"Optimismo radical", el nuevo poemario de Juan Carlos Ortega



El nuevo trabajo poético del madrileño Juan Carlos Ortega llega a las librerías con el arrasador título de “Optimismo radical” (editorial Cuadernos del Laberinto. Madrid, 2016). Nos encontramos con la confesión vital de que la alegría, el sentido del humor y la esperanza puede cuajar el alma poética. Juan Carlos Ortega abandona el estricto malestar al que nos tiene acostumbrados la temática histórica de la poesía. Cambia el llanto por la risa, cambia la desazón por ingredientes jocosos e inteligentes, cambia el desamor por el equilibrio sereno del amor y nos devuelve un cóctel de ritmo y placidez, un poemario beneficioso y puro que calienta el ánimo y hace que se desee volver a intentarlo. La vida fluye en cada palabra y el sentimiento de gratitud por la naturaleza, por el lenguaje o la emoción nos arrollan.

Otro día disponible
para descubrirme a mí mismo
para gozar salvajemente
de mis cinco sentidos
para saborear la libertad
para soñar con puertas secretas
que me lleven a una nueva dimensión
para celebrar lo que ocurra
aunque no ocurra nada,
no siempre se puede esperar un día apasionante.


 Hemos tenido la ocasión de charlar con el autor, a escasas horas de la presentación en sociedad de "Optimismo radical".

-Llega a las librerías de toda España “Optimismo radical” su nuevo poemario. ¿Qué va a encontrar el lector tras este espumoso título?

 Escribí el poema que da título al libro después de un viaje el verano pasado a Islandia, que es el país de las cataratas. Recuerdo que me gustaba mucho sentarme a mirar el agua saltando al vacío,  ver cómo golpeaba contra las rocas y sentir su estruendo envolvente. Y ese intenso espectáculo me hacía sentir una enorme alegría y un deseo de lanzarme a la vida con el mismo optimismo con el que sentía que lo hacían las aguas.
Algunos  amigos me han dicho que el título me pega mucho. Y es que yo soy muy vital y en general, alegre. Tengo sentido del humor y me gusta reír. Así que en bastantes poemas  combino el humor con la reflexión sobre las experiencias de la vida. Observo lo que hace la vida conmigo y reflexiono sobre lo que hago yo con ella. O busco mi yo más auténtico entre todos los innumerables yoes que habitan dentro de mí. La poesía es juego y también exploración, una manera de vivir plenamente consciente. También es una forma de compromiso, de propuesta de cambio. Pero sobre todo es una forma de celebrar la vida, real y cotidiana.

 Me gusta también reflexionar sobre la creación poética y toda una sección está dedicada al tema de la metapoesía, a veces dándole voz al propio poema para que cobre vida y sea él mismo el que se exprese.

Por último al amor es otro de los temas, otro de los regalos que ofrece la vida, aún cuando acabe, incluso cuando no se sabe muy bien lo que se quiere. Después de la experiencia intensa del enamoramiento, la vida continúa y el amor se convierte en otra cosa. O en otra forma de de amor. Por cierto, el amor y el humor también combinan en este libro.



-Además de poeta es usted profesor, actor y terapeuta. ¿Qué se entremezcla en estos cuatro oficios?

 Creo que el oficio de poeta es el más antiguo en mí.  Recuerdo que ya escribía poemas siendo un adolescente. Malos, pero los escribía, que es lo importante en todo oficio: la práctica constante.
Casi al mismo tiempo me entró la afición por el teatro. Supongo que lo que a mí me gustaba era la literatura en general y el teatro fue una forma de vivirla en directo, de experimentarla en mi propia carne, de ser distintos personajes con distintas vivencias.

También la profesión de profesor me vino dada a través de la literatura. Yo estudié Filología hispánica y al principio, cuando me preguntaban cuáles eran las salidas de mi carrera, yo les decía que ni lo sabía ni me importaba, porque a mí lo que me interesaba era la literatura, sin más y por supuesto la lengua con la que se hace. Cuando terminé la carrera y me dediqué a enseñar Lengua y Literatura, descubrí, para mi sorpresa, que me gustaba mucho la docencia. Y cada vez me gusta más. A menudo bromeo diciendo que yo en realidad no trabajo, sino que voy a pasármelo bien dando clase a los alumnos, y que tengo la suerte de que me pagan por ello.

La profesión de terapeuta ha sido la más reciente. Hace unos años supuse que un buen trabajo de crecimiento personal sería muy beneficioso para mis alumnos y me formé como terapeuta Gestalt. Y aunque mi intención inicial no era ser terapeuta, descubrí que también era una profesión apasionante. Desde entonces no he dejado de formarme en distintas terapias humanistas.

Y por supuesto, estas cuatro profesiones combinan perfectamente y se enriquecen mutuamente. Sin ir más lejos, las experiencias terapéuticas son fuente de inspiración de bastantes de mis poemas.



- Cuatro años de silencio desde su anterior poemario “Canto cotidiano”. ¿No se le salían los versos por la garganta de estar tan calladito?

 En realidad no he dejado de escribir. De hecho, entre medias de “Canto cotidiano” y “Optimismo radical” escribí un poemario titulado “Confianza” que no he publicado. Un par de poemas de ese libro aparecieron publicados en la antología “Amor. Poesía amorosa contemporánea” publicado también por la editorial Cuadernos Del Laberinto.
A veces he tenido rachas de escribir poco. Pero el año pasado estuve durante meses escribiendo a diario. Fue una mezcla de inspiración y de propósito de escribir todos los días, fuera lo que fuera. Eso sí, después hay que seleccionar, porque no todo vale.



-¿Sigue siendo la poesía un arma cargada?

 Los temas sociales son también para mí una fuente de inspiración poética. La realidad es, con demasiada frecuencia, dolorosa y no conviene caer en la indiferencia ante las injusticias. A menudo utilizó una vez más la ironía. Es un buen método para no caer en lo panfletario.


-¿Qué opinión le merece la métrica y la rima en la actualidad?

 La poesía es y siempre será ritmo. Pero hay muchas maneras de conseguirlo. El cómputo silábico y la rima no son, obviamente, la única forma. Aunque admiro a los poetas que son capaces de encajar su pensamiento de forma armoniosa en una estructura métrica cerrada sin que por ello suene forzado. No es mi caso. Yo busco el ritmo del poema por otros cauces.


-¿Vuelve la poesía a estar de moda?

 Creo que nunca ha dejado de estarlo. Aunque es verdad que en algunas épocas ha tenido un mayor desarrollo. Y tengo la sensación de que, efectivamente, ésta es una de esas épocas. Hoy en día, por ejemplo, hay muchos locales en los que se recita, las famosas Jam session de poesía en los bares literarios,  en los que cualquiera puede subirse a un escenario a recitar los poema que haya escrito. Esto es un fuerte impulso para la creatividad y para el fomento de la poesía.
Nunca ha sido un género de masas, pero me parece que estamos en un buen momento y que la poesía, hoy en día, tiene un público considerable. 



VIERNES 20 MAYO • 19:00 horas
Juan Carlos Ortega presenta "Optimismo radical"
Con la intervención de Giusseppe Domínguez y Alicia Arés
Centro de Arte Moderno - Librería del Centro • C/ Galileo 52 • Madrid

Entrada libre hasta completar aforo 



El autor: Juan Carlos Ortega
(Madrid, 1964)
Licenciado en Filología hispánica. Cursó estudios de Doctorado en el programa de Literatura española moderna y contemporánea.

Profesor de Lengua y Literatura desde el año 1991 en los niveles de ESO y Bachillerato.

Publicó los poemarios Regreso (2010), y Canto cotidiano (2012);y ha participado en antologías como Tragaluz 17 (2011), Verso Cero (2013), Amor. Poesía amorosa contemporánea (2014), Haré confeti de mis versos (2014) y 21 poetas sin ánimo de título (2015).

Ha realizado cursos de formación actoral y participado como actor en obras como Las mariposas son libres, de Leonard Gershe; Fuera de quicio, de José Luis Alonso de Santos; Terror y miseria de todos los tiempos, montaje a partir de textos de Bertolt Brecht y José Sanchís Sinisterra. Además ha sido profesor de taller de teatro y ha dirigido diversos montajes.

También ha realizado estudios de formación en Terapia Gestalt; y en la actualidad está formándose en Constelaciones Familiares Sistémicas y está estudiando el grado en Psicología (UNED). Además trabaja como terapeuta.