias al Embajador Alonso Álvarez de Toledo, quien la dirigió durante sus primeros quince años de vida. El relevo lo han tomado tres nuevos directores: Paloma Serra Robles, Jorge Vázquez Costa y Luis M. Marina Bravo y la editorial madrileña Cuadernos del Laberinto. 
Un nuevo diseño atractivo y acorde con los tiempos así como un cuidada maquetación, tipografía y concepto sorprendem al lector asiduo de esta histórica colección.
El acierto en toda su estructura formal conjuga con un título bien seleccionado y que nos  traslada al Nueva York de los años sesenta. 

Los rascacielos tienen memoria. Recuerdos de Nueva York (1957- 1962), de Javier Villacieros Machimbarrena refleja la experiencia del autor durante los cinco años que estuvo destinado en Nueva York en el Consulado de España.
Javier Villacieros fue espectador y actor de excepción de episodios tan significativos como la victoria de Kennedy a la presidencia de EE.UU; la primera visita oficial de don Juan Carlos de Borbón y su padre —el Conde de Barcelona— a Washington o del desembarco en Bahía de Cochinos de tropas de cubanos exiliados.

Por este convulso Nueva York desfilaron protagonistas anónimos, y no tan anónimos (Lequerica, Chillida, Areilza, Tapies, Ramón Castroviejo, etc.) que el autor conoció y que hoy nos describe con abundantes detalles y de un modo ameno y profundo.

Villacieros nos ofrece no sólo el acercamiento a La Gran Manzana de los años sesenta, sino el retrato político y social de una época desde el privilegiado punto de vista del mundo diplomático. Los rascacielos tienen memoria recupera hechos y personajes forjadores de la historia de nuestro país que han permanecido escondidos en el recuerdo del autor y que ahora desea entregar al lector como homenaje y legado.

Hemos tenido la oportunidad de entrevistar al autor, quien nos relata los entresijos de la escritura, de la vida diplomática y de este nuevo libro, que ya se ha convertido en un imprescindible.



—¿Qué va a encontrar el lector dentro de este sugerente título de “Los rascacielos tienen memoria”?
El relato de unos acontecimientos políticos importantes de aquellos años con interés e impacto internacionales algunos de ellos todavía de cierta actualidad como la implantación de la Dictadura cubana, la Guerra Fria y el relevo en la Presidencia de los Estados Unidos con la llegada de sangre nueva a la Administración americana que simbolizó el malogrado Presidente Kennedy.


—El libro es, también, un homenaje a la ciudad, pero sobre todo a los personajes que transita con usted por la política internacional y cultural: Chillida, Tapies, Presilla, Jaime Pinés, Germán Baraibar, Lequerica, etc. y un centenar de personalidades interesantes. 
En cierta forma creo que sí si bien Nueva York es hoy una urbe conocida por muchos españoles que en aquellos años no era más que un anhelo no facil de satisfacer sobre todo por razones económicas. Pero el celuloide la convirtió en un talismán para la curiosidad para una buena parte de la Humanidad que maravillaba al viajero al llegar a ella.

En cuanto a las personalidades de tan diversa actividad que usted menciona he procurado hacer un somero perfil de las mismas algunas desconocidas hoy por la mayoría de nuestro país que desgraciadamente se interesa poco o casi nada por nuestro pasado.


La colección “La valija diplomática” saca su número 45. Es esto un gran acontecimiento para la cultura. Además han cambiado de editorial, diseño y directores. ¿Es una nueva forma de encarar el presente, de adaptarse a los tiempos?  
El relevo en la Directiva de la Colección después de una valiosa trayectoria de más de quince en el mundo cultural no significa a mi entender un cambio sustancial en los fines de la Colección aunque lo pueda ser en la forma o en la incorporación de nuevas ideas o propósitos editoriales por nuevos responsables más jóvenes pero manteniendo el principio de la contribución de primera mano de los diplomáticos españoles a la Cultura de nuestro país principalmente en su vertiente del conocimiento de los hehos relevantes internacionales y de sus protagonistas.

—¿Ha encontrado muy cambiado Nueva York en sus viajes posteriores a ese de 1957? 
Aunque desde entonces por razones profesionales sobre todo, volví a Nueva York varias veces hace ya algunos años y dada mi edad no he vuelto por allí. Siempre volví con gran satisfacción al poder revivir y recorrer lod hechos y lugares que que tanta felicidad me aportaron. Y aunque sbre todo por edad no he vuelto en los últimos años, siempre me ha parecido la gran urbe que cambia regularmente de piel y allí donde uno recordaba una vivencia el edificio ha desaparecido cambiando el paisaje. Y creo que el fenómeno continuará de forma que si en los últimos cien años se ha rehabilitado su parte Este, hoy la más rica y elegante, no me extrañará que de forma semejante ocurra con su parte Oeste antaño la más próspera y envidiable y posteriormente hasta nuestros días un buena parte de la misma se degradó. Fuen en buena parte resultado de una enorme operación inmobiliaria llevada a cabo por grandes financieros cuyos nombres campean por doquier.

¿Cómo recuerda a Don Juan de Borbón? 
 Como un gran hombre y gran patriota que sacrificó buena parte de su vida velando por la Institución que por derechos históricos encarnaba hasta el punto que tuvo el arrojo y señorío de renunciar a esos derechos en favor de su hijo el Rey don Juan Carlos I por los problemas políticos con el general Franco.
Era además de una sencillez y simpatía arrolladoras que atraían de inmediato al que no le conocía fuese de la condición que fuese El propio Presidente del Gobierno, el socialista don Felipe Gonzalez hizo aprobar un Decreto-Ley con motivo de su fallecimiento confiriendole los homores de Rey de España.

¿La vida del diplomático ha cambiado mucho desde que usted ingresó en el cuerpo?
Llevo casi veinte años jubilado pero es lógico que muchas cosas han tenido que cambiar como toda actividad humana. Pero espero que lo principal no haya cambiado: el orgullo por la profesión y la entrega al servicio de los intereses de España. Lo demás me parecerá circuntancial.

—¿Cómo ve la vida cultural española actualmente
Aunque ha crecido creo que hay mucho todavía por hacer sobre todo en la lectura e investigación. En España se lee poco si nos comparamos con nuestros socios europeos, que poseen una historia menor a la nuestra.




Javier Villacieros MachimbarrenaJavier Villacieros Machimbarrena

Nacido en Madrid donde cursó sus estudios escolares iniciando en 1945 en la Universidad Complutense los de la licenciatura en Derecho. En 1950 inició los correspondientes a las oposiciones a la Carrera Diplomática ingresando en la misma en 1956 tras los dos años preceptivos en la Escuela Diplomática.
En Mayo de 1956 fue destinado como Secretario de Embajada en el Gabinete Diplomático del Ministro y en Octubre de 1957 nombrado Consul Adjunto en el Consulado General en Nueva York hasta Julio de 1962 en que fue destinado a la Embajada en Ankara. Posteriormente sería trasladado a la embajada en Estocolmo hasta finales de 1966 en que regresó al Ministerio. donde ocupó puestos en la Dirección General de Asuntos Políticos con Norteamerica y posteriormente Jefe de Pactos Militares y Desarme en la Subsecretaría de Política Exterior. En Setiembre de 1970 fue trasladado como Consejero Cultural a la Representación del Estado Español en Méjico y más tarde en Ocubre de 1972 destinado a la Embajada en la República Arabe de Egipto ocupando su segunda jefatura hasta su regreso al Ministerio en 1976 donde deempeñó la Dirección de Retribuciones y la Subdirección General del Servicio Exterior. En Junio de 1978 fue designado Embajador en la República Arabe de Libia y en febrero de 1982 Embajador en la República Popular de Polonia hasta que en Agosto de 1986 fue nombrado Embajador-Jefe de la Delegación de España en la Conferencia de Seguridad y Cooperación de Europa en Viena. Regresado al Ministerio fue nombrado Vicepresidente del Consejo Superior de Asuntos Exteriores y seguidamente Presidente de la Comision de Límites con Francia y Portugal hasta que en Abril de 1990 fue nombrado Embajador en Turquia hasta su jubilación. Fue miembro de la Delegación de España en diversas Asambleas de las Naciones Unidas en Nueva York y Observador en su Comisión de Desarme en Ginebra. Siguió los cursos en Madrid de Mando Superior de la Escuela de Guerra Naval y del Centro Superior de la Defensa Nacional (CESEDEN).
 
Anteriormente ha publicado los libros Tres destinos y La Torre de Gálata.


Más información:  
Los rascacielos tienen memoriaRecuerdos de Nueva York (1957- 1962)
 Editorial CUADERNOS DEL LABERINTO
Coleccción LA VALIJA DIPLOMÁTICA, Nº 45
176 páginas • I.S.B.N: 978-84-944752-9-0 • 12,50 €