El libro de los dones, de la poeta María José Cortés

No es fácil cruzar la Gran Sirte si las sirenas cantan, no es fácil si una de ellas es María José Cortés y nos mira un segundo, sus ojos tiemblan y se produce el milagro. Ella empieza a recitar su poesía y el mundo se apaga para oír, para sentir su vibrante voz y paladear el ritmo inigualable de sus versos.
"El libro de los dones" nos ofrece una colección de delicados poemas que profundizan sobre la verdad oculta de la palabra. Cortés sabe por propia experiencia cómo la vida da, cómo la vida quita, y cómo hay que abrir los ojos ante los detalles que configuran la belleza.

En unos días se inaugura la 75 Feria del Libro de Madrid en el jardín de El Retiro, la editorial Cuadernos del Laberinto apuesta por esta joven poeta, y como plato fuerte de esta importante cita literaria nos trae a María José Cortés que estará firmando el 11 de junio para placer supremo de sus seguidores. 

Hemos tenido ocasión de charlar con la poeta, quien nos relata en primera persona su proceso creativo.

 


—Acaba de llegar a las librerías de toda España su nuevo poemario “El libro de los dones” (Cuadernos del Laberinto) ¿Qué va a encontrarse el lector bajo este título tan sugerente?
“El libro de los dones” es un poemario de búsqueda que deviene conocimiento, quizá encuentro, con cada uno de los dones que la vida nos va otorgando. Así a través de un empeine que se sueña pintado; de la desolación de los espejo; del silencio; de aquel vestido de la infancia; del otoño paseando por las cavas baja y alta; del abismo de la madrugada; de los aciertos, a veces, de los errores apócrifos; de la luz que siempre regala el nuevo día; de la ignorancia que se erige en conocimiento, quizá para volver a ignorar. De la melancolía que anida en las edades del cuerpo, aunque queda la promesa del mar; y la sombra, y el sueño para volver a la noche de una casa, donde deja su tachón la madrugada. Pero siempre permanece el rastro que la belleza otorgó en algún momento, así el del drago que nos cuenta su historia. Aunque subsistan las venas, que circulan por los verbos del subsuelo, que conducen ante el útero que “me antecede como un nido de sangre”.

—¿Un don es un regalo que la propia vida nos hace?
Indudablemente, aunque ello no quiere decir que en todos los casos provenga de algo positivo, pudo no serlo, pero cuando el don se reconoce resulta que era necesaria aquella experiencia, la que fuere, para llegar hasta aquí.

—¿Qué significa la poesía en su vida?
La poesía para mí es una necesidad, un modo de posicionarme, de habitar el mundo. A menudo lo único a lo que aferrarse cuando todo lo demás falla, un lugar donde recuperar algún toque de sentido.

—Es este un nuevo giro en su voz, parece que ha salido del mundo de la tristeza para llevar al lector a la esperanza.
Si consigo eso se habrá cumplido parte del sentido de este “Libro de los dones” que viene de superar las “Cicatrices de asfalto” que antes habían sido “Palabras derramadas”, que ahora intento recuperar, recobrar, sanar con estos dones.

—¿Qué es lo que más le agradece a la vida? 
Muchas cosas. Aunque parezca paradójico el accidente de coche que cambió mi vida devolviéndome al lugar de origen para recordarme esencia, fuerza, lugar de procedencia, quizá de destino. Y el don de la palabra, de la poesía, que tan maravillosamente ha sabido definir Miguel Losada en el bello y acertado prólogo que ha escrito para este “Libro de los dones” erigiéndose, asimismo, en un don más. Me permito citar sus palabras: “Puede que algunos piensen que el mundo no tiene necesidad de los poetas. Pero, entonces, sin poesía. ¿Dónde íbamos a depositar nuestras dudas? ¿Dónde el desorden de nuestro nombre? ¿Nuestros sueños fuera de circuito, nuestro altivo deseo de belleza, de confusión, de rebeldía?” (Miguel Losada).

—Repite editorial, su anterior poemario “Cicatrices de asfalto” (Madrid, 2013) también salió con Cuadernos del Laberinto. ¿Se siente cómoda con ellos? Lo cierto es que su línea editorial es exquisita y muy cuidada. ¿Cómo se elige la editorial a la que mandar los originales?
Sí, me siento cómoda con Cuadernos del Laberinto y con el buen hacer editorial de su directora Alicia Arés, de la que me congratula poder decir que es también una amiga.

No sé si el autor elige editorial o es la editorial la que elige autor. Creo que funciona en ambos sentidos. Porqué hacerle llegar un poemario a Cuadernos del Laberinto, porque había visto sus publicaciones, cuidadísimas, y me apeteció formar parte de la editorial. Afortunadamente a Alicia Arés le gustó mi trabajo y nace “Cicatrices de asfalto” y ahora se repite la experiencia con “El libro de los dones”.


—Es usted una poeta reconocida y alabada por el público y por la crítica. Dentro de poco estará en la Feria del Libro de Madrid, una de las citas culturales más importantes de España. ¿Cómo es el contacto con los lectores, qué suelen comentar de su obra?
El contacto con los lectores siempre resulta gratificante. Porque es ahí, al llegar al otro, cuando se cumple el poema. Siempre es confortante que el público, a veces amigos, aprovechan la ocasión para el reencuentro. Otras alguien que pasa por allí y por el motivo que sea decide acercarse y entonces toca pellizcarse para constatar que es real, el estar al otro lado del mostrador firmando, que se cumple un sueño ya por tercera vez.

—Alguna anécdota graciosa que le haya pasado en sus recitales.
Graciosa no recuerdo ninguna. Emocionantes muchas. Quizá una de las más impactantes me sucedió en la presentación de “Cicatrices de asfalto” en el Ateneo de Madrid, era diciembre de 2013. Cuando terminó la presentación y la gente empezó a acercarse a la mesa para la firma de ejemplares -cada una de las personas que se aproxima constituye un regalo-, pero hubo una en concreto que al llegar a mí me agradeció, yo le contradije, dándole las gracias a mi vez y argumentó: “No, gracias a ti, porque escucharte hoy me ha dado un motivo para seguir vivo”. Imagine la belleza y la responsabilidad de recibir estas palabras.

—Escucharla recital es algo inolvidable. Una vez que su voz a vibrar, la sala se llena de luz y todos nos quedamos perplejos ante su voz. Cuéntenos alguna anécdota graciosa que le haya pasado en sus recitales.
Gracias, me lo han dicho en más de una ocasión. Ello lo recoge de forma impecable en la presentación que hizo de “El libro de los dones” (Cuadernos del Laberinto, 2016) José María Carnero Montesinos, reproduzco a continuación la parte de la misma que hace alusión a ello: “Leer a María José Cortés, supone dar el salto al otro lado de ese espejo… A fin de cuentas, en eso consiste leer poesía… Pero cuando se tiene la oportunidad de escuchar esos poemas en su propia voz, uno se sorprende ya dentro de ese mundo de cadencias y silencios, donde su palabra te lleva. Porque esta poeta es una experta en la búsqueda de interlocutor. Por eso ella no se limita a leer sus poemas, sino que los pone en pie sobre el alma de quien la escucha.” (José María Carnero Montesinos).

—¿En qué proyectos literarios se encuentra embarcada? 
Además de la reciente publicación con Cuadernos del Laberinto de “El libro de los dones”. Acabo de terminar un poemario, a dos voces, experiencia enormemente inspiradora, con José María Carnero Montesinos que se titula: “Ahora”.

Acabo de revisar un poemario que empecé hace unos años, pero que ya ha encontrado todas sus palabras ,incluso su prologo, pero que aún está inédito: “Zapatos verdes”, que habla de la pérdida de la infancia y es un homenaje a mis abuelos maternos. Especialmente a mi abuelo José, que murió cuando yo sólo contaba tres años.

Y me estoy planteando el reto de escribir una novela: “Regreso a la luz” que habla de la experiencia del accidente de coche, cuando te encuentras con un cuerpo que no responde, y parece que sólo el dolor te identifica. Pero que también habla del hallazgo de la fuerza interior para salir de esa situación y de todas las personas y luces que lo hicieron posible. Nunca he intentado este género, sí cuentos, pero la novela es otra cosa, ya veremos si no queda sólo en proyecto.