"A solas con el aire": Regresa Juan Besada cargado de literatura




Esta semana los lectores hemos recibido con entusiasmo la nueva obra de Juan Besada, a quien ya conocíamos por el poemario "La piel encendida". Esta vez Besada ha agrupado una serie de relatos bajo el vaporoso nombre de "A solas con el aire" (Cuadernos del Laberinto. Madrid, 2017).

El paso de la poesía a la narrativa nada tiene que ver con acomodarse a un lenguaje más relajado o con el hecho de querer relatar de forma más pormenorizada, ya que "A solas con el aire" mantiene una prosa cuidada con esmero, mimada a ultranza y que acaricia al lector con cada vocablo, casi podríamos hablar de "prosa poética". Y respecto a la trama, Besada, sigue manteniendo su particular mundo, casi surrealista u onírico, que tanto nos atrapó con su poesía.

Los relatos de "A solas con el aire" se desarrollan y son desarrollados por paisajes y protagonistas que no obedecen a las leyes naturales más coherentes, pero que sin embargo, obedecen plenamente a lo más humano de nosotros mismos: la emotividad, la resolución ante la belleza y la búsqueda de los ideales.

Besada vuelve a manifestar una maestría, poco frecuente, en este género breve del relato, en un libro que se puede leer y releer siempre con apetito voraz de buena literatura.

 

Sexto Continente ha tenido la oportunidad de entrevistar a Juan Besada, quien de primera mano, nos presenta los puntos claves de su literatura y personalidad artística


Acaba de llegar a las librerías de toda España su nuevo libro “A solas con el aire” (editorial Cuadernos del Laberinto), un compendio de relatos cargado de menciones oníricas, referencias a Juan Rulfo y personajes como el de Rosaura que nos atrapan inmediatamente ¿Cómo ha sido el proceso creativo y cómo describiría el propio autor esta obra?
  Me siento honrado, como escritor, de que alguien se sienta atrapado por Rosaura o cualesquiera de los varios desdoblamientos que de ella misma pueblan las páginas de A solas con el aire. Para mí es un halago en cualquier caso, y lo agradezco. En cuanto a las menciones y referencias explícitas que anota, le diré que además de Juan Rulfo, el lector podrá encontrarse también con Roa Bastos, y con el mismo Cervantes o con Shakespeare, que algún guiño hay, y con Onetti... Y habrá otras referencias, seguramente, de las que yo no soy consciente.
  Uno de los relatos el primero de los que protagoniza Rosaura lo preside una cita de Roa Bastos, que nos enseña que la realidad es también el reverso de lo que no ocurrió, y esto es justo lo que va tejiendo, casi a tientas, el poeta con su oficio. Vistas así las cosas, es obligado reconocer que ahí habitan también los sueños, de manera que la región onírica y la real no viven como líneas paralelas sin abrazo. En el primero de los relatos (Las dos sienes, de título) el protagonista, Osende Neiro, no es capaz de acreditar lo que tiene ante sus ojos, y lo vive como una pesadilla.
 Lo onírico está presente a lo largo de las páginas de A solas con el aire, es verdad. Lo onírico y la ficción, claro, que sin duda es el hilo con el que tejemos el entramado de palabras que llamamos Literatura. El lector va a encontrar un paisaje de sueños.
 En cuanto al proceso, el primer borrador de alguno de los cuentos data del 2000, y la mayoría de todos los borradores fueron escritos entre el 2005 y el 2010. Al final tenía una colección de relatos que quería publicar, pero no encontraba sitio. No me impacientaba, puesto que sé que a la Literatura le gusta ir despacio, y tampoco acababa la colección de satisfacerme. Era como si tuviese en mi mesa de carpintero unas piezas de buena madera y las herramientas para trabajar, pero sin saber, en realidad, cómo juntarlas ni qué hacer con ellas. Las aparté, y esperé pacientemente.
 Alguno de aquellos textos, por cierto, sirvieron para tejer, en colaboración con Paula Fernández Mbarak, una obra de teatro que finalmente ella logró representar en Buenos Aires.
 Un día recibí comunicación de una editorial a la que había enviado los textos primitivos, interesándose por ellos, y me puse a trabajar a conciencia con la madera que tenía. Me di cuenta de que la correspondencia que alumbra la historia de Rosaura podía servir de cola de pegar, y me puse a pulir cada trozo de madera y a encajarlos. De alguna pieza pude entresacar nuevos elementos, aprovechando el trabajo que había hecho con Paula, y así fue tomando cuerpo el mueble, con esmero y con paciencia. Por en medio, había publicado con Alicia Arés La piel encendida, y el trabajo, por fin finalizado, se lo presenté a ella. Lo aceptó, y quedó, de su mano, envuelto en una edición excelente.

Volviendo al personaje de Rosaura, ¿Puede decirse que personajes como ella hacen que los relatos se hilvanen como uno solo? ¿Podemos hablar de una novela dividida en partes más que de un libro de relatos?
 Es un halago verdaderamente su pregunta. De su manera de formularla quiero deducir que ve A solas con el aire como un mueble bien acabado en el que todos los elementos encajan y presentan una visión fabulosa de las cosas en derredor, que eso es originariamente una novela.
 Se me ocurrió la intercaladura de la correspondencia con Rosaura entre las otras historias, para    que cada carta del Narrador con su respuesta constituyese un elemento de un relato que se iría hilvanando entre los otros cuentos; los cuales, a su vez, darían sentido a la primera carta, en la que el Narrador confiesa a Rosaura que se introdujo en ese libro porque la andaba buscando por las playas, y sabía que en uno de los cuentos que lo componen había una. Esto me llevó a extender el mundo de Santaégida, que originalmente era sólo el de Rosaura, a los otros relatos.
 Al final, Rosaura se ve desdoblada en diferentes protagonistas de las historias que pululan por Santaégida, y que se ofrecen además en contraste con las de la orilla de los “sueños náufragos”, para explicar el interés que tiene el Narrador en rescatarla, como si estuviese yo mismo manteniendo una correspondencia cómplice con el lector a través de un narrador fingido y de Rosaura. Supongo que es esto lo que le da a A solas con el aire esa apariencia de novela que Vd. descubre y a mí me enorgullece. Evidentemente hay mucho de juego literario, claro que sí, y voluntad de construir un mundo propio y un lenguaje para expresarlo. Al menos es esa mi ambición y mi manera de buscar la complicidad con el lector. 

Santaégida es la otra orilla de «la región de la materia visible y de los sueños náufragos», es un «instante múltiple». ¿Cómo se crean ambientes tan sugerentes y oníricos, pero al mismo tiempo tan bien definidos?
 Creo que sobre todo es Santaégida un lugar donde “el tiempo no lo devora todo como si fuese un monstruo”. Los ambientes que se describen son anteriores siempre al acto de escribir. Leer es más importante, y nos enseña a contarnos lo que vivimos. Vivir y leer, observar lo que vivimos desde nuestras lecturas y conversaciones son herramientas imprescindibles para poder contar las cosas que hay en derredor y escribir sobre ellas. Nuestra biografía la conforman los libros que leímos (también los cuadros o esculturas que vimos, la música que oímos, los paisajes, etc.) y los amigos que nos fueron abrazando a lo largo de lo vivido; y nuestros maestros, que nos señalaron las lecturas importantes.
 Los ambientes se definen en la misma medida en que ellos nos definen a nosotros, y nos alimentamos recíprocamente. En el acto de escribir afloran los momentos que fueron conformando nuestra biografía, y nos trajeron a este en que queremos contar algo por escrito. No tenemos más que pararnos a observar, y todo aflora. Es interesante y fructífero buscar en el aire la línea que separa la sombra de la luz; o en una hoja que vemos en el árbol, la que separa la región que está alumbrada de la que está en umbría, bajo otra hoja que perfila su sombra en ella.
 Todo eso que vivimos y hemos observado anteriormente es lo que contamos en el acto de escribir, y así es como se definen los ambientes, puliendo y cosiendo con esmero las frases.

 ¿Qué relato de los que conforman el libro es su favorito, y cuál es el que le costó más escribir?
 El que más me costó escribir -no tengo duda- fue Las dos sienes. Yo creo que hasta dolor físico me produjo. Por lo menos llegué a sentirlo hacia el final de la escritura, como si Osende Neiro y yo nos hubiésemos trasvasado uno a otro aquel dolor que él también sentía, y lo entenderá quien lea el relato.
 En cuanto al favorito, déjeme recordar que fuera de la correspondencia del narrador fingido con Rosaura, casi todos los relatos están dedicados a alguien concreto de mi entorno más personal, de tal manera que si escogiese uno desmerecería a los otros. Dejémoslo así.

Si sólo pudiese usar cinco palabras para definir A solas con el aire”, ¿cuáles serían?
 “A solas con el aire” ya suma cinco palabras.

¿Y qué otras cinco usaría para definir a Juan Besada?
 Ahí sí que ni idea, que también son cinco.

Su anterior libro publicado “La piel encendida” era un poemario, ¿cómo ha sido el paso de la poesía a la narrativa?
 La piel encendida fue un trabajo que floreció entre las primeras versiones de casi todos los relatos de A solas con el aire, y la composición del libro como finalmente quedó resuelto. Antes lo conté más o menos.
 La piel encendida es un poema narrativo: hay un protagonista el deseo un paisaje que va descubriendo ese protagonista y por el que se mueve el cuerpo que desea y todo lo que le acontece en su discurrir por él es lo que narra el poema. De modo que el tránsito no exigió mayor esfuerzo.
 Hablé antes de un mundo propio que tengo la ambición de ir tejiendo, y en el lenguaje en el que ese mundo quiero que se exprese, la prosa que procuro no ha de ser ajena a la poesía, ni la poesía ha de ser extraña al lector de Literatura narrativa. Hay una línea donde la Poesía y la Narrativa confluyen, y ahí es donde a mí me gustaría habitar.

¿Qué libro es ese al que siempre vuelve, que recomienda encarecidamente? ¿Y ese otro que no pudo acabar?
 Siempre vuelvo a Don Quijote, y sin duda es el título que más veces refiero. Creo que es la novela fundacional. Sólo Pedro Páramo me sorprendió tanto, creo. Y no quiero desmerecer ninguna de las que sin duda están en la mente de cualquier lector. Quien quiera que se acerque a Contravida, novela de Augusto Roa Bastos, se topará en su Décima parte con una procesión de personajes de la Literatura en castellano que son los mismos que yo venero de entre los que conozco (aunque echo de menos en la procesión a alguno de los habitantes de Vetusta)
 Los grandes libros llevan consigo infinitas lecturas, de manera que por muchas veces que uno termine de leerlos nunca los acaba, y por eso precisamente son grandes. Al margen de ello, hay varios libros, por supuesto, de los que no concluí todavía una primera lectura, pero sin duda se debe  a mis limitaciones, y prefiero ocultarlos. Además, no descarto terminar ninguno de ellos algún día. Tardé veinte años en pasar de la segunda página del Ulises de Joyce, y una vez que llegué al final, pronto repetí. También los hay que no soportaron una segunda lectura.

¿Cómo ve el panorama cultural español?
  Asediado por una Administración que considera la actividad cultural únicamente en su aspecto mercantil, y además peligrosa. Nunca habríamos imaginado que un día una mala caricatura de Don Quijote lo emularía descabezando una compañía de títeres. Pero a diferencia del honrado caballero, no tomó conciencia de su barbaridad y continúa persiguiendo a actores, cantantes y humoristas, cuando no asfixiando económicamente a nuestros escritores. Vivimos las gentes de la Cultura asediados por una estructura de poder donde anidan los campeones del soborno, el contrabando y la adulación a un hombre incapaz de improvisar una oración compleja. Claro que los que sobrevivan ya tienen compuesta la parodia.





JUEVES 20 ABRIL. 20 horas

JUAN BESADA presenta "A solas con el aire"
Intervendrán en el acto Manuel Quintáns, Antonio Presedo Garazo y el autor.
Libraria Couceiro. Praza de Cervantes, 6 o Santiago de Compostela (A Coruña) 
Entrada libre hasta completar aforo





JUAN BESADA
El autor: JUAN BESADA
(Santiago de Compostela, 1960) Licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la USC. Tras dedicarse a la docencia como profesor de Filosofía en Educación Secundaria, se especializó en Ciencia, Tecnología y Sociedad por la UNED.Entre sus publicaciones destacan: Estudio da influencia do Proxecto Manhattan no desenvolvemento da ciencia e da tecnoloxía durante a segunda metade do século XX en REVISTA GALEGA DO ENSINO, y en la Revista TRIVIUM El arroyo Iliso (consideraciones acerca de las relaciones entre la Filosofía y la Literatura).
Participó como escritor invitado en la V Feria de escritores del Paraguay, celebrada en abril de 2005 en Asunción.2013 fue el año del estreno, en Buenos Aires, de la obra de teatro Santaégida, verano de 1936, en colaboración con Paula Fernández Mbarak.
Como poeta ha publicado Por no sufrir amnesia (3C3 Editores, 2004) y La piel encendida (Cuadernos del Laberinto, 2014).