Entrevista a Antonio Miguel Morales por la obra Teatral "La ciénaga", sobre el horror de la huida

P.-¿Surge La ciénaga del horror cotidiano de la huida de millones de personas de sus países de origen?
R.- La respuesta no puede ser cien por cien afirmativa. Es cierto que mi obra La ciénaga parte del horror de la huida. Pero el drama más grande con el que se encuentran los personajes de La ciénaga es el de la imposibilidad de la llegada. La Comisión Europea, en mayo del pasado año, decidió reubicar a 160.000 migrantes. A día de hoy, solo 272 han sido acogidos. ¿Alguien lo entiende? En España se ha dado refugio a 18 personas. Sin duda alguna la magnitud del genocidio es inversamente proporcional a la respuesta ante las necesidades de acogida.

P.-¿Es tu obra un arma de denuncia o una creación artística con una buena dosis de poesía?
R.- Por supuesto que La ciénaga es una denuncia. Es más, la razón de existir de La ciénaga es denunciar que nos están engañando. Que no se puede llamar “refugiado” a nadie si no se le da refugio. Hay que poner nombre a lo que estamos permitiendo desde Europa, y se llama genocidio. La ley debe convertir a los seres humanos en ciudadanos para no ser una ley criminal. ¿En qué nos hemos convertido los humanos si el mero azar de nuestro lugar de  nacimiento determina nuestra legalidad o nuestra ilegalidad, nos hace soberanos o nos hacina en campos de exterminio?  La ciénaga es una metáfora del Mar Mediterráneo, donde la muerte, a fuerza de ser cotidiana, se ha convertido en invisible. En la era de la globalización, los cadáveres han perdido visibilidad. La globalización era una trampa para universalizar las fronteras, para estigmatizar a los que logran cruzarlas, negándoles la ciudadanía. Al mismo tiempo, queremos denunciar la invisibilidad de la tortura, la explotación y la muerte en todos los terrenos fronterizos. Porque, como dice uno de nuestros personajes, “en la frontera lo que existe no se ve, y lo que se ve no existe”. Para contar todo esto hemos intentado no olvidarnos nunca de que estamos escribiendo una obra de teatro. Y la poesía, como tú bien dices, nos ha ayudado mucho a posicionarnos desde la estética del drama. El verso, en la dramaturgia contemporánea, a veces provoca ese distanciamiento del que hablaba Brecht. Y ese distanciamiento tiene como intención primera que el espectador tome partido ante lo que está presenciando, pero sin ser adoctrinado. Como dramaturgo, me interesa que el espectador tome partido.

P.- ¿Esta obra significa la resurrección de tu compañía teatral en cierta medida? ¿A qué se debe esta resurrección?
R.- No exactamente. Hablar de resurrección implica hablar de muerte. Y Almazara no había muerto. Si es cierto que el fallecimiento del director del grupo, Isidoro Albarreal, provocó un parón en una compañía que llevaba 34 años de trabajo ininterrumpidos, casi a montaje por temporada. Isidoro era una persona muy especial, que contaminaba con su entusiasmo a todo el que se rozara con él. Y la conmoción tras su pérdida fue enorme. Por eso mismo, Pepe Mármol, actor de Almazara desde los principios de la aventura, comprendió que la mejor forma de mantener viva la antorcha que Isidoro había encendido era seguir trabajando. Nos lo propuso a una serie de personas que habíamos formado parte del grupo en diferentes etapas. Se incorporaron algunas personas nuevas.  Y aquí estamos. La ciénaga es el primer proyecto de una nueva etapa. Pero no es una resurrección porque no puede haber resurrección donde no ha habido muerte.

P.-La puerta en escena de La ciénaga parece más alegórica que realista. ¿Qué has pretendido?
R.- Es cierto que en La ciénaga los símbolos son importantes. Convertir la realidad en símbolo nos permite acercarnos a ella con la distancia suficiente. La actualidad pasa desapercibida ante nosotros porque se pasea delante de nuestras narices cuando nos disponemos a dar buena cuenta de un plato de lentejas o a echar una siesta desde la rivera confortable de nuestro sofá. La actualidad es invisible porque es contemporánea. En cambio el símbolo es atemporal. Nos puede sobrecoger. Y existe en sí mismo, siendo una de sus características fundamentales su irreductibilidad.  No hay pantalla que lo mediatice. Dice Bauman que cuando encendemos el móvil apagamos el mundo.  El símbolo nos permite encender el mundo y apagar el móvil, por eso he intentado acudir a él para dar visibilidad al drama de las personas que buscan refugio. Aunque bien es cierto que será el director de la obra, Alonso Amaya, el que decida la carga simbólica de la puesta en escena.

P.- En momentos de guerras generalizadas, como el actual, ¿puede servir el arte para algo?

R.- Considero que el arte  sirve para generar empatía. Y la capacidad de generar empatía es quizás la que más nos acerca al concepto de alteridad. Ponernos en lugar de otros nos puede hacer sentir las heridas del otro, pero siendo nosotros mismos. La empatía no genera trascendencia, desgraciadamente. A través del teatro somos capaces de comprender el dolor de los otros,  que no es poco, pero no  somos capaces de ser otros. La acción dramática nos puede acercar  el dolor y generar a través de él  acción ciudadana. Y la acción ciudadana es la que debe posicionarse contra las guerras. El artista es un ciudadano más que debe gritar en contra de las guerras. Pero un artista puede comprometerse en la misma medida que lo puede hacer un albañil, una jornalera, un médico o una maestra. Sin público no hay teatro. Pero contra las guerras sobra el público y faltan los actores. 

Ficha del libro en http://www.edicionesirreverentes.com/teatro/cienaga.html 

Ave María, de Jose Díaz, en la calle Ave María (Librería Burma)

Para amantes de la marihuana, la novela negra y el thriller psicológico: hoy viernes, 22 de enero, M.A.R. Editor presenta en la Librería Burma de Madrid (C. Ave María, 18, Lavapiés) AVE MARÍA, de Jose Díaz.
Una trepidante aventura de un grupo de amantes de la marihuana cuya vida cambia radicalmente a raíz de encontrarse una nota clavada en la puerta del local en el que disfrutan habitualmente de sus placeres
            Presentan Ave María junto al autor los escritores de M.A.R. Editor: Óscar Fernandez Camporro y Miguel Angel de Rus. El libro tiene una impresionante portada de el artista panameño Pich Urdaneta, de su serie "las Cristas" expuesta en toda América.

¿De qué trata Ave María?
En Burela, una pequeña localidad de la costa de Lugo, unos chicos comparten aficiones un tanto “controvertidas” en el seno de un de club privado bautizado como "Ave María" en honor al placer que comparten, el disfrute de la marihuana.
Una nota anónima en las puertas del local desencadena unos acontecimientos que llevan a los tres amigos del club a iniciar una aventura que cambiará sus vidas. Dos días trepidantes y angustiosos, inmersos en una trama casi surrealista que irá complicándose a medida que avancen los acontecimientos. En 48 horas serán los protagonistas del macabro guión escrito para ellos por alguien cuyo único objetivo, por motivos que desconocen, parece ser el de causarles sufrimiento. Durante su odisea experimentarán lo más extremo de los recuerdos, el amor, el dolor, el odio, la pasión o la venganza.

Unas líneas de la novela
Aquella especie de espiral mágica empezó a dar vueltas y no paró de hacerlo en mucho tiempo. No solíamos fumar yerba dentro del local a menos que solo estuviéramos en su interior la gente del club, y para que este fuera aumentando en número simplemente había que esperar a que nuevos fans de la planta mágica nos insinuaran su deseo de formar parte del exclusivo pero abierto círculo de Ave María. Así, se fue formando una pequeña gran familia, donde
todos aportábamos nuestro grano de arena, variopintos aunque normales, con trabajos normales y vidas normales, pero con algo en común: la predilección por la cultura marihuana, que lleva asociados el buen rollo, la curiosidad, la amistad, la aventura, lo diferente, o aunque suene una vez más a tópico, la paz, desde cuyo seno todo lo demás es posible.

El autor: Jose Díaz
            Vive en Burela -localidad de la que es Teniente de Alcalde de Cultura, Sanidad, Educación y Juventud-, aunque nació en Villacondide, Asturias, (1975). Escritor, articulista del diario El Progreso y conductor del programa de entretenimiento de Radio Burela: "A Ruleta Rusa". Ganador de numerosos certámenes literarios de ámbito nacional en el género del relato corto. Es autor del libro de cuentos Sesenta y nueve que incluye un buen número de textos premiados en concursos literarios, entre ellos: Microrrelatos Arvikis Dragonfl y (Madrid 2013), San Juan de Dios (Madrid 2013), Rita Suárez Amado (La Coruña 2014), Relatos LNFS (2014 y 2015)

Afirma el autor sobre su novela y la relación con la marihuana “Se trata de un club de amigos un poco especial. Tienen en común su afición por evadirse de vez en cuando de la realidad con la ayuda de cierta sustancia algo controvertida: la marihuana. Esos clubs existen en la realidad e incluso están organizados como asociaciones. En el caso de Ave María, lo llevan más en secreto o lo intentan. Pero un grupo de esas características es difícil que pase desapercibido. Y ahí empiezan los problemas que configuran la trama. Es difícil etiquetar su género. Creo que tiene un poco de novela negra y de thriller psicológico. Y también un poco de comedia, un poco de drama… Es algo intencionado, mientras escribía trataba de no decantarme claramente por ningún género. Eso hace a la novela más global, lo que coincide con mi forma de entender la literatura o el arte, no como ramas únicas sino como parte de un tronco general que abarque lo más posible a todos los géneros, a todas las artes”.


La poesía transcendente de Victorino Terradillos Ortega



La lectura de Lecturas y Canciones. Humanidad en el Universo (editorial Cuadenos del Laberinto) nos permitiría apreciar algunas de las virtudes en fondo y forma de un poemario moderno, vivo y a un tiempo denso y amable. Inicialmente podría considerarse que se trata de un libro exclusivamente de oración, pero si recapitulamos sobre la transcendencia es fácil destacar que la reflexión y el sentido profundo de los versos de Terradillos Ortega hace que la verdadera lírica, la palabra crucial y la honda sensibilidad en el alma humana nos impregne para atraernos al Origen, a la esencia de la búsqueda de Dios, de la espiritualidad y de la contemplación.

Es esta la primera obra que el franciscano Victorino Terradillos Ortega entrega al gran púbico; y el lector agradece encontrar en las librerías poesía auténtica y centrada en la llama del Espíritu.

Hemos tenido ocasión de entrevistar al autor quien, de primera mano, nos habla sobre el libro y el proceso creativo del mismo. 


P.— ¿Qué va a encontrar el lector en “Lecturas y Canciones. Humanidad en el Universo”, su primer poemario que sale ahora a la luz?
El lector se convierte en un buscador, en espeleólogo, en un buzo que entra a lo más profundo del mar. Tenemos que poseer el atrevimiento de quien escucha, busca, inquiere en cualquier lugar o momento, aunque nos resulte extraño, lejano para nuestro interés.  Desde aquí parte una lectura, desde la búsqueda, de un inquirir y preguntar, desear saber, del amor a toda sabiduría y libertad.

El buscador puede encontrar lo impensable. En este poemario “Lecturas y Canciones”, se puede oír cantos, cancioncillas, alegrías o quejas, futuro y desvelo de realidades. Porque el ordinario velo que cubre muchas caras y almas, viene a ser roto por la figura, la palabra que interroga, afirma o da la mano a todos. Encendida palabra en el campo de los místicos, pensadores, escritores,  y que prestan todo su valor. Aquí, en Humanidad en el Universo, he querido dejar lo que he leído en otros corazones, en el silencio, en la misma oración, en la cara de Dios. ¡Me gustaría que  encontrásemos el pozo de agua dulce, la profundidad del mar infinito!


P. ¿Cómo ha sido el proceso de creación de este libro, y por qué entregarlo a los lectores ahora?
 Todo creador tiene tiempo, como las cosechas de uvas o frutales. Pasa el año del dolor, el del gozo, el del pensamiento y amistad, el de la oración y sequedad, el año de encerrarse en el taller, llenar el cuadro de pinturas, emborronar, y el momento de encuadrar la tela ya pintada. El proceso de creación ha sido la misma vida, el mismo sentir y latir. La creación es continua. Pero, ahora ha llegado la publicación. 
 
Decisión de entregar a los demás un pan candeal, bendito, lleno de olor que puede satisfacer y dar alegría. Estoy en un momento, en el que pienso que necesitamos poemas, leer, cantar, ser serenados y empujados hacia el riqueza interior que posee todo ser creado, la misma Naturaleza, todo Hombre y Mujer. Y ahí va el agua que estuvo represa muchos años formando un lago, manteniendo en su depósito miles de vivientes. Ahora quiero que corra, bañe de fertilidad y alegría cualquier campo adonde entre las corrientes de agua que puedan purificar las aguas pútridas.


P.La última parte del libro es un homenaje a Teresa de Ávila en forma de epístolas. ¿Qué es lo que llama  la atención de santa Teresa tantos siglos después? 
Más que homenaje, he querido hablar con ella, de la misma realidad que sucede hoy, de lo que  nos jugamos siempre los humanos, en los espacios de la vida, la búsqueda, la verdad, la sinceridad, la oración, la amistad, la familia, la misma consagración a Dios y a todos.

La forma de escribir, forma epistolar, la he creído siempre con garra para plantar bien alto el mundo más interior, interrogante, sincero, evocador. Porque hablar dos personas, cara a cara, en emoción y desvelo, se ha reflejado siempre, de modo muy evidente, en las cartas. Ahora he querido enviar, a la distancia de 500 años,  unas cuentas de conciencia, unas medio- meditaciones  sobre el Cantar de los Cantares, aproximaciones a la Moradas y, sobre todo, apegarme al libro de la vida.
Sinceramente, creo que el Libro de la Vida de santa Teresa de Jesús permite escribir y contestar con  mucha razón y fe a lo largo de todo el libro, que es historia, corazón, gracia visible, entusiasmo, sencillez, camino, lección y la historia propia de una mujer, muy querida por Dios. No está lejos ni su lenguaje, ni su experiencia, ni su persona. Se hace tan presente, que aún se pueden seguir escribiendo poemas y cartas a  la buena monja andariega y sabia.


P. ¿Cómo ve el mundo de la cultura en la España de hoy en día?
Desde que empecé a estudiar, algunos profesores siempre hablaban del “mal momento por donde pasa el teatro, y la música, y la creación poética, y la escena en …” Lo oído fue oído, pero siempre he creído que las crisis, los momentos, con pequeñas diferencias, son los mismos. Y exigen: continuidad, creación, desparpajo, dejar vía libre a las personas creadoras y a todos en su singular y particular modo de entender y realizar la expresión artística.
 
Estamos en un momento de nuevas expresiones. Las técnicas vienen a ser los nuevos soportes del arte, de la expresión más variada en materias y formas. Hay un momento de creación, nuevo. Debemos esperar y saber recibir todas las artes y figuras que ayuden al mundo de la convivencia, inteligencia, sensibilidad, mundos concéntricos y excéntricos.


P. Si pudiese cambiar algo en este mundo a través de su poesía, ¿qué sería?
Donde hay llanto, me gustaría poner sonrisas.
Donde hay injusticia, me gustaría poner paz y justicia.
Donde no hay libertad, me gustaría poner juicio de libertades, sinceridad y amistad.
Un poema, una palabra dicha y buscada, recibida en el interior, desde el interior proclamada o escrita, puede traer abundancia de paz a un corazón inquieto, roto, con desasosiego. Ya me gustaría cambiar, por un verso, un canto triste en plegaria alegre, una casa abandonada por una repleta de abrazos y perdones, un mundo en guerra por una sociedad sin odio, sin venganza.

Recuerdo, página 129: “Sobre piedra estoy grabado como un mandamiento/ recogido por Moisés, vengo de estar ante el Rostro de Dios, / vi su espalda, y no puedo contener el gozo y la alegría, / y la belleza de su esplendor envolvente”
La poesía es venir de oír, de encontrarse, de recibir llamadas, y evocar cantando.


El autor: Victorino Terradillos Ortega
Nacido en la Ribera del Duero, en Tierra Aranda, en Gumiel del Mercado, Burgos.

Feliz en una familia numerosa, franciscano, estudiante de Filosofía en Salamanca. Estudiante de Espiritualidad con los Jesuitas. Ha sido profesor de Ética y otras asignaturas en el Colegio Franciscano de La Puebla de Montalbán (Toledo).

Ha intervenido en algunas publicaciones, como los Sermones de san Antonio de Padua, y la dirección de la Revista Santuario de San Pedro de Alcántara.

Actualmente vive en el Santuario de san Pedro de Alcántara, de Arenas de san Pedro (Ávila), y cuida publicaciones en Facebook: Salmos y Cánticos en la Creación (página) y en Salmos Cantados en Medio de la Creación (Biografía); también en Gloria.TV, y You Tube.

Cree que los nuevos soportes de la técnica sirven para exponer la poesía, el pensamiento, el arte, la canción y la animación misionera de la palabra y de la belleza.  



Más información:
http://www.cuadernosdelaberinto.com/Poesia/victorino_terradillos_ortega.html

 

Entrevista a Nelson Verastegui por El ojo de la cerradura


P.- ¿Qué vamos a encontrar en El ojo de la cerradura?
R.- Es una miscelánea de relatos de varios tipos, temáticas y extensiones. A la manera de los blogs en Internet, cada uno tiene una serie de etiquetas que indican los temas principales: amor, misterio, psiquis, sucesos insólitos, humor, tecnología, eros, muerte, sueños, odio, amistad, futuro, infancia, sufrimiento, trampas, viajes, arte, escritura, idioma, microrrelatos o voyerismo. Así el lector puede usarlas para escoger según su humor lo que le más llame la atención leer en ese momento. Va del cuento de pocas líneas hasta el largo de veinte páginas. Algunos han aparecido en grupos de Facebook, en el blog http://nv-impresiones.blogspirit.com/ que mantengo desde hace varios años, otros son inéditos o los había empezado hace tiempo y terminé de escribir en los meses que me quedaban de plazo para el concurso.
P.-  ¿Por qué ese título?
R.- Evoca la entrada a un mundo nuevo, la puerta de la imaginación o la curiosidad de ver lo que hay al otro lado a través de ese agujero. Es el nombre del cuento más largo de este libro que a su vez forma parte de un cadáver exquisito que escribimos con unos amigos a quienes animé a participar en ese ejercicio literario. Este cadáver no fue publicado, pero al leer mi parte de manera independiente me di cuenta de que era coherente y podía entenderse fuera del contexto. Por eso lo incluí, al igual que el relato La suerte está echada. Es un tipo de juego literario que me gusta por su creatividad y la colaboración con otros escritores. Así publicamos en Ediciones Irreverentes en 2013 el libro Democracias intervenidas por títeres sin cabeza de quien fui coordinador y editor literario. La Wikipedia lo define así: «el cadáver exquisito se juega entre un grupo de personas que escriben o dibujan una composición en secuencia. Cada persona sólo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. El nombre se deriva de una frase que surgió cuando fue jugado por primera vez en francés: “el cadáver exquisito beberá el vino nuevo”. En resumidas cuentas se combinan cosas de una idea agregando elementos que pueden o no pertenecer a la realidad».
P.- ¿Empleaste alguna estrategia para ganar el IX Premio Internacional Vivendia-Villiers de relato?
R.- De vez en cuando participo en concursos literarios más para ponerme metas y motivarme a escribir que esperando ganar. Me sirve sobe todo para terminar un proyecto a tiempo. De cierta forma es una lotería. Todo depende del jurado, de los intereses de los organizadores y del mismo premio. Las grandes editoriales ponen en juego mucho dinero pues saben que van a vender de todas formas y por el mismo motivo reciben demasiadas obras que debe de ser difícil de leer y juzgar. Para las pequeñas editoriales es un verdadero riesgo. En este concurso he participado cuatro veces, en dos ocasiones fui finalista; esta ha ido la buena. Han sido cuatro libros diferentes. El primero, Las seis y una noches, fue accésit de la IV edición y publicado en 2010. En 2012 intenté con otro pero no quedé satisfecho con mi selección de relatos ni con el orden que les di. En 2013 fui más cuidadoso y el esfuerzo valió la pena pues estuve entre los finalistas. Esta vez quedé mucho más satisfecho con el resultado que las anteriores. Digamos que la estrategia fue la perseverancia.
P.-¿Cuáles son los cuentos que más te gustan de este libro y por qué?
R.- El relato negro Con tinta china negra muy seca es uno de ellos porque tiene una trama que atrapa al lector y lo mantiene intrigado hasta el final según me han dicho. Me gustó el resultado ya que lo fui armando como un rompecabezas. El relato Silvio canta y Clara silva usa el mundo animal como pretexto para hablar del amor ciego. Los cuentos de humor también me han gustado pues aunque no es fácil ese género, me parece que he logrado mi cometido de hacer reír al lector. Pero hay muchos más.
P.- ¿Cuál es la línea general de la creación literaria de Nelson Verástegui?
R.- Me encantan los relatos fantásticos o futuristas que me permiten imaginar un mundo mejor o al contrario una realidad indeseable como pesadillas. La tecnología es un tema que me interesa por los mismos motivos. Intento aplicar la definición de Cortázar que decía que la novela gana por puntos y el cuento por nocaut; trato de sorprender al lector con relatos más o menos cortos. La novela me interesa pero me parece más difícil;e s cuestión de organización para tener tiempo de llegar al final sin perderse por el camino. 
P.- ¿Qué representa Francia para ti?
R.-Llevo más de la mitad de mi vida en ese país. Vine con una beca del Gobierno Francés para estudios de postgrado supuestamente por tres años. Llegué con un espíritu abierto: si había posibilidad de quedarme un poco más para experiencias laborales o de investigación, lo aprovecharía; si por falta de oportunidades me hubiera tocado regresar al país, no habría sido una catástrofe, pues no salí para escaparme de problemas políticos o económicos. Al final me he adaptado a esta sociedad y a la forma de ser de la gente. Me gusta el espíritu francés con todos sus defectos y cualidades. Es una sociedad contradictoria y libre que gusta del debate intelectual de todo tipo. Es enriquecedora.
P.- ¿Cómo encontraste Colombia en tu último viaje?
R.- He aprovechado para pasar cuatro meses en mi país. Antes viajaba por tres o cuatro semanas solamente. El tiempo pasaba muy rápido visitando a la familia en varias ciudades y encontrándome con viejos amigos. No alcanzaba a ver el funcionamiento de la sociedad ni los cambios profundos que ha tenido.  Esta vez por ejemplo me he dado cuenta de lo trabajadora que es la población en general, de cómo se las ingenia para salir adelante. Me impresionó ver gente joven trabajar casi todo el día y estudiar después del trabajo para obtener un diploma que les permita mejorar su situación. Muchos gastan horas en transporte público para atravesar la ciudad de sus casas al trabajo o a la universidad. Son muy optimistas y alegres. Toman muy pocas vacaciones. Los horarios de los almacenes son muy amplios.  He podido disfrutar de atractivos turísticos, de los platos típicos y de la música. El ambiente de postconflicto ha sido muy benéfico para el país. Ojalá logren terminar esa guerra con la guerrilla que lleva tantos años desangrando al país.
P.- ¿Qué representa Colombia después de tanto tiempo en el extranjero?
R.- No hay lugar ideal. Colombia y Francia tienen cosas buenas y malas. Aunque puedo ser crítico en ambos lados, no me gusta quejarme. Prefiero aprovechar lo bueno de cada lado y observar cómo se vive y se piensa en cada lugar. La posibilidad de pasar varios meses a cada lado del charco es lo ideal pues no es la vida del turista que está de paso. Sigo sintiéndome muy colombiano. Todavía no tengo la nacional francesa, pero es posible que la obtenga ahora. Por fortuna los dos países aceptan la doble nacionalidad.
P.- ¿Cómo ves la mezcla de culturas europeas y americanas en general y en el mundo literario en particular?
R.- El contacto con el extranjero es benéfico para los países. Los viajes forman la juventud, dice un proverbio. Claro que es más fácil viajar en Europa que en América por las distancias y los medios de transporte. Sin embargo en Colombia vi muchos extranjeros con los que uno se puede relacionar y así comparar otras formas de vida. La televisión e Internet son una ventana abierta al mundo. La mezcla de culturas es muy positiva siempre y cuando se aproveche lo bueno de cada una. Me encantó por ejemplo asistir al festival de cine de Cartagena de Indias donde pasan películas del mundo entero. La feria internacional del libro de Bogotá es otro evento muy valioso que permite el contacto con otros mundos. La cultura colombiana es muy activa en el mundo del teatro y la literatura. Da gusto ver esas salas de teatro llenas de espectadores o a los jóvenes buscando libros en las librerías y leyéndolos en los medios de transporte público.
P.- ¿Qué proyectos de escritura tienes para el futuro próximo?
R.- Intentaré seguir escribiendo por la Internet, ya sea en mi blog o en otros grupos literarios. Tengo que organizarme pues ahora que no trabajo me parece que el tiempo pasa más rápido y no lo aprovecho como quisiera. Tengo una novela terminada que, ahora que la he dejado de lado y olvidado por un tiempo suficiente, quisiera releer para verla con otros ojos y darle los toques finales. Tengo ideas para otra novela futurista en la que quiero explorar los cambios que podría tener nuestro mundo en un cuarto o medio siglo. Cosas que probablemente no veré.
P.- ¿Cómo imaginas tu vida y el estado del mundo dentro de diez años?
R.- Soy de naturaleza optimista. Me imagino que los problemas económicos de estos últimos años se habrán resuelto en la mayor parte del planeta. Ojalá que los extremismos políticos y religiosos mermen y llegue la paz y el progreso a tantos lugares donde hoy son las dictaduras, corrupción y guerras los que dominan. Soy muy curioso. Me gustan muchas cosas como la pintura, el dibujo, la fotografía, los idiomas, el baile o el canto que quisiera practicar. Qui vivra verra, como dicen en francés.