"Alma en movimiento. Meditación sobre Las Moradas". Entrevista a su autor, Carlos Dorvier

Las Moradas de Sta. Teresa de Jesús están consideradas como una de la obras más importantes de la mística. Después de cinco siglos de su realización, no sólo el lenguaje, sino la mentalidad con que fue escrito —según la cultura le la época— resultan obstáculos difíciles de superar pare el lector de hoy en día. Todo ello no impide que la obra pierda actualidad en lo que tiene de esencial. Carlos Dorvier, en el presente libro, intenta analizar y exponer esos valores permanentes en relación con la cultura de nuestro momento.

Si partimos de que una de las características más inquietantes de este momento es la pérdida del sentido de las realidades últimas de la existencia, Las Moradas, tal como aquí se exponen, nos ofrecen un camino de plenitud en un detallado análisis de las diferentes circunstancias que en él se dan.

Como consecuencia del planteamiento que en Las Moradas se hace del ser humano, una de las conclusiones más notables que se saca es la de la gran dignidad del individuo, de todos, incluso del más degradado, pues en lo profundo de él encuentra Dios su morada. Esto, en tiempos de pesimismo por la maldad humana, nos abre una posibilidad a la esperanza.

Hemos tenido la oportunidad de charlar con su autor, el madrileño Carlos Dorvier, quien, de primera mano nos habla sobre esta actualizacion de una de las obras cumbre de la mística mundial.




—¿Qué va a encontrar el lector en “Alma en movimiento”, su nuevo libro que ahonda en el pensamiento de Teresa de Ahumada y su obra “Las Moradas o El Castillo Interior”?
 —Alma en movimiento es un libro sobre Las Moradas, fácil de leer y no muy extenso. Las Moradas es la obra más importante de Sta. Teresa, y están relacionadas con el libro de su Vida, pues en ellas desarrolla ampliamente los temas de la vida interior, que apuntaba en su autobiografía. En mi libro tengo en cuenta todas las dificultades que Sta. Teresa ofrece al lector actual, y procuro superarlas para hacer posible la lectura del original o, al menos, dar una visión que, de manera positiva y útil, produzca una imagen clara sobre Las Moradas, si el lector, en su momento, no fue capaz de enfrentarse con el original. Porque Las Moradas es un libro extraordinario, como siempre se la ha considerado, y sería una pena que, dadas las circunstancias actuales, tan poco propicias para el esfuerzo intelectual, esta obra no estuviera al alcance de nuestros lectores.
—“Alma en movimiento” recupera el pensamiento de Santa Teresa de Jesús tras cinco siglos. ¿Es una actualización de su libro “Las Moradas” o un manual para el lector del siglo XXI?
Algo de ambas cosas tiene, pero, en rigor, no es exactamente eso. Es, en definitiva, la reflexión o resultado que un lector, con interés por la vida interior, obtendría para aplicarlos a la vida actual. En cierto modo, tiene mucho de traducción cultural e ideológica, es decir, de actualización de los temas que plantea Sta. Teresa.
—¿Cómo consigue eliminar la distancia de cinco siglos e interesar al lector por “Las Moradas”? 
La extensión del libro no hace referencia al esfuerzo y dedicación que ha supuesto. Lo primero es la dificultad del lenguaje, y no sólo el del s. XVI, sino el de Sta. Teresa, que, por coloquial y espontaneo, resulta doblemente inaccesible. Esto se supera con una lectura minuciosa y reiterada, hasta lograr penetrar en él. Siempre que tengo en cuenta este inconveniente, pienso en que su lectura, en las traducciones de otras lenguas, tendrá sus ventajas, pues la traducción, aunque haya perdido parte de la frescura original, también ha digerido sus peculiares dificultades. Luego —y esto es lo más importante, intento ver el significado actual de las observaciones sobre la vida interior que hace Teresa. Para ello, incluso me pongo en la mentalidad del no creyente, para comprobar qué podría éste aprovechar de la doctrina de Sta. Teresa, que es más de lo que pueda pensarse, porque Sta. Teresa es una profunda psicóloga, muy actual.
 —¿De todas las moradas que pueden habitarse en “El Castillo Interior” cuál es su favorita, esa que relee y en la que siempre encuentra algo más que aprender?
Todas las moradas tienen algo interesante, incluso las más breves o las más complicadas. En unas encontraremos muchas cosas importantes y en otras, menos, pero en cada una de ellas siempre habrá algo que nos pueda interesar. La que me resulta más interesante es aquella que llega al límite de nuestras capacidades humanas, la tercera morada. A partir de esa morada, ya sólo la gracia de Dios tiene la iniciativa. Siempre, y en todo momento del camino de la perfección, la gracia es fundamental, pero en las primeras moradas, el protagonismo de la voluntad y de nuestras capacidades naturales es lo que más se pone de manifiesto. La tercera morada es como una barrera difícil de franquear, pues, como dice Sta. Teresa, son muchos los que llegan a ella, pero pocos los que la sobrepasan. Allí se encuentra atascada la gran mayoría de las personas que consideramos buenos creyentes y practicantes, pero que no llegan a alcanzar esa paz y esa felicidad auténtica de la que tan pocas personas disfrutan. Es por lo que la religión ha dado esa imagen de colectivo sufriente. Si me interesan las primeras moradas hasta llegar a la tercera, es porque me preocupa el sufrimiento psíquico y espiritual que, en cierto modo, está tan desatendido, comparado con ese otro sufrimiento material, omnipresente en los medios de comunicación. No por ello, las últimas moradas dejan de tener importancia, porque van a ser el acicate y ejemplo de lo que, si confiamos en la misericordia de Dios, logrará, algún día, la gracia en nosotros.
—Durante el siglo XVI, el tiempo de Santa Teresa, el misticismo tuvo un auge altísimo. ¿Cree que es posible que en esta época actual —tan desnortada y sedienta de algo en creer— vuelvan a darse las características para un renacer del misticismo?
No hay duda que el siglo XVI es la edad de oro de la mística española. Es un fenómeno sorprendente, por lo que en el libro hago alguna referencia a su origen. Sin embargo, también ese misticismo tenía sus inconvenientes, pues, por estar acompañado de fenómenos extraordinarios, concentrado en una vida contemplativa conventual, ha resultado, con posterioridad, muy poco accesible al común de los humanos, que también tienen derecho a una vida interior y espiritual. En consecuencia, por una parte, la mística extraordinaria ha hecho que se perdiera interés por lo místico en el ámbito eclesial, y, por otra, el concepto de mística quedó reservado a una vida retirada del mundo. Pero, como el ser humano es de naturaleza espiritual, ese espacio abandonado por la religión, lo ha ocupado un enorme movimiento, que ha sido llamado Nueva Era, y que está presente en todos los ámbitos de nuestra cultura. No es algo concreto, pues tiene diversas manifestaciones, que van, desde las técnicas de control mental hasta la filosofía oriental, pasando por todo tipo de esoterismos. Pero, ahora, la cultura católica ha reaccionado, y cada vez hay un mayor interés por lo místico, reconociendo que todo lo referido a nuestra relación con Dios y con el misterio del ser humano tiene un carácter místico. La futura mística cristiana tendrá la ventaja de estar al alcance de todo creyente, y de, conectada con el Evangelio, no ser ajena al pensamiento y la ciencia de nuestro tiempo.
—-¿Cree que en España valoramos lo suficiente la obra de Santa Teresa que, además de doctora de la iglesia, fue una gran escritora, poeta y mujer adelantada a su tiempo? ¿Es su figura atemporal y un ejemplo permanente? 
Sta. Teresa es eso, exactamente, una mujer atemporal. Al leerla, nos damos cuenta de la actualidad de su carácter, lo cuál nos llena de asombro y nos hace comprender que, además de santa, fue una persona extraordinaria, pues demuestra cualidades humanas que, hoy mismo, la harían muy notable. En España siempre se la ha valorado; ha sido casi un tópico el tenerla como paradigma del ideal de mujer. No sólo las religiosas, incluso la feministas sienten admiración por ella.  Es tal la importancia que Sta. Teresa tiene en nuestro país que, a lo largo de la historia, han sido varios los intentos de hacerla patrona de España.
                Uno de los rasgos más curiosos del carácter de Teresa es su sentido del humor. Es un buen ejemplo de lo que el humor tiene de trascendente, pues, por encima de la realidad, aunque ésta no sea satisfactoria, e incluso resulte dolorosa, el humor es capaz de saltar a lo que tiene de “graciosa”, que es equivalente a sorprendente. Por eso, las personas con humor tienen una visión muy amplia de la realidad.
                Sta. Teresa siempre será un ejemplo de las posibilidades del ser humano para superar cualquier situación, porque es un alma inquieta, un alma en movimiento en busca de la verdad y de la auténtica felicidad.


Más información: Ediorial Cuadernos del Laberinto.
Coleccción ANAQUEL DE PENSAMIENTO, nº7
140 páginas • I.S.B.N: 978-84-946262-1-0 • 12 €

 http://www.cuadernosdelaberinto.com/Pensamiento/alma_en_movimiento.html


CARLOS DORVIER: Licenciado en Filosofía. Ha impartido cursos sobre el «Origen del pensamiento filosófico en relación al cristianismo». Ha dado conferencias sobre la noche del alma; la felicidad en el pensamiento clásico; el amor. Especialista en San Juan de la Cruz. Está interesado en la visión cristiana del psicoanálisis, así como en las inquietudes de los pensadores contemporáneos que han conmocionado Occidente.
En 2014 publicó El mayor misterio, el amor. Filosofía y Cristianismo, un ensayo sobre la importancia entre la razón (el Logos) y los valores que construyeron la civilización occidental.