No importa cuándo si hoy es todavía. Poesía de Manuela Ipiña

Sexto Continente, de RNE, ha tenido la oportunidad de charlara con la poeta Manuela Ipiña (Bilbao, 1978), cuyo nuevo poemario "No importa cuándo si hoy es todavía" (editorial Cuadernos del Laberinto. Madrid 2016) acaba de llegar a las librerías de toda España.

 Manuela ríe con toda la risa y llora con todas la lágrimas, cuando hay que hacerlo y cuando hay que escribirlo. Con toda la autenticidad que este mundo necesita.

La poesía de Manuela Ipiña agita las palabras en todos sus significados para que elijas con quién danzas en la pista de tu baile. Escucha, al fondo de la sala, suena todo el tiempo el amor en gerundio mordiendo indiferencias.


No importa cuándo si hoy es todavia es una aventura, un paseo por la sensibilidad, la fuerza, la ironía, la conciencia, la risa, el descaro, la ilusión y su contrario; de encontrar bocas y otras calles, ratones sin salida, bicicletas entre aviones, estrellas y planetas. La Vida en sus matices; La Vida, sobre todo.



Acaba de llegar a las librerías de toda España “No importa cuándo si hoy es todavía” , su segundo poemario tras el éxito de “Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte”. ¿Qué va a encontrar el lector?
 Creo que dependerá de cada persona que lo lea. Cada uno y cada una de nosotras nos quedamos con aquello que resuena con nuestra historia, con algo que vivimos, anhelamos, tememos, algo que nos toca, en definitiva. Encontrará muchas historias, puntos de partida y sobre todo ganas de vivir y valentía; una poesía que reconcilia con la vida y el amor. Todo ello salpicado con alegría, ironía, humor, dobles sentidos, cierto surrealismo y mensajes escondidos. De ahí que pueda tener muchas lecturas y aportar algo nuevo cada vez que se lea. En cualquier caso, poemas que despiertan.

El poemario abre con una cita de Antonio Machado de la que ha extraído el título. ¿Es un homenaje a la poesía clásica? ¿Recupera la prosa y la métrica en este poemario?
Escribiendo estos poemas me encontré sin buscarlo con Antonio Machado en muchas ocasiones. Uno de los títulos que había barajado espontáneamente era precisamente “Días Azules”, y en otros de los poemas me encontré a mí misma hablando del “Camino”. Después de acabarlo, me di cuenta de que no siempre hoy es todavía. Algunas historias siguen vivas en nosotros porque a día de hoy, seguimos sintiéndolas. Otras en cambio, quedan en el olvido y ya no son parte de nuestro presente. 
 
Cuando algo nos toca, no importa cuándo lo hace, sigue en nosotros hasta que deja de hacerlo. Por eso quiero decir que no importa cuánto tiempo haya pasado de algo, si hoy todavía sigue pasando. En cierta manera también es decir que el tiempo no lo cura todo, como suele escucharse. Por mucho que haya pasado, algunas historias se reviven cada día. Que dejen de vivirse en el presente es lo que hará que la herida cierre y que hoy ya, no contenga esos “todavías”.
 
En este sentido, el título tiene una acepción diferente y abre la posibilidad a que pueda o no pueda ser hoy, todavía, algo que ya pasó, de ahí el condicional que cierra la frase.
 
Entiendo la magnífica frase de Machado en el sentido de que siempre estamos a tiempo y lo que importa es el aquí y ahora, lo que vivimos. Sin embargo en nuestro ahora pueden darse cosas del pasado como si fueran presente, porque son todavía y otras en cambio, mueren y ya no son parte de nuestro hoy, no son ahora, no laten ahora.
 
Creo que da para disertar ampliamente y en cualquier caso quería homenajear la figura de Antonio Machado, porque como ya he dicho, me he encontrado con él, sin querer, en numerosas ocasiones, durante el tiempo que estuve escribiendo los poemas. 
 
Recupero la métrica en algunos poemas aunque sigo prefiriendo el verso libre. La prosa poética es un género que también me apasiona y en este sentido creo que siempre estará unido a lo que escriba.

Una de las características de su poesía es que se pregunta por temas poco comunes en este arte, como pueden la profundidad de las dudas, las contradicciones en las que cae la sociedad actual o la simple felicidad. ¿Es un reflejo de su personalidad, de su peculiaridad como artista?
 Sí creo que es uno de los componentes o características de lo que escribo. No concibo escribir sin afrontar lo que cuento desde el punto de vista del conocimiento personal, de la construcción, del verse, del “darse cuenta”. Me han dicho en ocasiones que soy bastante filósofa y estoy de acuerdo. Influye mucho también el hecho de que parte de mi camino vital sea el conocimiento personal y la psicoterapia. Eso me aporta una visión quizá más consciente, de la que tendría si no hubiera sido así, aunque ya desde pequeña iba por esos derroteros.

¿Se da cuenta de que muchos de sus poemas están teñidos por el surrealismo y el sentido del humor?
 Lo sé, a veces es la chispa que nos hace reaccionar, despertar, otras la que mitiga el dolor, le quita hierro, le aporta alegría y apertura de miras. También están en mi manera de ser, de hablar. Una en el fondo, escribe como es. En cuanto al surrealismo, es algo que siempre me ha llamado, innato en mí y creo que le da mucha originalidad.
 Esto hace que los poemas se abran exponencialmente a miles de posibilidades y puedan entenderse de muchas y diferentes maneras. Creo que aporta magia a los poemas y abre la concepción o percepción a mundos paralelos, que quizá también existan.

Da la impresión de que en este nuevo poemario ha evolucionado, su poesía es más madura, más asociada con la realidad en contraposición con la fantasía que reflejaba en el primero.

Supongo que los poemas acompañan y van con la madurez del poeta. Yo siempre he tendido a la fantasía, forma parte de mi carácter. Quizá en este segundo poemario se vean las cosas desde un prisma más sereno y como decía, reconciliado con la vida y el amor, con el suelo que pisamos.

¿Cómo define la poesía?
 No me gusta definirla. Soy contraria a ello. Creo que cada definición encierra una jaula. Siempre es algo vivo, íntimo, que toca, que cuenta una verdad adornada con imágenes, ritmo, música, que impregna los sentidos y encuentra bellas y múltiples formas de llegar al corazón, disfrutando de un camino hecho de palabras que bailan entre sí.

¿Qué le da poesía frente a la narrativa?
 Me da libertad, precisión y rapidez para llegar al mensaje que quiero trasmitir. 
 
Me ofrece caminos y contra picados, juegos de despiste y golpes certeros, me abre a un mundo infinito de posibilidades y da cabida a la magia mediante todas sus figuras. Me da el disfrute  mientras cuento la historia. Me conecta con el sentir y me ofrece a la vez, mil maneras de decir. Además con ella, puedo dar saltos que difícilmente podría dar con la narrativa.



 CUANDO LA TIERRA CONFUNDE
A UN GLOBO AEROSTÁTICO

 Si te quedas atascada
en la mirilla del tiempo
y olvidas el poema
que de niña recitabas,
si el globo en su alzada
se ofusca en enseñarte
las aristas de una tierra
que siempre fue redonda,
si algún día no te encuentras
y te hallo resignada,
ese día, amiga mía,
tendré que espabilarte
con un par de bofetadas.


 ADIÓS A LAS ARMAS

 Hagamos que el poema
deponga las armas.
Dejemos que descansen
las palabras infieles.
Que sea el perdón
quien abra la puerta
que el odio golpea.
Que cuando llamen responda
la vida sin olvido.
Que mis ojos se aclaren,
una vez limpios.
Que se moje el papel,
una y otra vez,
en letras capaces
de festejar esta fiesta
que para mí es la vida.


MANUELA IPIÑA
Bilbao (1978) Estudió Derecho y se especializó en Recursos Humanos. Compagina el trabajo con su formación como psicoterapeuta, campo que le apasiona. Comenzó sus estudios sobre Terapia Corporal Integrativa en 2013 y actualmente continúa formándose como psicoterapeuta Gestalt. Todo esto ha hecho que en su vida exista un antes y un después y que se hayan abierto nuevas puertas en su camino, como en este caso, la poesía. En 2015 publica su primer poemario, Cuando hablan de Creta y yo estoy en Marte (Editorial Cuadernos del Laberinto). Para Manuela escribir es una manera de reflexionar sobre vivencias y sentimientos universales que todos hemos vivido; revivir lo vivido, aceptarlo y amarlo como parte de la vida.
Le gusta escribir sobre temas sociales y cotidianos e intenta llegar al terreno de la consciencia. Confiesa que para ella, el amor es uno de los ejes principales.
Ha participado en diversas revistas literarias y ha colaborado en diferentes espacios dedicados a la difusión de la poesía. También escribe pequeños micro relatos. Manuela es una buscadora que se reencuentra una y otra vez, y hace que todos nos veamos en ella. Sabia, valiente, guerrera, maga, presente y consciente.


 Más información:
 http://www.cuadernosdelaberinto.com/Berbiqui/no_importa_cuando.html
 Editorial Cuadernos del Laberinto. 
Coleccción Berbiquí de poesía, nº13
150 páginas • I.S.B.N: 978-84-945530-4-2 • 10 €
Prólogo: Ana León