Entrevista a Martín Ortega Carcelén, autor del libro Ser español en el siglo XXI





Acaba de aparecer un libro con un título que nos ha llamado la atención: Ser español en el siglo XXI (Cuadernos del Laberinto, 2016). Parece difícil hacer una definición de lo que es ser español hoy cuando vivimos tanta incertidumbre política, y cuando la antigua idea de España recibe ataques desde muy diversos frentes, como el independentismo en Cataluña y el País Vasco. El libro es un ensayo sobre cuestiones políticas y de actualidad, escrito con soltura por Martín Ortega Carcelén, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense, que también está presente en los medios, con artículos de opinión en el diario El País, y entrevistas en radio y televisión. Martín Ortega se presta a responder nuestras preguntas, como académico y también en su vertiente de escritor, porque anteriormente ha producido novela y poesía. 



P.- En primer lugar, ¿cómo surgió la idea de este libro?
R.- La idea inicial fue explicar las experiencias internacionales de separatismo, que eran usadas en Cataluña de cualquier manera. Cada uno arrima el ascua a su sardina, pero los soberanistas catalanes parecían arrimar el ascua y el fuego entero a su lado para ponerlo todo a su favor. Los casos de Escocia o Quebec, por ejemplo, no dan la razón a los que buscan la independencia, sino todo lo contrario. En Escocia nadie habló de proceso unilateral, sino que se acordó con Londres un referéndum. En lugar de esperar ese tipo de pacto, los soberanistas catalanes afirmaron que tienen un derecho soberano a la independencia, cosa que los escoceses nunca defendieron. También los soberanistas catalanes han dicho que querían acercarse a Europa, cuando la Unión Europea ha dicho por activa y por pasiva que no acepta nuevas independencias hechas de esa forma. Los soberanistas no lo reconocen, pero tanto Europa como los países no europeos han rechazado su proyecto.

P.- Entonces, ¿su libro es sobre cuestiones internacionales?
R.- Ese fue el punto de partida, pero el resultado final es mucho más amplio. El libro también habla de la Historia, y ese es un relato muy interesante. La cultura catalana, que es fundamental en todo este debate y tiene una fuerte personalidad, se originó en la Edad Media pero poco a poco se fue relacionando con otras culturas de la península para hacer una cultura española, que es mestiza. No puede creerse que la cultura española es castellana, ni que la catalana es independiente, sino que todas ellas, la vasca, la gallega y otras, fueron siempre particulares, pero al mismo tiempo contribuyeron a una lengua común y una cultura común, que también se desarrollaron en América. Los catalanes han contribuido a la cultura española como los asturianos, los canarios o los vascos.

P.- En su definición de ser español, ¿tiene mucha importancia la cultura?
R.- Desde luego, uno de los elementos esenciales de lo español hoy en día es la cultura, que se ha hecho con las más diversas aportaciones. Los sanfermines, la cocina gallega o la tomatina de Buñol son tan españoles como el flamenco, y esta diversidad tiene una riqueza especial. Quizás no somos conscientes de ello pero tenemos una de las culturas más potentes del mundo. La cultura española es en parte atlántica y en parte mediterránea, es europea y americana, es un cruce de caminos entre el norte y el sur, el Mediterráneo e Iberoamérica. Además, nuestra cultura no está en los museos, sino que se compone también de numerosas manifestaciones modernas, como la gastronomía, la música, el cine, la moda y el deporte, que son percibidos en el resto del mundo como españoles. Hay por ejemplo una forma de vivir en la calle que se diferencia de otras cercanas, como la francesa, la italiana o la portuguesa.

P.- Sin embargo, no puede negarse que existen sentimientos de identidad muy fuertes en Cataluña, el País Vasco y otros territorios, que hacen a algunos hablar de un Estado plurinacional y de la necesidad de organizar plebiscitos para la independencia.
R.- Esos sentimientos de identidad existen y tienen bases históricas indiscutibles. Tenemos la suerte de que la pluralidad de España se mantuvo durante la etapa de la Monarquía Hispánica, mientras otros países europeos hacían tabula rasa. Por eso en España han seguido existiendo el catalán y el euskera. Las diversas lenguas y formas de ser son una causa de orgullo para quienes las comparten. El problema surge a la hora de canalizar esa identidad. Hay una manera moderna de canalizar la identidad en un Estado plural y democrático dentro de Europa, que es reclamar esa identidad pero aceptar las sociedades multiculturales que son producto de la convivencia, y hay otro enfoque que es el de la exclusión y la afirmación de una identidad única. Si se dice repetidamente que la personalidad de las comunidades históricas no puede coexistir con otras en el mismo Estado, entonces se termina creyendo que la única salida posible es la independencia. Pero eso es un mito del siglo XIX. Hoy las identidades son múltiples y las sociedades son complejas, y cada vez lo serán más en un mundo globalizado. Ese es el mayor obstáculo de los independentistas. Solo se fijan en una parte de la sociedad y solo atienden a identidades excluyentes. 

P.- Ante la situación actual, ¿puede hacerse un proyecto común de España? ¿Cuáles son las propuestas de su libro?
R.- Por supuesto que puede hacerse un proyecto común. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa. Los independentistas ponen el foco en los particularismos, pero existen intereses comunes, los orígenes de la gente están mezclados, compartimos principios y valores, las infraestructuras nos conectan también, y las décadas de democracia son otra razón para seguir construyendo entre todos. De nuevo la mirada internacional es muy importante. Mientras aquí seguimos debatiendo, la percepción de España en el exterior es muy positiva, por los avances económicos desde los años ochenta como por los avances políticos, que son admirados en todo el mundo. Una propuesta que se hace en el libro es precisamente poner en valor todo lo positivo que hemos hecho juntos. Cualquiera que haya conocido España en la década de 1960 o 1970 y viaje un poco ahora por nuestra geografía se dará cuenta de los enormes progresos en todos los campos. Otra propuesta que hace el libro es concentrarse más en los problemas europeos, globales e internacionales. Debemos mirarnos menos el ombligo y ser conscientes de los enormes desafíos que tenemos delante. Para afrontar cuestiones como la deuda pública, la sostenibilidad del Estado del bienestar con una población envejecida, las crisis en el vecindario, o para resolver asuntos tan graves como la energía, el medio ambiente o el cambio climático, es mucho mejor trabajar juntos desde un Estado que es una potencia media con proyección global y con una capacidad para entender esos problemas globales. En España tuvimos un proyecto común para establecer la democracia, para modernizar el país o para acercarnos a Europa. Ahora el proyecto debe atender a los retos globales porque los problemas del futuro son globales.



MARTÍN ORTEGA CARCELÉN
Es profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid, e investigador senior asociado en el Real Instituto Elcano.

Fue Director de Análisis y Previsión en el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, y con esa unidad de análisis ha colaborado posteriormente. Entre 2002 y 2007 trabajó para la Unión Europea, contribuyendo a desarrollar la política exterior y de seguridad común, como investigador en el Instituto de Estudios de Seguridad en París.

Durante años ha sido colaborador con artículos de opinión en el diario El País, y ha participado con comentarios sobre cuestiones internacionales en radio y televisión, sobre todo en Canal 24h de RTVE.

Entre sus publicaciones recientes se cuentan el libro Derecho Global. Derecho Internacional Público en la era global (Tecnos, 2014), y artículos sobre las Leyes de Acción Exterior y de Tratados (Foro. Revista de Ciencias Jurídicas y Sociales, 2015), o sobre Gibraltar y el Tratado de Utrecht (Real Instituto Elcano, 2013).



Más información:
Coleccción ANAQUEL DE HISTORIA, nº 3 • 376 páginas • I.S.B.N: 978-84-945530-1-1 • 16€