He hecho un trabajo de documentación fascinante durante muchísimos años para comprender África. El momento cumbre se produce cuando paso una semana de investigación en el museo Quei Branly de París


Pregunta.- ¿Tal vez Dakar es una novela que acaba con el injusto olvido que África ha tenido en la literatura española?
Pablo Martín Carbajal.- Es cierto que los países del África Negra no han estado presentes en la literatura española, aunque en los últimos años se ha apreciado la aparición de algunos títulos, y también algunos autores africanos han comenzado a ser traducidos al español. Pero sí, al escribir Tal Vez Dakar pensaba en eso, que desconocemos la realidad de África, que es compleja y distinta, y que había que contarla. No obstante son el continente vecino, y más para un canario, para los que debería ser una cuestión ineludible. 
P.- ¿Esta novela está muy marcada por tu estrecha relación con África?
R.- Por supuesto. Llevo 19 años ya yendo por motivos de trabajo a África occidental, al principio en misiones comerciales de la Cámara de Comercio, como le sucede al protagonista de la novela, son 19 años viajando, observando, leyendo sobre África, y poco a poco, pensando en qué quería contar.
P.-¿Qué relación hay entre el arte de las vanguardias europeas del siglo XX y el arte tribal africano?
R.- Total, en principio con los cubistas, cuando Picasso descubre el arte africano, y esas formar de esculpir máscaras que no tenían nada que ver con la manera en la que se pintaba entonces, por entonces se quería huir del academicismo, y de reflejar la realidad tal cual era en un cuadro, un proceso que ya se había empezado a finales del XIX y principios del XX, entonces aparecen las máscaras africanas como nuevas formar sobre las que inspirarse. Pero para los cubistas solo fue estética, después vinieron los dadaístas, y los surrealistas, que en aquella época, durante la primera guerra mundial y los años posteriores, con Europa destruida, se inspiraron en el arte primitivo, no sólo el africano, también el oceánico y el precolombino, como una manera de reinterpretar el arte, había que reconstruir esa sociedad destruida acudiendo a lo primitivo, a lo básico, para empezar de nuevo, y el arte, por tanto, también.
P.-Damos por hecho que hay un trabajo de documentación tan exhaustivo como gratificante para escribir este libro.
R.- Sí, un trabajo de documentación fascinante, que como digo llevo desarrollando muchísimos años, quizás al principio no pensando en la novela en sí, sino en comprender África, después, ya cuando empecé con la novela, pues un año entero (y durante los otros que he tardado en escribirla) leyendo sobre todos esos personajes que aparecen y sobre arte africano. El momento cumbre se produce cuando buscando el secreto que guarda la máscara, que es el hilo conductor de la novela, paso una semana de investigación en el museo Quei Branly de París, y accedo a un documento de un antropólogo norteamericano publicado por la universidad de Hadvar en los años 30, en donde descubro el secreto exacto que necesitaba para cerrar la historia.
P.- Y también aparece un movimiento que en España es poco conocido, la Negritud.
R.- Efectivamente, de la Negritud se ha hablado muchísimo en el África de influencia francesa y en Francia, pero en España poco. Me resulta un movimiento fascinante dentro del periodo histórico en el que se desarrolló, por eso acudo a sus principales precursores, el senegalés Senghor y el martiniqués Cesaire, dos personas a la búsqueda de su identidad, dos personas que querían saber quiénes eran, y conocerse, dos personas, sobre todo el primero, cargado de contradicciones. Siempre me parecen muy interesantes este tipo de personajes.
P.- Hay arte, amor, intriga, interesantes referencias culturales, cosmopolitismo… ¿Estamos ante los mimbres de una novela de éxito pronta a pasarse al cine?
R.- Pues la verdad es que sí, me gustaría, sobre todo porque el objetivo de la novela es intentar que los lectores comprendan África, si eso ayuda a ese intento, pues mucho mejor. En cualquier caso es algo que no me planteo, la literatura en un proceso a largo plazo en donde muy poco a poco, si se es constante, se van dando pasitos, pero todo es tremendamente difícil y complejo. 
P.-Al ser canario ¿cuentas con la ventaja cultural de poder ser un puente entre Europa, África y América? ¿Las muchas influencias culturales que tenéis os permiten comprender cosas que a otros nos puedes ser un poco ajenas?
R.- Canarias está situada al lado de África y debería ser así, me considero un producto de ello, pero no dejamos de ser una minoría, por lo general en Canarias la gente no mira a África, aunque últimamente esto está cambiando un poco. Con respecto a América, es distinto, una historia común, un lugar de paso, un acento parecido. Si, podríamos ser un puente entre estos tres continentes que nombras, es una realidad y proyecto que me interesa mucho..
P.-Tu anterior novela en M.A.R. Editor, Tú eres azul cobalto, se está distribuyendo en América. Para un autor insular, "dar el salto" a la península es difícil; pero lo diste. Después el salto a América. ¿Qué razones crees que hay para haberlo logrado?
R.- Ja,ja,ja, por ahora solo estamos en México con Tú eres azul cobalto, pero sí, fue una gran satisfacción, es un libro muy propicio para ello, una novela inspirada en una mexicana universal, Frida Kahlo, y además una novela que encuentra muchos lectores, sobre todo lectoras, apasionadas, me sorprende que después de 10 años de haberla escrita, me sigan llegando mensajes de nuevas lectoras comentándoles todo lo que les ha gustado. Creo sinceramente que Tú eres azul cobalto, tiene todavía muchas más vidas. Ojalá las viva. 
P.- Has presentado en Feria del Libro de Guadalajara (México) Tú eres azul cobalto. ¿Qué se siente al participar en la más importante feria literaria del ámbito hispano en el mundo?

R.- Fue una experiencia fantástica, participar en ese feria que es la más importante del ámbito hispano, a la que ya he asistido en tres ocasiones, aunque sólo la última a presentar una novela mía. Pero sobre todo me parece fantástico por el amor a la literatura que se respira en esa feria, por el amor a la cultura que se respira en ese país. Es extraordinario. Uno es plenamente feliz los días que dura la feria.