Regresa Coburn. “La misericordia del verdugo", de Pablo García Naranjo


Con su novela Coburn, Pablo García Naranjo sacudió el panorama del género negro español. Tipos duros matándose entre ellos por dinero o por algún extraño y residual sentido de la justicia. Ahora, Pablo García Naranjo vuelve a retomar este personaje en “La misericordia del verdugo” (Editorial Cuadernos del Laberinto. Madrid, 2018), la continuación de Coburn.

¿Echaba de menos a Coburn? ¿Necesitaba seguir contando sus correrías?
—Echaba de menos el personaje porque me ofrece la posibilidad de seguir ampliando ese universo de ficción criminal que dejé ver en la primera novela. Más que Coburn, un miserable con un hilo de código ético, lo que me gustó al retomar su biografía es poder contar más cosas sobre su pasado, sus motivaciones y sus villanos.

¿De dónde nace “La misericordia del verdugo? ¿Se quedaron cosas en el tintero al terminar Coburn o la idea surgió después?
Como buena secuela, “La misericordia del verdugo” nace de la buena recepción de “Coburn”. Como diría uno de nuestros políticos, “es el mercado, amigo”, y debo reconocer que todo es más fácil cuando sabes que el personaje ha calado en el lector.  Coburn es un personaje que me facilita visitar todos los ambientes que tanto me apasionan de la novela criminal. Esos paisajes urbanos o polvorientos llenos de hombres y mujeres peligrosos; donde todo es intenso hasta el ataque cardiaco y pedir una copa en un bar puede terminar en un baño de sangre. La idea desde el principio es pasear a un asesino a sueldo por todo ese imaginario, así que siempre tuve en mente más aventuras. Sólo tenía que esforzarme por hacer las cosas medio bien y encontrar todas las oportunidades posibles.

¿Cómo crea sus novelas, tiene toda la estructura en la cabeza o se deja llevar por la trama y los personajes?
Normalmente tengo el primer capítulo y el último en mente cuando me pongo a escribir. Luego, todo se tuerce, se retuerce y se complica. Aparecen ideas y se desechan otras. Todo eso hace el proceso más caótico pero más divertido. La manida expresión de que los personajes cobran vida propia se cumple en mi caso. Me dejo llevar por lo que creo que puede interesar al lector.

Hay mucho de las películas de vigilantes de los años 70 en Coburn, ¿Cómo nació este personaje?
Nació de eso mismo, del amor hacia el concepto de vigilante que popularizó la película Death Wish. Es el western trasladado al ambiente urbano. La idea de que un hombre corriente puede impartir su justicia y que pueda ser aplaudido por parte de la misma sociedad. Coburn es una evolución de ese hombre corriente. Al ser un asesino a sueldo puedo llevarle por ambientes de puro noir criminal pero sin abandonar la sordidez de este tipo de historias. Es la libertad anarquista llevada a la maldad.

¿Qué nos vamos a encontrar en La misericordia del Verdugo.
Una novela autoconclusiva que sigue los pasos de un hombre peligroso que huye de sí mismo y de unos perseguidores implacables. Un western moderno más coral que la primera novela. Una novela de acción criminal en la que he procurado ser más ágil,  más atento a los detalles y mejor. Las secuelas, las buenas segundas partes, deben ser mejores y dar más de lo que gustó en su momento. Ampliar las virtudes y minimizar los defectos. Ah, y contar algo más sobre Coburn. Un capítulo más en su biografía desquiciada.

En la primera entrega, a diferencia de los tipos a los que se enfrenta, Coburn tiene un cierto sentido de la justicia, una moral, distorsionada, pero a la que se ciñe sin desviarse un milímetro aunque eso le meta en problemas.
Es el resto de humanidad que le queda al personaje. Imaginar a un hombre que cobra por arrebatar vidas es complicado a poco que quieras profundizar. ¿Qué lleva a alguien a vivir como asesino a sueldo? Algo hay que hacer para dotar de cierto asidero empático al personaje. Su código moral es lo único que lo diferencia de una alimaña. Un código que favorece la acción y el conflicto; un código que es flexible si las circunstancias le son desfavorables. Coburn es un miserable que, al menos, se puede comprender.

¿Por qué cree que los lectores empatizan tanto con este personaje?
El otro día hablaba con un amigo sobre lo que llamamos “molonidad”. Vivimos en una época en la que buscamos evasión intensa en cualquier medio. Evasión rápida y directa que abandonamos si no cumple nuestras expectativas en un mínimo margen de tiempo. Dejamos series a los pocos minutos, películas, novelas… Necesitamos esa “molonidad” para mantenernos entretenidos y eso es lo que quise imprimir en el personaje de Coburn. Y lo hice a través de su manera de hablar, sus sentencias “one liner”, su acciones imposibles y sus historias llenas de recovecos y más difícil todavía. Es un recurso viejo pero sigue funcionando.

Sitúa sus novelas a finales de los 70. ¿Por qué le atraen esos años?
Porque amo la simpleza de las llamadas telefónicas en un lugar apartado, de los personajes que no miran el móvil y no cierran tratos con un mail sino con un puñado de frases en un local de mala muerte. Porque me gustan los coches de esa época y el olor que imagino al ver películas de Michael Winner. Ambiento estas películas en esos años setenta depresivos y desorientados de los Estados Unidos porque me he criado leyendo y viendo esos paisajes. Los Ángeles del moribundo cine dorado; la frontera previa a la invasión de la cocaína; la miseria de la calle cuarenta y dos de Nueva York, el Miami de principios de los ochenta… No hay mejor ambiente para este tipo de novelas.

En el estado de constante corrección política sus obras hablan de tipos sin moral, violentos y que todo lo que les mueve es el dinero. ¿Cree que para que una novela sea negra no puede ser políticamente correcta.
Es un tema al que le doy muchas vueltas. La corrección política es una espada de Damocles  para algunos y un resorte de control para otros. La libertad tiene un filo muy agudo cuando se usa para humillar, insultar o difamar; cuando se usa para oprimir o mantener conductas injustas o sencillamente inmorales. Pero el criminal sigue cometiendo tropelías; por desgracia sigue violando, matando y vejando a mucha gente. No hablo de ficción, sino de realidad. Y la novela negra contempla es realidad a través de prisma difuso, fabulador  y con una pátina, por fina que sea, de irrealidad. Yo no puedo contar historias como ésta sin intentar plasmar cómo se comporta alguien que mata y muere en los años setenta. Con su lenguaje y sus maneras. No me sale de otra forma.  Además de que no concibo la novela negra como un género que denuncia, que pone en la palestra ese mundo. Y eso es una forma de darle luz a un universo muy oscuro. Ya sea eso correcto, o no.

¿La saga Coburn continuará creciendo?
Ojalá. Concebí Coburn como una serie de novelas que pasarían por diferentes realidades de los setenta y ochenta de los Estados Unidos. Siempre que tenga el interés editorial y del lector habrá más Coburn. Son novelas que me divierten mucho escribir y tengo esbozadas tres aventuras más. Pero, como dicen, eso es otra historia.





Pablo García Naranjo (Sabadell,1979). Es autor de la novela pulp Laguna Negra (2014) y de la de acción criminal Coburn (2015). Además ha cultivado la ciencia ficción con El hombre spam (2015), y el terror con Purgatorio (2016). Bajo el pseudónimo Declan Sinnot, escribe novelizaciones de películas de género. Actualmente prepara la secuela de El hombre spam.




Los buenos tiempos acabaron hace mucho. Coburn lo sabe. Esos tiempos donde aún existía cierto honor, cierta moral; incluso para un asesino a sueldo como él. Y también sabe que vienen a por él. Coburn les aguarda bebiendo en un motel de carretera junto a la frontera mexicana. Sabe que debe largarse del país, pero no lo hace. Demasiado viejo para una nueva vida, demasiado cansado para seguir corriendo, demasiado malo para volverse honrado. Pero tiene que moverse. Y llega a Humilladero, un pueblo en donde vive algo parecido a un amigo que también tiene problemas, el tipo de problemas que Coburn es especialista en resolver.

Pablo García Naranjo es una de las voces más poderosas dentro del panorama negro-criminal de nuestro país. Y con esta segunda entrega de su personaje más emblemático lo vuelve a demostrar. Novela negra clásica, con reminiscencias al Parker, de Donald Westlake; o a Un baile en el matadero, de Lawrence Block.


Tipos duros, venganza, violencia y un estilo basado en las descripciones justas, frases lapidarias y ritmo, mucho ritmo. 


• El resultado está tan bien conseguido que si nos dijeran que la escribió Mickey Spillane, difícilmente dudaríamos. 
David G. Panadero (Revista Prótesis)

• Comienzas la lectura y recuerdas esas frases contundentes como martillos pilones, ese ambientazo de derrota y crimen que rememoran al mejor Chandler. 

Sergio Torrijos (Revista Calibre 38)

• Vayan a las librerías y encarguen el libro. Y si conocen a alguien que lo tenga, róbenselo. No dejen pasar un día más si leer este pequeño monumento a la novela negra. 

(Diario Público)

• No es sólo por su lenguaje preciso y rotundo o por su capacidad para crear diálogos llenos de lirismo, es que cada palabra está en el sitio exacto y que su prosa se deja leer a un ritmo que hace que la novela se acabe en un suspiro. 

Alejandro Gamero (La piedra de Sísifo)

 ***
 
—En el monte os espera otro envío. En el vallecillo de Hueso. A la misma hora de siempre. Están avisados. El consejo sobre Quintes lo único que no os voy a cobrar —Marcus Roth se dio la vueltapara meterse en el coche. En poco más de una hora el aparcamiento estaría lleno de pueblerinos atiborrándose de palomitas y viendocomo actrices de tercera perdían la ropa al escaparse de una cárcelpara mujeres—. El odio y los cojones son malos para los negocios,señora Bradley. Es hora de pensar en la familia y en lo bien quevan las cosas antes de que se tuerzan. Seguro que usted ha vividouna vida mejor que esta, señora. Pues este es el momento de pararsea pensar.
—Puede meterse  sus consejos por el culo, señor Roth —escupióAaron Bradley.
—Dígale a su gente d el otro de la frontera que estaremo s a llí—advirtió Kathy. Regresó a la camioneta. Heinrich remoloneó unos se gundos antes de acompañarla pegado a la sombra que proyectabala mujer sobre el asfalto—. ¿Y por qué tanto interés enque le roben un camión a Quint? No es el primer robo que secomete en el pueblo.
—Llevo e l tiempo suficiente en Humilladero como para saber  que  hay pequeños hechos que pueden ser extraordinariamenteimportantes en el futuro. Y porque nadie ametralla un camión enmitad de una carretera, a menos que lo que contenga sea muy valioso.

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Más información:  La miser. icordia del verdugo • Coburn 2
Autor: Pablo García Naranjo
Editorial Cuadernos del Laberinto. 
Colección ESTRELLA NEGRA, Nº19
302 páginas • I.S.B.N:I.S.B.N: 978-84-948260-3-0 • 17€
A LA VENTA EL 9 DE ABRIL 2018