Carlos Tejero y los "Anónimos": Poesía para revertir el mundo

Anónimos se hace con el fin de homenajear a aquellas personas que humildemente ofrecieron todo su conocimiento y quehacer de forma generosa sin pedir nada a cambio. Bertold Brecht recordaba que la historia de los héroes y de los reyes descansa sobre esclavos y súbditos, sobre obreros que podrían cobrar conciencia de su anonimato si leyeran críticamente la épica oficial.

Carlos Tejero devuelve a los anónimos la dignidad asociada al nombre propio. A los autores y transmisores de literatura popular, sin que esta pierda su arraigo en el común. A los costaleros de las imágenes que desfilan por los libros de historia, dándoles identidad en sus propios poemas. Escribe para ellos, por ellos.

Justamente estos días se celebra en el parque de El Retiro la 75 Feria del Libro de Madrid, la cita cultural más importante de toda España. Carlos Tejero ha estado firmando en la caseta de su editorial y hemos podido entrevistarle. El propio autor nos desvela las intimidades de este poemario que no pasa desapercibido.




 —Llega a las librerías de toda España su segundo poemario “Anónimos” (Cuadernos del Laberinto. Madrid, 2016). ¿Qué va a encontrar el lector bajo este título tan significativo?
    Anónimos es un homenaje a muchas personas queridas a las que van dedicados algunos poemas, pero también quiere acercarse a tantas otras que con su entrega diaria convierten nuestra realidad en un mundo más agradable. Todas estas carecen de nombre en el libro y a eso se debe el título. El lector puede ofrecer una identidad concreta a esas personas sin aparente relevancia, pues no integran los manuales de historia ni tampoco los encontramos, salvo raras excepciones, en los medios de comunicación.  El equivalente los hallamos, como apunta Ignacio Gutiérrez en el prólogo, en esas “Preguntas de un obrero que está leyendo” de Bertolt Brecht. Son los que integran el concepto de intrahistoria de Miguel de Unamuno o los aceituneros de Miguel Hernández o Los filántropos en harapos de Robert Tressell.
   Muchos de estos “anónimos” son representación de los desgarrados por la inercia de los embates de la vida, ajenos de unas condiciones que evitan ese desgarro. Eso explica la inclusión de las citas al comienzo del libro de Isaac Rosa y de Jonathan Swift y la manifiesta queja en algunos poemas para quienes pueden revertir dichas medidas. Como se expresó en la presentación de Anónimos en la Librería los editores la alusión a estas personas no es una simple mención nostálgica, sino la de requerir para ellos el respeto que merecen y la de despertarles y hacerles reconocer ese mérito.

—En “Anónimos” la idea de la literatura popular, de los sabios y artistas anónimos está muy arraigada. ¿Considera que la vanidad es una de las principales fuerzas que mueven el mundo?
   Los informantes de Literatura popular de tradición oral son todo generosidad. En el trabajo que realizamos mi mujer Isabel Gutiérrez y yo de recopilación de materiales de este tipo de literatura en la Axarquía malagueña solo hallamos personas que nos facilitan su sabiduría con una entrega digna de encomio. Algunos de ellos son ya amigos, como Antonio Muñoz Frías de Comares o María Pino de Canillas de Aceituno, o tenemos en el recuerdo de otros, como al ya fallecido José Nuñez de Torrox y tantos otros. El acercamiento a estas personas supone reconocer sus valores y para ellos es un regalo que nos ofrecen con placer. Todos ellos están lejos de la vanidad que se apunta en la pregunta. 
   No sé si la vanidad influye en que el mundo gire; pero lo cierto es que el interés económico de cierto mundo empresarial con una clara influencia en la política y en las decisiones importantes para toda la sociedad sí tiene esa relevancia para modificar nuestro sistema. Ese mismo sistema es el que busca el beneficio económico a toda costa sin importarle los derechos fundamentales de la sociedad o de sus trabajadores. Hace unos meses trabajé con mis alumnos los derechos humanos y se asombraron de que muchos de ellos eran papel mojado.  

—Su mirada de poeta es piadosa, es comprensiva con el género humano. Esta cualidad es rara de encontrar entre los artistas, que normalmente miran hacia sí mismos más que hacia el exterior. ¿Cree que es un libro que puede aliviar heridas?
   En mi época de estudiante universitario sí tuve un contacto más directo con poetas en distintas tertulias (Roberto Cazorla, Eduardo García, Jesús Urceloy y otros) y, salvo alguna excepción, apenas encontré diferencias, solo amistad y entendimiento. Luego vino mi dedicación a la enseñanza y fue precisamente la iniciativa de Jesús Urceloy la que motivó mi primera publicación: El disfraz de los paisajes en Ediciones Amargord. Además, como profesor de Lengua y Literatura he procurado acercar a mis alumnos a distintos escritores que les han hablado de su obra literaria (hace ya tiempo: José Hierro, Claudio Guillén o Mario Hernández; más actuales: Eduardo García, Alfonso Fernández Burgos, Félix Grande, Juan Carlos Mestre, Juan Mayorga, Isaac Rosa, el propio Jesús Urceloy, etc.). Todos ellos han demostrado un ofrecimiento generoso que se aleja de la vanidad apuntada en la otra pregunta.
   En lo que se refiere al libro como alivio de heridas, no creo que algún libro tenga esa influencia; salvo que sean las del propio autor, considerando la obra como catarsis.  

—¿Cómo considera que ha evolucionado su voz desde su anterior libro “El disfraz de los paisajes” (Amargord, Madrid 2012)
    El disfraz de los paisajes fue, como ya he dicho antes, una iniciativa de mi amigo Jesús Urceloy. Conocedor de mis poemas dio salida a unos cuantos textos en la colección Avena loca de Amargord. La mayoría eran textos antiguos y solo unos pocos lo eran de creación más reciente. Ello sirvió de estímulo para continuar escribiendo y publicando, ahora con Cuadernos del Laberinto. En esta obra sí he añadido muchos poemas de nueva creación, pero algunos otros son anteriores, de ese periodo de inicios y tertulias. En palabras de Juan Carlos Mestre, que conoce los dos libros y que me orientó en algunos aspectos, Anónimos difiere poco en lo estético del primer libro.

—¿Qué le ofrece la poesía frente a la narrativa?
   He escrito algún cuento y, con alguna frecuencia, elaboro en mi trabajo de profesor comienzos de un supuesto diario de clase o novela y de ello participan mis alumnos con una continuación de un supuesto relato que van cambiando en función de sus intereses. También he escrito una obra de teatro relacionada con las situaciones que se viven en el aula y a veces adapto algunos textos dramáticos para su representación: Sin embargo, la poesía es la creación más personal e íntima que me permite descubrir lo que me rodea y a mí mismo.

—Últimamente parece que la poesía goza de muy buena salud ¿A qué cree que es debido este despertar poético?
   Desconozco la influencia de la poesía en las listas de ventas. La poesía no es un género muy querido por las grandes editoriales, pocas se salvan, y prefieren la publicación de los autores clásicos que tienen más salida comercial. Además, a veces, no es un género de lectura comprensible como la narrativa, el teatro o el ensayo. En ocasiones requiere la relectura y el mundo actual nos dispara con celeridad al consumo rápido, incluso de la lectura, sin saborear con tranquilidad las palabras.

—¿Qué opinión le merece la rima y la métrica hoy en día?
   No suelo utilizar la métrica clásica en mis poemas. Solo recuerdo dos endecasílabos blancos en un poema de El disfraz de los paisajes en el que intento imitar a Garcilaso. No creo que la poesía necesite esos conceptos para manifestarse en su plenitud. Creo que era Domingo Ynduráin quien decía que solo había dos movimientos estéticos en toda la Historia de la Literatura: Romanticismo y Clasicismo, es decir, la libertad y la norma, respectivamente, en la creación literaria. Es evidente que prefiero la expresión libre sin corsés; lo que no quiere decir que mis poemas carezcan de elaboración o que no me guste la poesía clásica. 

—La fotografía de portada, de la artista madrileña Esther Moliné, es un acierto y una foto hermosa que refleja fielmente el contenido. ¿Cómo logró transmitirle el concepto tan claramente?
    Esther Moliné fue compañera de mi promoción en la Universidad Complutense, pero de otra especialidad. Fue ella la que me sugirió que me pusiera en contacto con Cuadernos del Laberinto para la publicación de Anónimos. Su favor se completó con la petición de que una fotografía suya fuera en la portada. Las indicaciones para la elección fueron muy sencillas; o bien que apareciese un grupo de personas con sus imágenes distorsionadas o que estuviesen de espaldas. Ella me ofreció varias y la confluencia de esas calles madrileñas con la señora del perrito fue un acierto. Visionar sus fotografías es una delicia para los ojos y en muchas ocasiones consigue poesía con la imagen. La fotografía de la portada está llena de luminosidad y ofrece esa idea de anonimato que pretende el libro al encontrarnos con personajes de espaldas
   También he de agradecer a Ignacio Gutiérrez, profesor de Derecho Constitucional en la UNED, la inclusión de un prólogo lleno de sabiduría. Como se indicó en la presentación del libro en la Librería los editores de Madrid, Ignacio o Nacho, como le conozco desde hace muchos años, es un amigo entrañable con el que coincido en muchas cosas. La petición de que escribiera el prólogo a Anónimos no ofreció ninguna duda para él y el libro ha ganado en profundidad y contenido sin ningún género de dudas.
   Puedo decir que soy un afortunado por compartir con Esther, con Nacho y con otros amigos a quienes dedico varios poemas la creación de Anónimos.

—¿Qué opinión le merece la vida cultural contemporánea en nuestro país?
    España sufre una situación incomprensible por parte de quienes tienen en su mano la posibilidad de ofrecer la garantía para un desarrollo cultural mucho más amplio del que por desgracia tenemos. Tanto en materia educativa como en la cultural observamos su desidia. La riqueza de un país se mide no solo por los niveles económicos de compra y venta de productos, sino por un desarrollo educativo y cultural permanentes. Un país inculto es un país manipulable, dejado al albur de las circunstancias creadas por los poderes económicos que apuntaba más arriba.




CARLOS TEJERO

(Madrid, 1958)
Profesor de secundaria de Lengua castellana y Literatura en un instituto público de Pinto. Ha realizado trabajos de investigación para la Sociedad Española de Estudios Literarios de Cultura Popular (SELICUP) recopilando junto a Isabel Gutiérrez materiales de literatura oral de la Axarquía malagueña.
Gracias a la iniciativa de su amigo y poeta Jesús Urceloy, se editó su primer libro de poemas, El disfraz de los paisajes (2012), en Ediciones Amargord y publicó así algunos textos que solo conocían unos pocos amigos. Motivado por esa publicación, presenta ahora Anónimos, creado con antiguos y nuevos poemas donde homenajea a aquellas personas capaces de ofrecer a los demás todo cuanto tienen de la forma más honesta y sin reclamar ninguna compensación.


A la memoria de los maestros republicanos

Te doy la palabra, los números, las cordilleras exactas
con sus nombres, el sistema linfático, la nómina exacta
de los errores humanos, la luz, la rapsodia húngara, el delicado
olor de la magnolia; pero te quito la culpa, el dolor
de la ignorancia.
Te doy la conciencia, las aristas deformes de la responsabilidad,
la semilla de la duda. Te doy la interrogación
constante y el hilo sensible de la telaraña.
Apenas quiero recompensa, sino el reconocimiento
de la palabra y la negación del silencio.







Más información:
Editorial Cuadernos del Laberinto
I.S.B.N: 978-84-945357-2-7 • 12€
Fotografía de la cubierta: Esther Moliné Ramspott
Prólogo: Ignacio Gutiérrez Gutiérrez
FICHA DEL LIBRO EN LA EDITORIAL

Ediciones Irreverentes presenta en la librería Cervantes de Oviedo la antología de relatos KAFKA. Con Pedro Antonio Curto y José Luis Caramés

Mañana viernes, 31 de mayo, a las 19h, Ediciones Irreverentes presenta en la librería Cervantes de Oviedo (C. Doctor Casal, 9) la antología de relatos KAFKA. Serán los presentadores de la obra los escritores asturianos Pedro Antonio Curto y el ovetense José Luis Caramés Lage.
Ediciones Irreverentes, con la edición literaria de Pedro Amorós, ha logrado reunir en esta antología de relatos en homenaje a Kafka los siguientes autores de España, Argentina, México, Nicaragua, Colombia, Honduras y Panamá: Pedro Antonio Curto, Pedro Pujante, Estefanía Farias, Raúl Hernández Garrido, Nelson Verástegui, Arquímedes González, Kalton Harold Bruhl, Fernando Veglia, Francisco Legaz, Miguel Ángel de Rus, Agustín Cadena, Teresa Galeote, Melanie Taylor Herrera y Pedro Amorós. Los más brillantes escritores en español se unen para crear relatos inspirados en la obra del genio de Praga. Lo extraño y desasosegante sigue entre nosotros, aunque con nuevas formas. Todas las obras aquí recogidas están influidas por textos de Kafka, desde versiones de sus obras a textos inspirados en su espíritu o su persona, todos crean relatos originales que nos devuelven una nueva visión del genio solitario.
Afirma el gijonés Pedro Antonio Curto en el prólogo de la obra “Franz Kafka llevaba una vida doble. Por las mañanas trabajaba en una compañía de seguros, por las tardes se recluía en su habitación para dedicarse a la escritura. Sin embargo, no quería dedicarse exclusivamente a la literatura. Se convenció a sí mismo de que iba a pasar su vida frente a una puerta cerrada. Esta imagen se convierte en la figura que define su existencia: el hombre que espera, el excluido, el rechazado, el extranjero. (…) Kafka convierte la vida en una representación. Aislado en su habitación vive como rodeado de una mampara de cristal. Atrapado en Praga, como en una cárcel, vive dominado por la espera, por la angustia. Anhela el suicidio, el sacrificio. En sus escritos construye para sí una imagen de soltero. Se complace en la soledad porque se considera un excluido”.
            Sobre los valores del autor que ha inspirado estos relatos, afirma Pedro Antonio Curto, “En las mejores obras de Kafka brilla una mágica fluidez, un flujo incontenible que arrastra las palabras, una inspiración poética grandiosa. La literatura se convierte para Kafka en una especie de altar ante el cual se sacrifica. Y ese sacrificio lo lleva a permanecer sentado, escribiendo durante largas noches, en el silencio, en la soledad”. 
Para ilustrar el libro Ediciones Irreverentes cuenta con una estrella internacional: Alexander Pilko. Pintor, fotógrafo. San Petersburgo. Rusia. Empezó dedicándose a diseño gráfico, pintura monumental, ilustración. A principios de los años 90 se dedicó a la pintura y desde el año 2000 es Miembro de la Unión de Pintores de Rusia. Su obra se encuentra en colecciones privadas en Rusia, Francia, Estado Unidos, Suecia, Inglaterra e Italia entre otros países. En los trabajos del artista recogidos en este libro aflora su obsesión por los rostros, por la mirada. La influencia de las vanguardias, la sensación permanente de presencia de los iconos de la tradición rusa y el gusto por la abstracción, combinado con la angustia que producen los ambientes cerrados, opresivos y claustrofóbicos conceden a las ilustraciones un aire de extrañeza que estimula la lectura.

He hecho un trabajo de documentación fascinante durante muchísimos años para comprender África. El momento cumbre se produce cuando paso una semana de investigación en el museo Quei Branly de París


Pregunta.- ¿Tal vez Dakar es una novela que acaba con el injusto olvido que África ha tenido en la literatura española?
Pablo Martín Carbajal.- Es cierto que los países del África Negra no han estado presentes en la literatura española, aunque en los últimos años se ha apreciado la aparición de algunos títulos, y también algunos autores africanos han comenzado a ser traducidos al español. Pero sí, al escribir Tal Vez Dakar pensaba en eso, que desconocemos la realidad de África, que es compleja y distinta, y que había que contarla. No obstante son el continente vecino, y más para un canario, para los que debería ser una cuestión ineludible. 
P.- ¿Esta novela está muy marcada por tu estrecha relación con África?
R.- Por supuesto. Llevo 19 años ya yendo por motivos de trabajo a África occidental, al principio en misiones comerciales de la Cámara de Comercio, como le sucede al protagonista de la novela, son 19 años viajando, observando, leyendo sobre África, y poco a poco, pensando en qué quería contar.
P.-¿Qué relación hay entre el arte de las vanguardias europeas del siglo XX y el arte tribal africano?
R.- Total, en principio con los cubistas, cuando Picasso descubre el arte africano, y esas formar de esculpir máscaras que no tenían nada que ver con la manera en la que se pintaba entonces, por entonces se quería huir del academicismo, y de reflejar la realidad tal cual era en un cuadro, un proceso que ya se había empezado a finales del XIX y principios del XX, entonces aparecen las máscaras africanas como nuevas formar sobre las que inspirarse. Pero para los cubistas solo fue estética, después vinieron los dadaístas, y los surrealistas, que en aquella época, durante la primera guerra mundial y los años posteriores, con Europa destruida, se inspiraron en el arte primitivo, no sólo el africano, también el oceánico y el precolombino, como una manera de reinterpretar el arte, había que reconstruir esa sociedad destruida acudiendo a lo primitivo, a lo básico, para empezar de nuevo, y el arte, por tanto, también.
P.-Damos por hecho que hay un trabajo de documentación tan exhaustivo como gratificante para escribir este libro.
R.- Sí, un trabajo de documentación fascinante, que como digo llevo desarrollando muchísimos años, quizás al principio no pensando en la novela en sí, sino en comprender África, después, ya cuando empecé con la novela, pues un año entero (y durante los otros que he tardado en escribirla) leyendo sobre todos esos personajes que aparecen y sobre arte africano. El momento cumbre se produce cuando buscando el secreto que guarda la máscara, que es el hilo conductor de la novela, paso una semana de investigación en el museo Quei Branly de París, y accedo a un documento de un antropólogo norteamericano publicado por la universidad de Hadvar en los años 30, en donde descubro el secreto exacto que necesitaba para cerrar la historia.
P.- Y también aparece un movimiento que en España es poco conocido, la Negritud.
R.- Efectivamente, de la Negritud se ha hablado muchísimo en el África de influencia francesa y en Francia, pero en España poco. Me resulta un movimiento fascinante dentro del periodo histórico en el que se desarrolló, por eso acudo a sus principales precursores, el senegalés Senghor y el martiniqués Cesaire, dos personas a la búsqueda de su identidad, dos personas que querían saber quiénes eran, y conocerse, dos personas, sobre todo el primero, cargado de contradicciones. Siempre me parecen muy interesantes este tipo de personajes.
P.- Hay arte, amor, intriga, interesantes referencias culturales, cosmopolitismo… ¿Estamos ante los mimbres de una novela de éxito pronta a pasarse al cine?
R.- Pues la verdad es que sí, me gustaría, sobre todo porque el objetivo de la novela es intentar que los lectores comprendan África, si eso ayuda a ese intento, pues mucho mejor. En cualquier caso es algo que no me planteo, la literatura en un proceso a largo plazo en donde muy poco a poco, si se es constante, se van dando pasitos, pero todo es tremendamente difícil y complejo. 
P.-Al ser canario ¿cuentas con la ventaja cultural de poder ser un puente entre Europa, África y América? ¿Las muchas influencias culturales que tenéis os permiten comprender cosas que a otros nos puedes ser un poco ajenas?
R.- Canarias está situada al lado de África y debería ser así, me considero un producto de ello, pero no dejamos de ser una minoría, por lo general en Canarias la gente no mira a África, aunque últimamente esto está cambiando un poco. Con respecto a América, es distinto, una historia común, un lugar de paso, un acento parecido. Si, podríamos ser un puente entre estos tres continentes que nombras, es una realidad y proyecto que me interesa mucho..
P.-Tu anterior novela en M.A.R. Editor, Tú eres azul cobalto, se está distribuyendo en América. Para un autor insular, "dar el salto" a la península es difícil; pero lo diste. Después el salto a América. ¿Qué razones crees que hay para haberlo logrado?
R.- Ja,ja,ja, por ahora solo estamos en México con Tú eres azul cobalto, pero sí, fue una gran satisfacción, es un libro muy propicio para ello, una novela inspirada en una mexicana universal, Frida Kahlo, y además una novela que encuentra muchos lectores, sobre todo lectoras, apasionadas, me sorprende que después de 10 años de haberla escrita, me sigan llegando mensajes de nuevas lectoras comentándoles todo lo que les ha gustado. Creo sinceramente que Tú eres azul cobalto, tiene todavía muchas más vidas. Ojalá las viva. 
P.- Has presentado en Feria del Libro de Guadalajara (México) Tú eres azul cobalto. ¿Qué se siente al participar en la más importante feria literaria del ámbito hispano en el mundo?

R.- Fue una experiencia fantástica, participar en ese feria que es la más importante del ámbito hispano, a la que ya he asistido en tres ocasiones, aunque sólo la última a presentar una novela mía. Pero sobre todo me parece fantástico por el amor a la literatura que se respira en esa feria, por el amor a la cultura que se respira en ese país. Es extraordinario. Uno es plenamente feliz los días que dura la feria.

Antonio Colinas, premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana

«Cuando he recibido esta mañana la noticia, en carretera, he pensado en mi obra, pero sobre todo en mi vida». Con estas palabras reaccionaba el poeta Antonio Colinas en conversación con ABC, nada más hacerse público que ha resultado ganador de la XXV edición del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, que convoca conjuntamente Patrimonio Nacional y la Universidad de Salamanca. El galardón tiene una dotación económica de 42.100 euros.

Además, forma parte del premio la edición de un poemario antológico del galardonado, con el estudio y notas a cargo de un destacado profesor de literatura de la Universidad de Salamanca, además de unas jornadas académicas sobre el premiado.


«He pensado en mi vida y en el camino a veces a contracorriente que he llevado, siempre fiel a la palabra y a mi vocación poética», ha añadido el poeta galardonado. Al otro lado del teléfono, Antonio Colinas reflexiona tras recibir el premio en «un momento de plenitud y en esa frontera de los 70 años que acabo de cumplir, cuando pesan las cervicales y la edad también pesa. ¡Ojalá me quedara en esta situación de alegría, porque siento la cabeza y el corazón lúcidos!». Colinas se encuentra en un momento de cierto reposo tras la publicación de sus memorias, «un libro que le ha dejado desfallecido, que ha sido un gran esfuerzo».
Colinas considera que «la poesía ha sido siempre una vía de conocimiento para mí, y el premio reconfirma algo en lo que he creído». ¿Y en un mundo como el actual? «Hoy en día la poesía es un mensaje a contracorriente al que debemos seguir permaneciendo fieles. Yo soy un autor sensible a la deshumanización, a los problemas medioambientales, me rebelo contra el todo vale, contra la ausencia de valores, esos hechos tristes de este tiempo desnortado en el que estamos en España, en Europa, tal vez en el mundo», afirma.
Siempre esperanzado, el poeta concluye que «vamos a otra situación, pero debemos esperar que el cambio de paradigma hacia el que nos encaminamos traiga cosas buenas».
El Jurado ha estado formado por el presidente de Patrimonio Nacional, Alfredo Pérez de Armiñan y de la Serna; el rector de la Universidad de Salamanca, Daniel Hernández Ruipérez; y Álvaro Pombo y García de los Ríos, en representación del director de la RAE, Ana Santos Aramburo; Pilar Martín-Laborda y Bergasa; Noni Benegas; Luis Alberto de Cuenca y Pardo; Carme Millán de Benavides; Joaquín Pérez de Azaustre; Jorge Luis Volpi Escalante; Blanca Berasategui; Berna González Harbour; Jorge Edwards Valdés; Miren Itziar Taboada Aquierreta; Francisca Noguerol Jiménez; Selena Millares; Mª Ángeles Pérez López y Esther Martínez Quintero.


Fuente: ABC

El libro de los dones, de la poeta María José Cortés

No es fácil cruzar la Gran Sirte si las sirenas cantan, no es fácil si una de ellas es María José Cortés y nos mira un segundo, sus ojos tiemblan y se produce el milagro. Ella empieza a recitar su poesía y el mundo se apaga para oír, para sentir su vibrante voz y paladear el ritmo inigualable de sus versos.
"El libro de los dones" nos ofrece una colección de delicados poemas que profundizan sobre la verdad oculta de la palabra. Cortés sabe por propia experiencia cómo la vida da, cómo la vida quita, y cómo hay que abrir los ojos ante los detalles que configuran la belleza.

En unos días se inaugura la 75 Feria del Libro de Madrid en el jardín de El Retiro, la editorial Cuadernos del Laberinto apuesta por esta joven poeta, y como plato fuerte de esta importante cita literaria nos trae a María José Cortés que estará firmando el 11 de junio para placer supremo de sus seguidores. 

Hemos tenido ocasión de charlar con la poeta, quien nos relata en primera persona su proceso creativo.

 


—Acaba de llegar a las librerías de toda España su nuevo poemario “El libro de los dones” (Cuadernos del Laberinto) ¿Qué va a encontrarse el lector bajo este título tan sugerente?
“El libro de los dones” es un poemario de búsqueda que deviene conocimiento, quizá encuentro, con cada uno de los dones que la vida nos va otorgando. Así a través de un empeine que se sueña pintado; de la desolación de los espejo; del silencio; de aquel vestido de la infancia; del otoño paseando por las cavas baja y alta; del abismo de la madrugada; de los aciertos, a veces, de los errores apócrifos; de la luz que siempre regala el nuevo día; de la ignorancia que se erige en conocimiento, quizá para volver a ignorar. De la melancolía que anida en las edades del cuerpo, aunque queda la promesa del mar; y la sombra, y el sueño para volver a la noche de una casa, donde deja su tachón la madrugada. Pero siempre permanece el rastro que la belleza otorgó en algún momento, así el del drago que nos cuenta su historia. Aunque subsistan las venas, que circulan por los verbos del subsuelo, que conducen ante el útero que “me antecede como un nido de sangre”.

—¿Un don es un regalo que la propia vida nos hace?
Indudablemente, aunque ello no quiere decir que en todos los casos provenga de algo positivo, pudo no serlo, pero cuando el don se reconoce resulta que era necesaria aquella experiencia, la que fuere, para llegar hasta aquí.

—¿Qué significa la poesía en su vida?
La poesía para mí es una necesidad, un modo de posicionarme, de habitar el mundo. A menudo lo único a lo que aferrarse cuando todo lo demás falla, un lugar donde recuperar algún toque de sentido.

—Es este un nuevo giro en su voz, parece que ha salido del mundo de la tristeza para llevar al lector a la esperanza.
Si consigo eso se habrá cumplido parte del sentido de este “Libro de los dones” que viene de superar las “Cicatrices de asfalto” que antes habían sido “Palabras derramadas”, que ahora intento recuperar, recobrar, sanar con estos dones.

—¿Qué es lo que más le agradece a la vida? 
Muchas cosas. Aunque parezca paradójico el accidente de coche que cambió mi vida devolviéndome al lugar de origen para recordarme esencia, fuerza, lugar de procedencia, quizá de destino. Y el don de la palabra, de la poesía, que tan maravillosamente ha sabido definir Miguel Losada en el bello y acertado prólogo que ha escrito para este “Libro de los dones” erigiéndose, asimismo, en un don más. Me permito citar sus palabras: “Puede que algunos piensen que el mundo no tiene necesidad de los poetas. Pero, entonces, sin poesía. ¿Dónde íbamos a depositar nuestras dudas? ¿Dónde el desorden de nuestro nombre? ¿Nuestros sueños fuera de circuito, nuestro altivo deseo de belleza, de confusión, de rebeldía?” (Miguel Losada).

—Repite editorial, su anterior poemario “Cicatrices de asfalto” (Madrid, 2013) también salió con Cuadernos del Laberinto. ¿Se siente cómoda con ellos? Lo cierto es que su línea editorial es exquisita y muy cuidada. ¿Cómo se elige la editorial a la que mandar los originales?
Sí, me siento cómoda con Cuadernos del Laberinto y con el buen hacer editorial de su directora Alicia Arés, de la que me congratula poder decir que es también una amiga.

No sé si el autor elige editorial o es la editorial la que elige autor. Creo que funciona en ambos sentidos. Porqué hacerle llegar un poemario a Cuadernos del Laberinto, porque había visto sus publicaciones, cuidadísimas, y me apeteció formar parte de la editorial. Afortunadamente a Alicia Arés le gustó mi trabajo y nace “Cicatrices de asfalto” y ahora se repite la experiencia con “El libro de los dones”.


—Es usted una poeta reconocida y alabada por el público y por la crítica. Dentro de poco estará en la Feria del Libro de Madrid, una de las citas culturales más importantes de España. ¿Cómo es el contacto con los lectores, qué suelen comentar de su obra?
El contacto con los lectores siempre resulta gratificante. Porque es ahí, al llegar al otro, cuando se cumple el poema. Siempre es confortante que el público, a veces amigos, aprovechan la ocasión para el reencuentro. Otras alguien que pasa por allí y por el motivo que sea decide acercarse y entonces toca pellizcarse para constatar que es real, el estar al otro lado del mostrador firmando, que se cumple un sueño ya por tercera vez.

—Alguna anécdota graciosa que le haya pasado en sus recitales.
Graciosa no recuerdo ninguna. Emocionantes muchas. Quizá una de las más impactantes me sucedió en la presentación de “Cicatrices de asfalto” en el Ateneo de Madrid, era diciembre de 2013. Cuando terminó la presentación y la gente empezó a acercarse a la mesa para la firma de ejemplares -cada una de las personas que se aproxima constituye un regalo-, pero hubo una en concreto que al llegar a mí me agradeció, yo le contradije, dándole las gracias a mi vez y argumentó: “No, gracias a ti, porque escucharte hoy me ha dado un motivo para seguir vivo”. Imagine la belleza y la responsabilidad de recibir estas palabras.

—Escucharla recital es algo inolvidable. Una vez que su voz a vibrar, la sala se llena de luz y todos nos quedamos perplejos ante su voz. Cuéntenos alguna anécdota graciosa que le haya pasado en sus recitales.
Gracias, me lo han dicho en más de una ocasión. Ello lo recoge de forma impecable en la presentación que hizo de “El libro de los dones” (Cuadernos del Laberinto, 2016) José María Carnero Montesinos, reproduzco a continuación la parte de la misma que hace alusión a ello: “Leer a María José Cortés, supone dar el salto al otro lado de ese espejo… A fin de cuentas, en eso consiste leer poesía… Pero cuando se tiene la oportunidad de escuchar esos poemas en su propia voz, uno se sorprende ya dentro de ese mundo de cadencias y silencios, donde su palabra te lleva. Porque esta poeta es una experta en la búsqueda de interlocutor. Por eso ella no se limita a leer sus poemas, sino que los pone en pie sobre el alma de quien la escucha.” (José María Carnero Montesinos).

—¿En qué proyectos literarios se encuentra embarcada? 
Además de la reciente publicación con Cuadernos del Laberinto de “El libro de los dones”. Acabo de terminar un poemario, a dos voces, experiencia enormemente inspiradora, con José María Carnero Montesinos que se titula: “Ahora”.

Acabo de revisar un poemario que empecé hace unos años, pero que ya ha encontrado todas sus palabras ,incluso su prologo, pero que aún está inédito: “Zapatos verdes”, que habla de la pérdida de la infancia y es un homenaje a mis abuelos maternos. Especialmente a mi abuelo José, que murió cuando yo sólo contaba tres años.

Y me estoy planteando el reto de escribir una novela: “Regreso a la luz” que habla de la experiencia del accidente de coche, cuando te encuentras con un cuerpo que no responde, y parece que sólo el dolor te identifica. Pero que también habla del hallazgo de la fuerza interior para salir de esa situación y de todas las personas y luces que lo hicieron posible. Nunca he intentado este género, sí cuentos, pero la novela es otra cosa, ya veremos si no queda sólo en proyecto.