Sexto Continente 174, RNE. Sangre e historia; desde la relación de Cataluña con la pérdida de Cuba a la prostitución en Montera


En Sexto Continente, el café literario de RNE, dirigido y presentado por Miguel Ángel de Rus, nos centramos en novelas que podrían ser de género negro, pero al mismo tiempo son novelas históricas, o sociales; y un ensayo histórico que parece una novela negra, de la mafia. Comenzamos con Carlos Augusto Casas, ganador del VI Premio Wilkie Collins de Novela Negra, nos habla del mayor éxito negro y criminal en España en 2017, Ya no quedan junglas adonde regresar, la historia de un anciano al que sólo le queda una puta de la calle Montera, cuya conversación y compañía es lo único que le une a la vida. Cuando cuatro abogados la matan, ese anciano sabe que ya sólo queda una razón para vivir: matarlos a todos. Lo han recomendado escritores tan diversos como: Arturo Pérez Reverte, Claudio Cerdán, Carlos Basas del Rey, Luis Alberto de Cuenca, Paco Gómez Escribano…
Hablamos con Jesús Laínz de su libro El privilegio catalán, donde sostiene que el proteccionismo a Cataluña hundió la economía de España porque dificultó nuestras exportaciones y encareció las importaciones. Acusa a empresarios y políticos catalanes de llevar a España a ser el país en el que más duró el esclavismo y de ser lo principales defensores de Primo de Rivera y de la dictadura de Franco siempre que les beneficiaran económicamente. Afirma que Cataluña fue la principal beneficiaria del tráfico y tenencia de esclavos, que la imposición a Cuba de productor catalanes (mucho más caros) llevó a la isla al deseo de independencia y a la guerra, que el monopolio catalán supuso la prohibición de entrada de algodón, lino, seda y lana a España desde otros países y hundió nuestra economía. Y evalúa en su libro cuánto ha costado a España las ventajas económicas de Cataluña, los sobrecostes por protección arancelaria. En el S.XIX: el equivalente de 510.720 millones de euros actuales.

Tenemos con nosotros al escritor y editor Manuel Pimentel, aquel que fuera Ministro de España, que nos trae una novela sobre el rico patrimonio megalítico español y, con tono negro, un crimen ritual en un asentamiento megalítico andaluz. Se trata de “Dolmen”. Pimentel además está haciendo en TVE un gran trabajo de divulgación histórica. Político, empresario cultural, escritor y divulgador, un tipo muy interesante.
Óscar Eimil nos habla en “Reinos de sangre” del año 1065: Fernando, rey de Galicia, de León y de Castilla, moribundo, viejo y decrépito, se pregunta por qué, habiendo podido dejar a su primogénito un único reino que, fuerte, extendiera su poder por toda la Hispania cristiana, decidió repartir en vida Castilla, León y Navarra entre sus tres hijos varones, lo cual les llevará a guerras fraticidas. Pura historia de España.
Recomendamos el libro “El nacionalismo, vaya timo”, de Roberto Augusto. Una obra que fue muy alabada por el propio Fernando Savater.
Además presentamos el XVI Premio Sexto Continente de Monólogo de humor. Tema Autoficción, cuyas bases tienes en http://bit.ly/2AIl8Gb

Puedes escucharlo en directo, el 16/12/17 de 13,05h a 14h (hora peninsular española) en http://www.rtve.es/radio/radio-exterior/

Y tienes los archivos de sonido del programa en  http://www.rtve.es/alacarta/audios/sexto-continente/ 

Diego Agúndez: El habitante del tiempo



Hace apenas un año nos deslumbró Acto de creación, la ópera prima del poeta Diego Agúndez (Cáceres, 1979) en donde el universo se mostraba a nuestros ojos como un puzzle mágico. Ahora llega a las librerías de toda España el segundo libro de Agúndez, El habitante del tiempo (editorial Cuadernos del Laberinto, Madrid) con un lenguaje  reconocible como suyo, y con una temática igualmente filosófica. En este caso, el poeta nos enfrenta al paso del tiempo de una manera luminosa y el lector, lejos de refugiarse en su propia experiencia, logra recorrer con Agúndez los recovecos del pasado, el presente y el futuro con sencillez y claridad.

Es sabido que dentro de un agujero negro la dimensión temporal se retuerce y podemos doblarla y jugar con el tiempo de una forma única. Justamente como sucede en la lectura de  El habitante del tiempo,  en donde percibimos que la vida y la muerte son la misma semilla que crece con nosotros.

Unos versos del poeta clásico Lucrecio adornan el frontispicio de estos poemas: Todo, nos recuerda, se renueva sin cesar. Unos mortales crecen, otros decrecen, y en un corto lapso las generaciones van sucediéndose y se pasan, igual que corredores, la antorcha de la vida.

El flujo del tiempo, que es algo casi siempre más constatado que percibido, es el nexo común de los poemas reunidos en este libro, pero no como melancólicos cantos de nostalgia ni recuerdos del pasado, sino desde la emoción simbólica y el sentido de lo maravilloso.

Encerrados en estas páginas combaten como dos boxeadores el amor y la muerte; murmuran las piedras de una silenciosa abadía; se pierden los niños en el laberinto de espejos. El fuego vive en la muerte de lo que arde y como cometas también arden, contigo, los poemas.

Hemos tenido la oportunidad de entrevista al autor, y es él mismo quien nos aclara estos conceptos mágicos del tiempo, vida, pensamiento... En fin, poesía y filosofía besándose.




Pregunta.—¿Qué es lo que los lectores de “El habitante del tiempo”, su nueva obra poética, van a encontrarse?

Respuesta.—El habitante del tiempo es un poemario arracimado. En otras palabras, un conjunto de poemas. Son los poemas que, dentro del más amplio círculo de mis escritos, tienen una mayor relación con el tiempo y con el sentido de la existencia, en esta época nuestra en la que un dogma cualquiera, muy probablemente, ya no explica la realidad por sí solo.

El lector va a encontrarse con poemas a la mayor sencillez expresiva, que buscan desencallar secretos sin aspirar a crear otros nuevos. La mayoría de estos poemas son muy humildes, pero diciendo lo que dicen, creo que a cada uno le dirán una cosa: seguramente el lector de poesía experimentado encontrará referencias a diferentes corrientes de pensamiento (que andan desperdigadas como huevos de Pascua); y alguien que nunca haya leído poesía puede que experimente sorpresa y asombro. Al menos eso es lo que a mí me gustaría.

P.—Podría decirse que El habitante del tiempo  es un recorrido por un futuro que mira hacia el pasado. Un homenaje a la Historia y sus personajes. ¿Cómo ha logrado dar forma a  un poemario con un elemento tan intangible como el paso del tiempo?

R.—El habitante del tiempo, en realidad, es la manera que tendríamos de aproximarnos al tiempo si el tiempo fuera una dimensión espacial: si lo pudiéramos describir y tocar, si lo pudiéramos desguazar, si pudiéramos jugar con él como si fuera plastilina. 

Me gusta plantear esa concepción del tiempo como una imagen detenida en la que podríamos hacer 'zoom', como en un microscopio, o alejarnos lo suficiente que podríamos sintetizar con más facilidad sus componentes. Creo que en este poemario son fundamentales el uso de imágenes y paradojas (se me ocurren los ejemplos del zíngaro del acordeón o de la muchacha que se aleja a pie de la parte antigua de Cáceres). En otras ocasiones, este alejamiento explícito del 'planeta tiempo' resulta en una mirada alegórica a la historia y el paso de las generaciones, el amor o la muerte.

En este sentido, mi tratamiento del tiempo solo puede suceder en un presente ficticio: abierto en el espacio de los poemas. Un presente que reconstruye y proyecta, que reconstruye a partir de lo que cree conocer y proyecta a partir de lo que cree saber.   

P.— Llaman la atención tres aforismos que reflejan la vida y la muerte y que condensan lo que somos: I. la vida es la muerte conteniendo la respiración II. la vida de un hombre se mira en la de una estrella. III. la muerte es la vida conteniendo la respiración.

R.—Me cuesta mucho recordar qué circunstancias particulares llevaron a la inclusión de 'Tres aforismos' en este conjunto de poemas.

En su gestión, recuerdo que, de algún modo, asimilé el universo al latido de un gigantesco corazón, en el cual la vida y la muerte no son sino el haz y el envés de la misma sustancia. Vida y muerte ocurren en el espacio de los átomos. Yo no soy biólogo, pero seguramente la distinción entre lo que 'es vida' y lo que no lo es, (a niveles microscópicos) tiene que ser fascinante.

Tendemos a pensar que la vida y la muerte son espacios puramente complementarios,  pero es posible que haya habido alguna zona gris, alguna duermevela biológica, en algún lugar o momento. Y, de hecho, cuando uno mira 'el ciclo de vida' (¡ciclo de vida!) de una estrella, la comparación con el ser humano, más que una metáfora, es casi una obligación.

No estamos hechos de ninguna sustancia que no haya ahí fuera y, como tal, la vida es una manifestación de las cosas.

P.— ¿Poesía y filosofía se tocan en su obra?

R.—No existe texto en el mundo que no contenga filosofía y no existe filosofía en el mundo que no nazca de la misma emoción que la poesía: el afán de búsqueda, la sed de conocimiento, el goce efímero de la belleza. Eso sí: creo que la buena poesía, o al menos la poesía que yo disfruto, es aquella en la que una filosofía, o un conjunto de aspectos filosóficos, taconean por ahí sin llegar a hacerse evidentes jamás. 

P.—Su anterior poemario “Acto de creación” (Cuadernos del Laberinto. Madrid, 2016) venía en edición bilingüe español/inglés. En “El habitante del tiempo” ¿ no ha pensado en esta opción?

R.—La voluntad de presentar 'Acto de creación' en versión bilingüe tenía un propósito: reivindicar que hay una poesía en la idea, con independencia de exista un patrón rítmico acentual, silábico o expresivo. "Acto de creación" busca un ritmo que no nace de la riqueza expresiva, ni de usar esta o aquella palabra. Es un poemario, me parece, de 'conducción', que va llevando al lector como un regato hacia una serie de posibles realizaciones (con las que uno puede estar en desacuerdo, o no).

Si pones "El habitante del tiempo" junto a "Acto de creación", enseguida puedes ver que hay un aire de familia, un aroma extraño. Pero son distintos animales: creo que cada poema de 'El habitante del tiempo' puede funcionar a su vez por separado, así que la traducción, si algún día llega, presentará otras características. 

P.—En la película Paterson uno de los personajes poetas comenta que traducir poesía es como bañarse con impermeable. ¿Qué opina?

R.—Paterson, película que por cierto disfruté como un enano, contiene pequeñas grandes dosis de verdad en lo concerniente a la creación poética, por lo menos en lo que a mí respecta. La creación requiere de rutinas, de crear 'espacios secretos', de encerrarse en el taller aunque sea dando un paseo o en la pausa del autobús.

Así que lamento especialmente discrepar de nuestro protagonista cuando dice eso. Aún no se ha inventado ningún aparato que nos permita comprender todas las lenguas del mundo, pero haber leído a Leopardi o Szymborska o William Carlos Williams en castellano no hace que les considere inferiores a los poetas en castellano. De alguna manera su genio se impone –ayudado por los buenos traductores- al ruido del cambio de lengua. Yo diría que cuando lees haikus traducidos de Basho, te estás bañando en la bañera de Basho aunque con agua que traes de tu casa.


P.— Uno de los poemas más hermosos de El habitante del tiempo dice: ¿A veces parece que nos olvidamos de lo sencilla que es la vida?

Vengo de la luz de mi madre,
vengo de la luz de mi padre,
y vengo de un amanecer
del que nada recuerdo.

La misma explosión armoniosa y mágica
de la que viniste tú un día;
de la que marcharé al apagarse;
sobre la que, en realidad,
yo poco sé.

La proyección de esa luz, el polvo y la noche.
No sé más que eso.

R.—A veces hacemos complicadas cosas que no deberían serlo tanto. A la vez, debemos ser humildes: recordar que desconocemos tantas cosas que la única manera de comportarse con honestidad es hacerlo desde la tolerancia y la posibilidad de estar equivocados. En resumen: en el hecho de desconocer las cosas debería estar la semilla del respeto y la ambición, claro, de conocer más y mejor.
  
P.—¿Qué le mueve a escribir?

R.—Que, sea lo que sea, merezca la pena.



DIEGO AGÚNDEZ
(Cáceres, 1979)
Se licenció en Periodismo, Teoría de la Literatura y Ciencias Políticas en distintas universidades de Madrid, donde vivó el cambio de siglo. Después de trabajar como corresponsal en el sur de Asia, en la actualidad se encarga de la política de medios de comunicación de la Comisión Europea, en Bruselas.

Su labor poética comenzó hace más de dos décadas, aunque la mayor parte de su producción está inédita, excepción hecha de unos pocos poemas publicados en revistas y de Acto de creación, un poema extenso publicado en el año 2016 que forma parte de esta misma colección.

Los poemas aquí reunidos son, junto a otros cinco centenares de poemas, parte de la antología en permanente construcción El cuarto sangam. Algunos de ellos se encuentran disponibles en el espacio virtual www.agundez.net




28. MIS HIJOS CONTANDO SUS MUÑECOS

El nuestro es un mundo que podemos contar.


La cantidad de amor podría, por ejemplo,
pesar en un ránking de un gran contador universal:
habría un mejor amor y uno peor,
y un amor seguramente más amado.


Las cosas son partes de innumerables escalas,
aunque no sé, no sé.
Alguien, con una palabra, empezó todo,
pero también tendremos una última,
y entonces otra quedará en el justo medio.
Como todo es un objeto del tiempo,
podrás también definir el mejor de los poemas,
y el peor de todos, y el peor de los versos nunca escritos,
y la letra más estropajeada
y la extraña ternura de los números.


Quién sabe si estamos en el mundo para desordenarlo
mientras creemos ordenarlo.
El lenguaje te dice ‘cuenta, mide, pesa’,
calcúlalo y pártelo todo hasta desconcertarlo:
Todo tiene un orden y una posición,
una razón que le es propia,
y justifica tu humanidad
y es inevitable,
y quién sabe. 




32. NADA EN LA EXPERIENCIA TE HACE SABIO

Deja esa arrogancia, me dijo un día un hombre viejo,
llegará el día en el que también tú
tendrás que darte por vencido.


Dejarás atrás toda esta lucha,
los afanes que aún conservas.
Asumirás que hay un momento
en el que el horizonte ansiado nunca llega
y deberás conformarte en el vivir
con lo que tienes.


El día en que esto ocurra
mejor no te dejes ganar por la melancolía
pues en esto consiste hacerse viejo:
llevar desorientado más que nadie y no perderse;
saber que hay tanto que uno desconoce;
haberse acostumbrado a no saber;
saber sobrellevarlo. 

Presentación de "Clásicas envidiosas", de Chema Rodríguez-Calderón, en La Escalera de Jacob

Presentamos la comedia más irreverente del año: Clásicas envidiosas, de Chema Rodríguez-Calderón, publicada por Ediciones Irreverentes. La presentación se llevará a cabo mañana, martes, 12 de diciembre, a las 21,30h, en La Escalera de Jacob, (C. Lavapiés, 9, 28012 Madrid). Presentarán el libro, junto al autor, Chema Rodríguez-Calderón, el escritor y editor Miguel Ángel de Rus, y el elenco de la obra, producida y llevada a escena por Martelache: Pedro Bachura, David Carrio, Gerard Clua, Jorge Alvariñas, Juan Madrid y David Díaz.
           
            La obra: ¿Qué es Clásicas envidiosas?
            La historia comienza en el acto III, escena primera de Hamlet. Esta maravillosa escena lleva interpretándose cuatrocientos años, pero esta noche algo no va bien. Ofelia se rebela y rechaza la idea de suicidarse. La doncella está cansada de su papel pasivo de dama frágil y desequilibrada por lo que decide que quiere vivir y disfrutar de la vida. A partir de aquí los acontecimientos y situaciones serán cada vez más locos y sorprendentes. Si hay algo que el lector sacará en claro de este libro... serán unas buenas carcajadas. Clásicas envidiosas se ha convertido en la obra de más éxito de su autor, Chema Rodríguez-Calderón. El montaje teatral con dirección de Juanma Cifuentes ha recorrido los escenarios de toda España con gran éxito de crítica y público. La obra hizo su temporada madrileña en el Teatro Pequeño Gran Vía y se ha representado en el 39º Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, Festival de Teatro Clásicos en Alcalá, Festival de Teatro Clásico de Chinchilla, Festival de Teatro Clásico de Moratalaz "La Vida es Sueño", Festival del Humor de Santa Fe, Feria Internacional de Teatro de Castilla y León y ha formado parte de las redes de teatros de Madrid, Extremadura y Castilla y León. Clásicas envidiosas le ha proporcionado al autor su primera aparición en la lista de candidatos a los Premios Max como Mejor Autor Revelación y el III Premio Irreverentes de Comedia
           
El autor: Chema Rodríguez-Calderón
Formado como actor en la escuela de Cristina Rota, ha trabajado en más de 50 producciones de teatro, de las cuales ha escrito y dirigido más de 20. Como autor ha sido galardonado con el Premio 2003 a la Mejor Dramaturgia Original de la Fundación Centro Nuevos Creadores y Fundación Autor por la obra Hombres ineptos que caminan hacia nadie; el Premio Francisco Nieva de Teatro Breve 2015 por su obra corta No estoy de acuerdo con vos y el Accésit del Premio Monteluna de Textos Teatrales 2011 por su obra Nubes frente a un espejo. Sus textos han sido estrenados en España, Argentina, Chile, Honduras, Nicaragua, México y El Salvador. Ha publicado En Ediciones Irreverentes los libros Trilogía idiota, Loco, loco cabaret, y ha sido editor literario de Antología de comedia y humorHa publicado además Nubes frente a un espejo.

Sexto Continente 172, RNE. Otoñalmente poético, intimista y autobiográfico


En Sexto Continente, el café literario presentado y dirigido por Miguel Ángel de Rus, nos influyen las horas amarillas, naranjas y rojas de los árboles, el otoño nos vuelve poéticos, románticos e incluso a veces un poco cursis, de esos cursis que hacen sonetos en los que corazón rima con canción; quizá sea por las lecturas adolescentes de Turgueniev. Por ello, hemos decidido hacer hoy un programa de alto contenido poético, romántico. Comenzamos con un poeta de larga trayectoria, Manuel Ruiz de Amezcua, quien ha reunido su obra poética desde 1974 hasta 2017 en el volumen “Una verdad extraña”. 860 páginas para deleite del lector. Escuchamos a Pablo Neruda recitarnos aquello de “Me gusta cuando duermes”, y a Fernando Alonso Barahona recitarnos algunas de las poesías recogidas en el libro “Cartas del silencio”.
En Asturias el otoño ha llegado por fin, con grande lluvias. Tras los cristales mojados, en una estampa muy otoñal, está José Manuel Fernández Argüelles, que nos hablará de un libro que reúne 4 novelas breves Soledad absolutaEstefanía Farias no narra su recorrido de una semana por una ciudad tan moderna que se construyen en ella pasos subterráneos parta que los sapos crucen las autovías y se fomenta la generosidad con los ancianos reduciéndoles los subsidios.
            Y acabamos recomendando la “Autobiografía” de Juan Goytisolo, 530 páginas duras, de literatura muy elaborada, en la que sufrimos con la muerte de la madre del escritor, la enfermedad del padre, su propia sexualidad, con la España de la guerra y de la postguerra, con las pequeñas y grandes miserias de la burguesía catalana, y la pobreza de los más; vivimos su auto-exilio y la influencia de su experiencia en su obra.

Para escucharlo en directo, el 01/12/17 de 13,05h a 14h (hora peninsular española) en http://www.rtve.es/radio/radio-exterior/

Y tienes los archivos de sonido del programa en  http://www.rtve.es/alacarta/audios/sexto-continente/