Doce meses y un día, de Pilar Pastor

Con motivo de la publicación del poemario "Doce meses y un día" (Editorial Cuadernos del Laberinto), entrevistamos a su autora, Pilar Pastor.

Pilar Pastor acoge al tiempo en su regazo, lo siente, lo piensa, lo tensa ante sus ojos, ávidos de sentir y de saber; ante una conciencia dispuesta a atravesar el límite de la realidad para llegar hasta la otra orilla, donde es posible lograr, en palabras de Cioran, «el estado límite de la sensación», una suerte de éxtasis que consiguen sólo quienes «aventurándose fuera de sí mismos, sustituyen la ilusión cualquiera que fundaba sus vidas por otra suprema, en la que todo se resuelve, en la que todo es superado».Y desde ahí, otros ojos contemplan el transcurrir del tiempo; otros oídos escuchan, atentos al «ulular sin boca».

En «Doce meses y un día» se ponen al descubierto cada una de las estaciones, con sus peculiares cambios, y en sus variadas naturalezas muestran las diversas facetas de un ser que, mediante las palabras que no busca, sino que a él mismo le atrapan, es capaz de apreciar un nuevo universo, desposeído de las pesadas cargas de la realidad sumisa.

Pilar Pastor sabe mirar, mirar para encontrarse, escucharse y escuchar todos los ecos, y sentir el deseo de la palabra para lograr adivinarla, escudriñarla y destilar toda su esencia.




Llega a las librerías su primer poemario “Doce meses y un día”, ¿Qué se esconde tras este potente título?
En realidad es un título “transparente”, si bien es cierto que juega a esconderse tras una denominación que podría sonar casi carceraria. Pero no se trata de una condena, ni de un tiempo pasado que se cuenta en meses, en días o incluso en minutos y segundos por imposibilidad de disfrutarlo, sino todo lo contrario. Cada mes, cada día, cada instante son plenos  y son contemplados, saboreados, estrujados; son los doce meses de un año pensados como una parábola de vida: un inicio casi esbozado a través de los dos primeros versos  y  poco a poco un cuerpo que va creciendo como se crece a medida que pasan los años. Y un día… un día extra que nos permite mirar hacia lo que vendrá

¿De dónde nació ese afán de escritura?
La verdad es que no sabría decir de dónde nació, pero sí sé que es imperativo para mí y que ha determinado muchas de las decisiones de mi vida. Me hice periodista para poder escribir y para cultivar esa pasión con la que convivo desde siempre.  La palabra es en mi opinión el  instrumento más preciso y eficaz que poseemos para la comunicación, incluso para comunicar con nosotros mismos. Muchos de nuestros pensamientos pasan por nuestra cabeza en forma de palabra. 

¿Cuáles son sus referentes en poesía, qué libros son los imprescindibles en su biblioteca?
En poesía he leído y leo sobre todo poesía española. Por mi trayectoria vital, he entrado en contacto también con la poesía italiana y destacaría a Vivian Lamarque, una poeta italiana que he llegado a conocer a través de los libros de cuentos que leía a mis hijas antes de dormir. Admiro la levedad de Wislawa Szymborska y me duele no ser capaz de poder disfrutar de sus palabras leyéndola en polaco. Entre los españoles, no puedo dejar de seguir leyendo a  José Hierro, Gil de Biedma, Claudio Rodríguez, José Ángel Valente  y, sobre todo, a  Antonio Gamoneda. Pero hay muchos libros de prosa que para mí son imprescindibles . Durante los últimos años quizás la intensa prosa de Cormac McCarthy  es la que más me ha interesado:  hay fragmentos que se leen como se lee un poema.

Una duda que todos tenemos: ¿las mujeres que escriben poesía, son poetas o poetisas?
Bueno, la RAE admite las dos formas, así que va en gustos. Yo, la verdad, prefiero “poeta” porque creo que “poetisa” tiene que sacudirse de encima esa connotación de cursilería que  tradicionalmente –y de forma equivocada- se ha atribuido a las mujeres que escriben versos.

¿Qué papel  juega la rima y la métrica en la poesía del siglo XXI?
Encerrar un mensaje en un cierto formato poético no debería escandalizar a nadie en el siglo XXI, visto que hay redes sociales que se han impuesto obligando a restringir nuestras ideas en 140 caracteres.
Por otro lado, la métrica y la rima son instrumentos para permitir a la poesía mantener el cordón umbilical que la hizo nacer unida a la música. Forman parte de la disciplina, aunque el verso libre ha abierto un enorme caudal de posibilidades a la palabra poética. El verso libre es el dodecafonismo de la poesía: bajo la apariencia de una falta de código se esconde el código más potente que es la palabra desnuda.

Últimamente parece que la poesía goza de muy buena salud, se ha relanzado su afición y las cifras de ventas aumentan ¿A qué cree que es debido este despertar poético?
En primer lugar, creo que es una excelente noticia y sobre todo que esto sea tan evidente en España. Yo vivo en Italia y son muchas las personas que me comentan admiradas esta nueva lozanía poética que notan cuando llegan a nuestro país.  En mi caso concreto, y creo que no es el único, la poesía es un buen refugio para encontrar un rincón donde no permitir el paso a todos esos estímulos visivos, sociales e informáticos  que el entorno me ofrece o impone. La única máquina que funciona cuando leo un poema es mi cabeza, un instrumento  más potente que cualquiera de las gafas de realidad virtual que hay en el mercado.  La lectura de un poema nos permite tener entrenada esa maravillosa máquina de imaginación que llevamos sobre los hombros y reconstruir  a través de la lectura algo que nos pertenece solo a nosotros y que irrepetibile: es la artesanía de la imaginación a kilómetro cero.

¿En qué proyectos literarios está trabajando?
En mi libreta tengo varias ideas para desarrollar un pequeño volumen de cuentos, aunque sé que es un género que últimamente no tiene mucho mercado. Además, la edición de este libro me ha animado para recopilar otra serie de poemas que espero poder convertir en un nuevo poemario.



PILAR PASTOR
Nació en Astorga (León), pero vivió en Madrid desde los nueve años. Es periodista y ha trabajado en RNE y RTVE. Es, asimismo, doctora en lingüística aplicada a la enseñanza de la lengua por la Universidad Antonio de Nebrija de Madrid y actualmente vive en Italia donde trabaja como profesora en la Universidad degli Studi di Trento.

En prensa escrita ha formado parte del equipo de redacción de varias revistas y ha sido jefe de producción de Arena Internacional del Arte y redactora jefe de la revista Diseño Interior. Ha colaborado con diversas publicaciones periodísticas y sigue colaborando con la revista Claves de la Razón Práctica. Ha sido responsable de la página de reseña de libros de la revista Dunia.

Como poeta ha escrito desde su juventud y ha publicado en la revista Amén, en las antologías Enésima hoja (2012) y Bajo la estrella, el viento (2016).  


Más información:
DOCE MESES Y UN DÍA, de Pilar Pastor
Coleccción ANAQUEL DE POESÍA, Nº 62
Prólogo de Nuria Claver
Ilustaciones a color de Maurizio Corradi
Edición bilingüe: EspañoL / Italiano
54 páginas • I.S.B.N: 978-84-945530-5-9 • 11,50 €



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